El gesto de Mbappé con Xabi Alonso tras perder la Supercopa que fue la sentencia del vasco como entrenador del Real Madrid
El desgaste suele acumularse en los gestos que parecen menores y acaban revelando fracturas importantes. Así ocurrió en el caso de Xabi Alonso, que ha sido cesado como entrenador del Real Madrid tras una etapa marcada por la tensión interna y la pérdida de confianza. Su salida se explica por una suma de cansancio, falta de sintonía y desencuentros que se arrastraban desde hacía semanas. Aunque el comunicado oficial habla de una decisión de consenso, todo apunta a que la propuesta partió del club, que consideraba agotado el proyecto. El técnico asumió la realidad después de un proceso de desgaste que había vaciado su autoridad en el vestuario y debilitado su relación con la dirección. Con ello, la destitución se convirtió en la única salida posible a una situación que ya no se prestaba a ninguna reparación.
Una escena en Arabia encendió todas las alarmas internas
El último episodio que expuso públicamente la tensión interna llegó durante la final de la Supercopa de España. Kylian Mbappé, que solo jugó los últimos 20 minutos del partido, protagonizó un gesto polémico al negarse a aplaudir al FC Barcelona tras la derrota del Real Madrid por 3-2. En las imágenes se le vio instando a sus compañeros a no participar en el reconocimiento al rival, lo que fue interpretado como una muestra de mal perder.
El propio Alonso, en aquel momento todavía entrenador del conjunto blanco, trató de impedir que sus pupilos se marcharan, pero la orden del atacante francés tuvo más peso. Hasta Joan Laporta, presidente culé, mostró su sorpresa ante la negativa: “Me sorprende lo que hizo Mbappé”. La reacción del galo, unida al descontento general, acentuó la sensación de fractura dentro del equipo.
El Real Madrid, según fuentes del club citadas por el diario Sport, justificó posteriormente la retirada del equipo del campo asegurando que se trató de una instrucción de la Federación Española de Fútbol, que necesitaba despejar la zona para las cámaras de televisión. Sin embargo, dentro del cuerpo técnico y entre algunos jugadores se interpretó como un acto de desobediencia al entrenador.
La decisión de separar caminos se tomó tras una reunión en la que participaron el técnico, Florentino Pérez y José Ángel Sánchez. Según el propio club, la conversación abordó el análisis de la temporada, los resultados recientes y el futuro inmediato del proyecto. Alonso no había manifestado intención de dimitir, pero entendió que el club ya no confiaba en su liderazgo. El Real Madrid, por su parte, consideraba imprescindible un cambio en el banquillo para reactivar al equipo tras un curso irregular y una Supercopa perdida que había dejado heridas abiertas.
Los problemas entre Alonso y el vestuario venían de antes. Desde su llegada al banquillo, el técnico trató de implantar un modelo táctico propio, basado en automatismos y rutinas que no lograron asentarse. La resistencia de algunas figuras del equipo, unida a la sucesión de lesiones, redujo su margen de maniobra. Vinicius fue uno de los jugadores con los que mantuvo más desencuentros, lo que generó malestar en la directiva. Valverde fue otro de los que se plantó cara al vasco. A pesar de algunos intentos de reconciliación, la relación nunca se normalizó del todo y la situación se volvió insostenible tras la final en Arabia Saudí.
El relevo llegó rápido para frenar la deriva del curso
El último tramo de su etapa estuvo marcado por la desconfianza mutua. Florentino Pérez, que ya había considerado su destitución semanas antes, optó finalmente por cerrar el ciclo tras la Supercopa. La comunicación oficial se emitió el mismo día, y el relevo se resolvió con rapidez: Álvaro Arbeloa, técnico del Castilla y exjugador del club, asumió el cargo de forma inmediata. Alonso, en su mensaje de despedida en redes sociales, escribió: “Esta etapa profesional ha terminado y no ha salido como nos habría gustado. Entrenar al Real Madrid ha sido un honor y una responsabilidad”. Agradeció al club, a los jugadores y a los aficionados su apoyo, subrayando que se marcha “con respeto, gratitud y orgullo”.
El vestuario recibió la noticia con sorpresa. Algunos jugadores creían que el técnico continuaría hasta final de temporada, y la decisión de sustituirlo por Arbeloa se conoció prácticamente al mismo tiempo que el comunicado. En Valdebebas se da por hecho que el nuevo entrenador mantendrá parte del cuerpo técnico y contará con Antonio Pintus como preparador físico. La dirección confía en que el relevo permita recuperar la energía competitiva y estabilidad en el grupo.
Con esta salida, el Real Madrid cierra un periodo breve e intenso, condicionado por los desencuentros y la falta de resultados. Xabi Alonso, que llegó con la idea de renovar el estilo del equipo, se marcha dejando un rastro de frustración y la sensación de que su proyecto nunca terminó de consolidarse pese a los millones invertidos en su fichaje. El club busca ahora un nuevo rumbo con Arbeloa, mientras Mbappé y el resto del vestuario afrontan el reto de recomponer una imagen dañada por los gestos y las derrotas recientes.
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