Los gatos que salen al exterior corren más riesgos y viven menos, según un nuevo estudio
Los gatos domésticos que pasan tiempo fuera de casa no solo son una amenaza para la fauna local, sino que lo son para ellos mismos ya que se exponen a numerosos peligros que pueden acortar su vida. Un nuevo estudio de investigaciones sobre felinos domésticos de la Universidad de Murdoch, en Australia, explica que dejar que los gatos salgan libremente al exterior aumenta significativamente el riesgo de accidentes, enfermedades y muerte prematura.
En Australia, donde viven alrededor de 5,3 millones de gatos domésticos, estos felinos matan cada año unos 546 millones de animales nativos, entre aves, reptiles y pequeños mamíferos. Pero el impacto ecológico no es el único problema, el estudio destaca que son los propios gatos los que corren riesgos importantes cuando salen sin supervisión de un humano.
Peligros del exterior: coches, peleas con otros gatos o caídas
Según investigaciones realizada por los científicos en el marco de este estudio, aproximadamente dos tercios de los propietarios de gatos en Australia han perdido alguna vez a un animal mientras estaba fuera de casa. Las causas más frecuentes son los accidentes de tráfico, las peleas con otros gatos y las caídas desde cierta altura.
Los datos recogidos en distintos países también muestran hasta qué punto los gatos que deambulan por el exterior se exponen a situaciones peligrosas. En un estudio realizado en Estados Unidos con cámaras instaladas en los collares de 55 gatos, un 25% de los animales consumió comida o bebida fuera de casa, lo que podría implicar riesgo de intoxicación. Además, el 45% cruzó carreteras, el 25% se encontró con otros gatos y el 20% se metió bajo viviendas o exploró alcantarillas.
Resultados similares se observaron en Nueva Zelanda. En ese país, un experimento con 37 gatos también equipados con cámaras reveló que el 59% bebía fuera del hogar, el 40% comía alimentos desconocidos, el 32% cruzaba carreteras y el 21% trepaba a tejados, con el riesgo de caídas que eso supone.
En Australia, otro estudio que siguió a 428 gatos mediante radiotransmisores mostró que estos animales cruzaban carreteras una media de 4,8 veces al día. Estos desplazamientos aumentan considerablemente la probabilidad de sufrir atropellos, una de las principales causas de muerte.
En el Reino Unido, por ejemplo, los accidentes de tráfico son la principal causa de muerte en gatos que tienen entre menos de un año de edad y los ocho años. De hecho, las estimaciones europeas indican que entre el 18% y el 24% de los gatos son atropellados al menos una vez a lo largo de su vida, y alrededor del 70% de esos accidentes resultan mortales.
Los riesgos no terminan en las carreteras. Los gatos que salen al exterior también se enfrentan a enfermedades infecciosas graves, como el virus de inmunodeficiencia felina (FIV), además de caídas o peleas con otros animales que pueden provocar abscesos y lesiones graves que requieren tratamiento veterinario.
Los gatos que no salen al exterior viven de 2 a 3 años más
Al analizar todos estos factores, los científicos concluyen que los gatos domésticos que viven principalmente en el exterior tienen una esperanza de vida entre dos y tres años menor que los gatos que permanecen en casa o en espacios controlados. Además, muchos de los que sobreviven a accidentes o enfermedades pueden quedar con discapacidades permanentes.
Para reducir estos riesgos, los expertos recomiendan mantener a los gatos dentro de casa o permitirles salir únicamente en espacios controlados. Esto puede incluir patios adaptados con barreras especiales, recintos exteriores cerrados o paseos supervisados con arnés y correa.
Los investigadores también subrayan que los gatos necesitan estímulos cuando viven en interiores. Juguetes, rascadores, lugares elevados para trepar y espacios tranquilos donde esconderse ayudan a mantener su bienestar. Con cuidados adecuados, los gatos pueden llevar una vida segura y activa sin tener que exponerse a los peligros del exterior.
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