La fiesta que transforma este pueblo en un burgo medieval se celebra desde hace 30 años y fue declarada de Interés Turístico Internacional
La localidad de Baiona se prepara ya para su gran cita del año, que este año tendrá lugar desde el viernes 27 de febrero hasta el domingo 1 de marzo. Se trata de la Fiesta de la Arribada, declarada de Interés Turístico Internacional y que transformará una vez más las calles del casco histórico en un vibrante escenario medieval. Los motores de la máquina del tiempo ya están en marcha para recibir a miles de personas que buscan revivir el pasado, gracias al empeño de entidades y vecinos que trabajan intensamente para poner en valor este evento histórico fundamental para este pueblo de Pontevedra. Durante tres jornadas intensas, la localidad se convertirá en el epicentro de la tradición y el orgullo cultural gallego. Se espera que la afluencia de público siga batiendo récords en esta nueva y esperada edición.
El evento promete consolidar a la villa como un destino de referencia ineludible dentro del calendario festivo de Galicia. Este año se conmemora ya el 533 Aniversario de la Arribada, un acontecimiento que definió el destino del municipio. El origen de esta festividad se remonta al 1 de marzo de 1493, cuando la carabela “La Pinta” atracó en el puerto baionés. Aquel día, la villa se convirtió en el primer lugar del Viejo Continente en conocer la noticia del descubrimiento de América. Martín Alonso Pinzón, al mando de la nave, trajo consigo no solo relatos increíbles, sino también productos desconocidos hasta entonces. Entre los tesoros que llegaron a la costa se encontraban plantas alimenticias como el maíz, la yuca y el maní. También se presentaron ante los ojos de los vecinos animales exóticos y diversos útiles de un nuevo mundo inexplorado. La recreación de este momento busca reconstruir fielmente el relato que los tripulantes narraron al corregidor de la villa.
Se trata de una gesta que Baiona revive con rigor histórico y una pasión que trasciende las fronteras nacionales. De ahí que prácticamente todo esté dispuesto para que el relato del descubrimiento vuelva a resonar con fuerza en la playa de Ribeira. Uno de los pilares fundamentales de la fiesta es su Real Mercado Medieval, que en 2026 celebra su emblemática XXX edición. Este mercado de época se instalará en las principales plazas y calles del casco viejo, creando una atmósfera única. El concello trata de asegurar la mejor artesanía y gestiona listados definitivos de puestos propios, de artesanía, comida y diversos gremios tradicionales del siglo XV. Pasear por el mercado permite a los visitantes descubrir productos artesanos y alimentos típicos de la época medieval.
La ambientación incluye una decoración meticulosa que transporta a un agradecido visitante directamente a un burgo medieval. Los puestos no son solo puntos de venta, sino espacios donde se preservan oficios que están en peligro de extinción. La vitalidad del mercado es esencial para el éxito económico y cultural de estas tres jornadas festivas. La figura de Martín Alonso Pinzón, lógicamente, es el eje central sobre el cual gira toda la conmemoración histórica. No obstante, el papel del piloto baionés Cristóbal García Sarmiento fue determinante para que la carabela llegara a estas costas. Fue él quien aconsejó a Pinzón poner rumbo hacia Baiona tras separarse de “La Niña” por un gran temporal. Pinzón llegó a puerto gravemente enfermo, pero con la determinación de cumplir su misión informativa ante los reyes. La tripulación pasó días de descanso en la villa para abastecerse de víveres y agua fresca. Del pozo conocido hoy como de la Aguada, los navegantes tomaron el suministro necesario para su regreso.
El homenaje anual ante el monumento de Pinzón incluye ofrendas de coronas e interpretación de himnos solemnes. La historia de estos hombres sigue viva en la memoria colectiva de todos los habitantes de la comarca. Se rinde así un justo tributo a quienes protagonizaron uno de los viajes más audaces de la humanidad. Cada jornada de la fiesta comenzará oficialmente a las diez de la mañana con los disparos de los cañones de la Fortaleza. Este estruendo anuncia la apertura del mercado y el inicio de las actividades lúdicas programadas para todos los públicos. A partir de ese momento, la villa se llena de músicos, juglares, malabaristas y otros personajes de la época. Los pasacalles recorren el recinto animando a los viandantes con ritmos antiguos y espectáculos visuales sorprendentes. Grupos de música y danzas medievales se instalan en diversos puntos estratégicos para deleite de los asistentes. La atmósfera se vuelve mágica gracias a la participación activa de vecinos que visten trajes tradicionales de la época.
Desfile y teatro
Es un espectáculo de color y vida que captura la esencia de una Baiona que mira orgullosa hacia el mar. Los visitantes pueden disfrutar de una experiencia inolvidable que combina la diversión con el aprendizaje histórico. El sábado 28 de febrero promete ser uno de los días más intensos con la celebración del Gran Desfile Medieval. Este desfile parte del Parador de Baiona y recorre el Mercado Real. Los asistentes podrán presenciar demostraciones de tiro con arco y emocionantes combates de esgrima antigua. También destaca el espectáculo de cetrería montada, donde halcones y águilas muestran su destreza en la playa de Ribeira. Para los más pequeños, se habilitan zonas de juegos populares y rincones dedicados a los títeres tradicionales. La oferta cultural se completa con exposiciones etnográficas que muestran la fabricación del carro gallego y otros aperos.
Los talleres de gremios permiten observar en vivo cómo trabajaban los artesanos de la época. La jornada sabatina culmina con espectáculos de fuego que iluminan la noche baionesa antes del cierre del mercado. Pero el acto central y más esperado de la programación es la representación teatral de la Arribada. Esta escenificación tiene lugar en el escenario natural de la playa de Ribeira, recreando la llegada de los navegantes. Los actores utilizan un bote que parte desde la réplica de la carabela “La Pinta”, anclada permanentemente en el puerto. Durante la obra, se relata detalladamente cómo fue el encuentro entre la tripulación de Pinzón y el corregidor local. La dramaturgia busca conmover al público narrando las penurias y el éxito de una misión que cambió el mundo. El sonido del mar y la ambientación nocturna añaden un dramatismo especial a esta reconstrucción histórica única.
Miles de personas se agolpan en el paseo para presenciar este momento cumbre de la identidad de Baiona. Al finalizar, un espectáculo de fuegos de luces celebra la buena nueva que trajeron los marineros. También se celebra una ceremonia oficial con representantes de las villas hermanadas de Palos de la Frontera, Santa Fe y Pornic, mientras que los actos religiosos tienen su espacio con misas solemnes cantadas por coros locales en la iglesia de Santa María. En el plano cultural, los conciertos de música antigua y renacentista llenan de armonía los conventos y capillas. Además de la fiesta, los visitantes pueden descubrir monumentos como la Torre do Reloxo o el puente de A Ramallosa. La réplica de la carabela “La Pinta” puede ser visitada durante todo el año, permitiendo conocer las condiciones de vida a bordo. El domingo 1 de marzo, eso sí, la fiesta llegará a su fin con un último desfile y el cierre definitivo del mercado. Tres disparos de lombarda anunciarán el final de una edición que promete ser inolvidable para todos los presentes.
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