Focaccia de la Befana: el “roscón” de los italianos para la bruja que les trae los regalos

Focaccia della Befana

Adrián Roque

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Mientras en España el 6 de enero huele a roscón y a chocolate caliente, en Italia ese mismo día tiene otra protagonista: La Befana, una bruja buena que vuela en escoba, reparte regalos y endulza la mañana con un bollo muy especial. Se llama focaccia della Befana y, aunque el nombre pueda despistar, no tiene nada que ver con la focaccia salada que todos conocemos.

Este dulce tradicional, muy popular en el norte de Italia y especialmente en la región del Piamonte, es lo más parecido al roscón de Reyes italiano. Se prepara cada 6 de enero, día de la Epifanía, y marca simbólicamente el final de las fiestas navideñas.

Quién es la Befana y por qué tiene su propio dulce

La Befana forma parte del imaginario popular italiano desde hace siglos. La leyenda cuenta que los Reyes Magos, camino a Belén, pidieron ayuda a una anciana para encontrar al Niño Jesús. Ella los despachó de malas maneras y, arrepentida después, salió a buscarlo cargada de regalos. Como nunca lo encontró, decidió repartirlos entre todos los niños que se iba cruzando.

Desde entonces, cada 6 de enero la Befana visita las casas italianas dejando dulces o pequeños regalos. Y, como toda figura navideña que se precie, tiene su postre propio.

Cómo es la focaccia della Befana

A simple vista recuerda mucho a un roscón, aunque su forma es más floral. Tradicionalmente se presenta como un gran círculo dividido en 16 pétalos, que se giran sobre sí mismos creando una especie de corona en forma de flor. La masa es de brioche, suave y ligeramente dulce, y puede llevar fruta confitada, aunque no siempre.

Sus ingredientes son sencillos -y bastante similares al roscón de reyes-:

  • Harina de fuerza 500g
  • Azúcar 100g
  • Levadura seca de panadería 25g
  • Mantequilla derretida 80g
  • Leche 125ml
  • Huevos2

En su interior se esconde una moneda, igual que el haba o la figurita en el roscón español. Quien la encuentra, según la tradición, tendrá buena suerte durante todo el año.

A diferencia del roscón de Reyes, no suele ir decorada con fruta escarchada por encima. Aquí manda la sencillez: azúcar, masa esponjosa y aroma a mantequilla. Es un dulce pensado para el desayuno del día 6, acompañado de café, té o un vaso de leche caliente.

Un ritual de Epifanía muy italiano

La focaccia della Befana no es solo una receta, es una excusa para alargar un poco más la magia antes de volver a la rutina. En Italia, incluso existe la expresión “fino alla Befana” para referirse a algo que durará hasta que se acaben las fiestas. Es su manera de decir lo que aquí resumimos con “hasta que nos den las uvas”.

Hoy en día puede encontrarse en panaderías y pastelerías durante los primeros días de enero, aunque sigue siendo habitual prepararla en casa. Y como ocurre con el roscón, cada familia defiende su versión como la auténtica.

Puede comerse tal cual, abrirse y rellenarse de nata o trufa, o guardarse para la merienda. Lo importante es el gesto: despedir la Navidad con algo dulce, compartido y con un punto de superstición.

Porque si algo tienen en común la focaccia de la Befana y nuestro roscón de Reyes es eso: que, al final, lo que importa no es el bollo, sino el ritual que lo rodea.

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