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La PAH y las empresas recuperadas

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La PAH y las empresas recuperadas

Miembros de la cooperativa Mol Matric, en 1980 en una manifestación en la casa del antiguo dueño.

Los vecinos de todo el barrio se apilonaban delante de la puerta. Eran muchos. También llegaba gente de la universidad, sindicatos, personas y agrupaciones que habían pasado por situaciones similares de resistencia. Incluso había algunos políticos atrevidos que les apoyaban para que la policía no osara dar el primer palazo, y les desalojara. Los ojos de las cámaras, y los periodistas, contarían al mundo lo que había sucedido si llegaba la hora de la carga policial.

Efectivamente, la escena de arriba habla de un desahucio. Pero no es el desahucio de una vivienda sino el de una empresa tomada por los obreros y reconvertida en cooperativa: el restaurante Alé Alé, en Buenos Aires, una de las tantas empresas recuperadas de Argentina.

Lo de Alé ALé sucedió el pasado abril, y hasta el día de hoy no han podido desalojarles. El dueño (que, por cierto, hacía tiempo que no aparecía por el local), como suele ocurrir en estos casos, llevaba meses sin pagarles el sueldo ni aportar a la Seguridad Social. Evidentemente, la lucha de los obreros y obreras era justa: querían preservar la fuente de trabajo sobre todas las cosas (y, de paso, cobrarse lo que les debían). Pero la ley, como pasa con los desahucios de viviendas, no jugaba a su favor y sin todo el apoyo de los colectivos, la toma nunca hubiera sido posible.

En España existen varias empresas recuperadas, algunas recientes, y la mayoría con más de treinta años de experiencia cooperativa. Los miembros de la matricera Mol Matric, por ejemplo, recuerdan con emoción las interminables manifestaciones delante de la lujosa casa de Cadaqués del antiguo dueño, con las familias, los carritos de bebé, las pancartas…, las noches eternas de la toma durmiendo en la fábrica, los grandes esfuerzos iniciales para llevar la empresa a flote…

Mol Matric hoy es una empresa cooperativa de prestigio dentro de las matriceras de Barcelona. Y no han perdido ni un ápice del espíritu cooperativo. Cada mes organizan en el comedor de la fábrica, en medio del polígono industrial de Santiga, en Barberà del Vallès, una charla con algún personaje que les parezca interesante. Curiosamente, estaban pensando estos días en invitar a Ada Colau, líder del movimiento de la PAH, cuya gran estrategia para evitar los desahucios es acudir al apoyo solidario del vecindario, de otros que hayan pasado por situaciones similares, de personas de la universidad, de los movimientos sociales y hasta de los políticos…

Escucho casos de obreros y obreras en situaciones similares a las de Alé Alé, o al mismo Mol Matric, en la España actual, que agachan la cabeza y aceptan fácilmente que el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) les pague a largo plazo una parte de lo que les corresponde… regalando al antiguo dueño el resto de la deuda.

Sorprende que no haya en España, pudiendo capitalizar el paro, más empresas recuperadas. Quizás si pasara, si tuvieran todo el apoyo del vecindario, de los movimientos sociales, de la universidad, de los sindicatos, de quienes hubieran vivido situaciones similares…  Tal vez, si se pudieran salvar las empresas y el empleo, probablemente habría menos desahucios, de viviendas.

[Este artículo pertenece a la revista Alternativas Económicas. Ayúdanos a sostener este proyecto de periodismo independiente con una suscripción]

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