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Hoy en Siria como ayer en Irak, llenemos las calles al grito de '¡No a la Guerra!'

La izquierda no puede permitirse seguir perdiendo el tiempo, tiene que reaccionar ya ante esta guerra cruel e injusta. Es necesario y urgente un análisis riguroso que huya de un "ninismo" que se convierte, de forma voluntaria o involuntaria, en un complemento cómplice del discurso imperialista, y que en este momento se podría resumir en "ni OTAN ni Al Assad"

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La ciudad de Alepo en Siria ©Pablo Tosco / Oxfam Intermón

La ciudad de Alepo en Siria Pablo Tosco© / Oxfam Intermón

La guerra de Siria es el conflicto actual que más tensiones está generando entre las distintas"familias" de la izquierda.

Según la fuente de la que"bebamos" podemos considerar que:

- El Presidente Sirio, Bashar al-Assad, es el nuevo icono universal del genocida que masacra a su propio pueblo, que lo extermina a base de bombardeos indiscriminados con barriles de explosivos cuyo único fin sería acabar con toda la población que no le sea afecta.

Según estos analistas, el pueblo sirio se habría levantado en masa, en protestas contra su tirano; el ejército habría desertado masivamente y se habría unido al pueblo, constituyendo el Ejército Libre Sirio, y el sátrapa Al Assad, sólo y arrinconado frente a un pueblo movilizado y en rebeldía, habría recurrido al "reaccionario régimen teocrático de Irán" y a las milicias, también reaccionarias y teocráticas, de Hezbolá. Por último, ante la insuficiencia de éstos agentes invasores para frenar a un pueblo dispuesto a morir por su"revolución", Al Assad habría contado con la necesaria complicidad de Putin a quien las fuentes que mantienen este discurso caracterizan como una suerte de nuevo Napoleón con unas ilimitadas ansias imperialistas, que carece de la más mínima humanidad y cuyo objetivo sería la reconstrucción del "Gran Imperio Ruso"

Sobra explicar que estas fuentes son las mismas que preparan el terreno a cualquier tipo de agresión contra la"sanguinaria dictadura venezolana", que encarcela a pacíficos opositores como Leopoldo López, acosa y cierra a los medios de comunicación independientes como la CNN y persigue a los defensores de los derechos humanos mientras eleva a la vicepresidencia del "régimen" a un "despiadado narcotraficante" como Tareck el Aissami. Éstas también son las fuentes que justifican al derecho a la autodefensa de Israel, "la única democracia de Oriente Medio", frente a los terribles ataques terroristas de los palestinos, unos grupos fundamentalistas y antisemitas que tienen como único objetivo en la vida la aniquilación de todos los judíos del mundo.

- En respuesta a esta línea, que señala al Gobierno Sirio y a sus aliados como responsables principales de esta guerra, aparece otra que tiende a idealizar a los presidentes al-Assad y Putin como si de la reencarnación de Nasser y Lenin se tratara, y cualquiera que en algún momento de su vida hubiera tenido la tentación de elevar la más mínima crítica contra tan universales e históricos libertadores será tachado de agente del imperialismo y condenado al fuego eterno al que van los traidores y los enemigos del socialismo donde compartirán espacio con Kérenski, Felipe González, Carlos Andrés Pérez y el Coronel Casado.

La izquierda no puede permitirse seguir perdiendo el tiempo, tiene que reaccionar ya ante esta guerra cruel e injusta. Es necesario y urgente un análisis riguroso que huya de un"ninismo" que se convierte, de forma voluntaria o involuntaria, en un complemento cómplice del discurso imperialista, y que en este momento se podría resumir en "ni OTAN ni Al Assad". Ya en etapas anteriores se utilizaron las consignas "ni OTAN ni Milosevic", "ni OTAN ni Saddam", "ni OTAN ni Gaddafi" pero cayeron Milosevic, Saddam y Gaddafi y sus pueblos continúan sumidos en un caos aún peor, con guerras sin fin y estados fallidos.

Sin embargo la OTAN no sólo no cayó sino que se hizo más fuerte y hegemónica y continúa, por un lado sangrando los presupuestos de nuestros estados en crisis para seguir, por otro, imponiendo el terror y la muerte tras los pretextos de llevar allá por donde pasa"la democracia y el humanitarismo". ¿Es la solución yugoslava, la iraquí o la libia la que queremos para Siria?

También es necesario huir del panfleto maniqueo y dogmático que, aparte de ser erróneo y falaz, restaría rigor y credibilidad a nuestro diagnóstico y, como consecuencia de esto, al tratamiento que tendríamos que recomendar aplicar.

No podemos descalificar las movilizaciones populares de 2011 contra el Gobierno tachándolas de estar al servicio de los enemigos de Siria. Fueron movilizaciones legítimas, respondidas por otras igualmente legítimas favorables al gobierno. Pero también fueron en algunos casos reprimidas con dureza por la policía y el ejército sirios.

Esta represión es tan innegable que el propio Gobierno Sirio destituyó al Gobernador de la provincia de Deraa por su desproporcionalidad. Estas movilizaciones y la consiguiente represión fueron utilizadas por Estados Unidos y sus aliados en la zona, principalmente Arabia Saudí, Qatar, Turquía e Israel, para justificar su intervención bélica contra un pueblo y un gobierno que no les son cómodos y comenzaron a infiltrar grupos armados de fanáticos religiosos, a financiar el terrorismo wahabí y a imponer una guerra que ha devastado el país y ha sembrado la muerte por doquier.

Y así van ya seis años, seis largos años de terror, de muerte, de destrucción, de terrorismo islamofascista que tortura, corta cabezas, se ensaña con los"infieles", que aterroriza a un pueblo que sólo quiere vivir con dignidad, en paz y libertad. Seis eternos años que han provocado el mayor desplazamiento de personas desde la Segunda Guerra Mundial: once millones de desplazados, cinco de ellos han huido de Siria. Más de cuatrocientos mil muertos.

¿Alguien puede definir esto como una revolución o levantamiento popular?, ¿hay quien mantenga que lo que lleva a la OTAN, al régimen israelí y a las monarquías feudales del Golfo Pérsico al envío de mercenarios, a financiarlos y armarlos para luchar contra el pueblo sirio, su gobierno y su ejército son las reivindicaciones sociales y políticas y las posibles violaciones de los derechos humanos? ¿No sería más acertado pensar que el objetivo de estas fuerzas sería derrocar al gobierno de Siria y la conversión de este país en otro estado fallido fácilmente manipulable? Esto, que siempre ha sido una evidencia, quedó confirmado con la filtración de los correos electrónicos de la Secretaria de Estado Norteamericana, Hillary Clinton, donde declaraba: "Promovimos la guerra de Siria para beneficiar a Israel".

Qué hacer: llenar de nuevo las calles 

Así como en 2003 se llenaron las calles contra la guerra de Irak, tenemos que hacerlo ahora contra la de Siria. No valen más excusas.

Del mismo modo que no era necesario apoyar a los talibán para oponerse a la guerra contra Afganistán que comenzó en 2001, ni ser seguidor de Saddam Hussein para movilizarse contra la intervención imperialista contra Irak. No es necesario simpatizar con Hamás para rechazar las reiteradas operaciones del régimen israelí contra la franja de Gaza y el resto de Palestina, por qué este silencio y pasividad, cuando no directamente justificación, ante la criminal agresión imperialista que está sufriendo el pueblo sirio.

El cese de apoyo militar, logístico y financiero a las milicias integristas por parte de los países de la OTAN y sus aliados árabes reaccionarios, supondrían casi de inmediato el fin de la guerra y la oportunidad para que a través de las negociaciones en curso los pueblos de Siria puedan decidir libremente sus destinos.  

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