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Del plan al proceso. El valor del trayecto.

Del urbanismo unidireccional dirigido al futuro a las acciones compartidas en tiempo presente.

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El urbanismo unidireccional y las acciones compartidas / Chema Segovia

El urbanismo unidireccional y las acciones compartidas / Chema Segovia

El planeamiento, como instrumento vigente a la hora de hacer ciudad, nos ha acostumbrado a formular lo urbano en tiempo futuro. Soñando con el ideal imposible de una ciudad terminada y estática, el Plan dibuja un punto final en el que todo cuadra y todo funciona. Los planos de ordenación colocan meticulosamente cada cosa en su debido lugar, la maqueta nos permite observar desde lo alto la cuidada proporción de la intervención, los renders recrean virtualmente el atractivo de la ciudad por llegar. A medida que el camino que lleva hacia ese punto final se hace más difícil de transitar (escasez de recursos, desacuerdos ciudadanos, errores de cálculo y previsión, etc.), el plan necesita cerrar los ojos a esos obstáculos e imprevistos naturales a los que es incapaz de dar respuesta.

El escenario urbano actual contrapone a este modelo el de la Ciudad Construida. Ahora que el desfase temporal entre los planes y su ejecución efectiva se eterniza hasta hacerlos obsoletos, es hora de buscar respuestas ágiles y rápidas a las necesidades de nuestras ciudades. En contraste con aquella ciudad del planeamiento concentrada en crecer ordenadamente según lo pautado, la ciudad de hoy exige ser pensada desde su realidad construida como escenario de la vida ciudadana.

Una de las grandes exigencias ante las que se enfrenta el urbanismo contemporáneo es la necesidad de anteponer el tiempo presente a la promesa de futuro. Al cambio de enfoque que planteamos lo venimos llamando ‘del plan al proceso’ y podría estar contenido en el siguiente listado de dualidades:

A. Futuro - Presente:Los tempos han cambiado. Ante la eternización del gap entre proyecto y ejecución, el urbanismo necesita ganar agilidad de respuesta. No se trata de caer en cortoplacismos, sino de comprometerse con el presente de la ciudad buscando nuevas formas de acción más inmediatas.

B. Hegemónico - Compartido:“El Ayuntamiento de la ciudad desvelará hoy el diseño de la nueva plaza”, rezaba un titular. El urbanismo necesita huir de la falsa generosidad y el paternalismo políticos. La ciudad la hacemos las personas al vivirla día a día.

C. Decidir - Acordar: Para la ciudad no existe una solución única capaz de responder de manera total y uniforme a la maraña de exigencias que en ella se plantean. Por eso, dar con una de las muchas soluciones posibles es más engañosamente sencillo y menos meritorio que lograr acotar un problema existente.

D. Vertical - Horizontal: Frente a la monografía de autor y el aval del reconocido prestigio, creemos que el técnico debe actuar como mediador o facilitador. Nuestro trabajo pide desdibujar ciertas jerarquías y necesita posibilitar una comunicación más directa.

E. Nowhere - Aquí: El fracaso de los modelos descontextualizados de posicionamiento global ha evidenciado que no hay mejor fuente de competitividad que descubrir lo que nos hace únicos. La manera más inteligente de diferenciarse es ser uno mismo, sin vestirnos de seda.

F. Uniforme - Diverso: La voluntad de orden y coherencia de la planificación acaba cayendo en parcialidades e imponiendo homogeneidad. La ciudad se construye en base a cómo es imaginada. ¿En qué ciudad pensamos cuando hablamos de nuestra ciudad? ¿Qué conciencia tenemos de su diversidad?

G. Consulta - Implicación: Frente a soluciones individualizadas por los técnicos y presentadas a la ciudadanía ya cerradas, el trabajo compartido nos parece más fiable y mejor. La participación ciudadana no es un trámite ni un peaje, sino que genera un alto valor añadido. Dicho esto, cabe pensar y mucho en cómo debe construirse el espacio de participación.

H. Solución - Aproximación: Para el plan existen dos momentos fundamentales: cuando nada había y el acto de inauguración, cuando las obras al fin están terminadas. El proceso en cambio se plantea cómo aprovechar el tiempo del trayecto. El durante puede servir para ensayar soluciones, evaluar medidas y reorientarlas, comunicar a la ciudadanía e implicarla, generar costumbre y fomentar el cambio de hábitos.

I. Mientras tanto - Ahora: Frente a situaciones permanentemente transitorias, proponemos estrategias de activación inmediata. Edificios infrautilizados, infraestructura obsoleta, obras inacabadas, descampados y solares… Lo que para el plan son problemas, para el proceso son espacios de oportunidad.

J. Diseño - Uso: El diseño debe ponerse al servicio del uso. El uso da sentido al diseño. Admiramos aquellos ejemplos en los que la economía de gestos resuelve un espacio. El enorme desafío de dar con la medida exacta. Lograr que las personas lleguen incluso a hacer desaparecer el escenario como éxito definitivo.

K. Cerrado - Abierto: No estaría mal vencer un poco nuestra aversión al error y abrirnos al ensayo. La ciudad, como construcción derivativa, se siente más cómoda en la tranquilidad del replanteo y el optimismo de la mejora continua.

L. Permanencia - Temporalidad: Los ritmos de la ciudad nunca son fijos. La ciudad tiene sus propios horarios, apetitos y estaciones. Frente a la ciudad estática del plan, el proceso trabaja con una ciudad cambiante, capaz de adaptarse a la variabilidad de la vida que en ella se desarrolla.

M. Hardware - Software: Del error de anteponer la importancia del diseño a la del uso viene el ensimismamiento en la arquitectura y la ciudad formal, cayendo en entenderlas de forma aislada de las relaciones sociales que se construyen alrededor de ellas.

N. Límites - Ámbito: Del plan también es propia la inclinación hacia la intervención acotada. El perímetro de intervención cerrado es una garantía de control. En cambio, a la definición de un ámbito se hace más apropiada la línea discontinua. El área de acción se hace permeable a lo que ocurre en su entorno, permitiendo el refuerzo mutuo entre el dentro y el fuera.

O. Aéreo - Pedestre: El modo en que nos relacionamos con la ciudad es la base de cómo luego trabajamos para ella. El plan mira la tierra desde el cielo, dibujando sobre un plano general una ciudad ordenada con la seguridad que da la gran escala. En su lugar, la mirada a ras de suelo del proceso se sitúa más cerca del acto de habitar y usar la ciudad.

P. Institucional - Espontáneo: Hablábamos de esto en uno de nuestros últimos artículos. ¿Cómo canalizar acciones de desarrollo urbano espontáneas, contagiando a las políticas urbanas de su vitalidad, e incentivarlas sin caer en desactivarlas?

Q. Ritualizado - Desprejuiciado: Liberémonos de la fingida solemnidad con la que el relato oficial envuelve la historia de la ciudad. Como obra colectiva, en la ciudad se agolpan infinidad de modos de entender lo urbano, aciertos y errores. Entender la ciudad como campo de posibilidades es una invitación a discutirla y a pensarla, a sentirnos sus protagonistas y a disfrutar de ella con desinhibición.

Este artículo resume la presentación de la Ciudad Construida dentro del workshop de URBEGO ‘Youth Engagement Index’, celebrado en Valencia entre el 28 de febrero y el 2 de marzo de 2014 (Enlace a diapositivas). Además, sirve de avance al #demos6, ‘Del pla urbanístic al procés ciutadà’ (D. Estal, R. Marrades y Ch. Segovia, 2014), de próxima publicación en Fundació Nexe.

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