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Rita Barberá planea otra obra megalómana en plena crisis

Mientras Rajoy reclama austeridad a las diferentes administraciones, la alcaldía de Valencia insiste en ampliar su Palacio de Congresos, con un coste de 24 millones de euros, en una ciudad en la que abundan los edificios emblemáticos en desuso.

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Imagen del futuro edificio del Palacio de Congresos ofrecida en la presentación del proyecto

Imagen del futuro edificio del Palacio de Congresos ofrecida en la presentación del proyecto

Palacio de Congresos: tres auditorios y nueve salas de comisiones. Palau de la Música i de Congressos: dos auditorios y dos salas para eventos. Palau de les Arts Reina Sofia: dos auditorios y dos salas con un aforo de 400 espectadores. Feria Valencia: cuarto espacio ferial más grande del mundo. En este escenario —en el que cabría añadir las salas de teatro de titularidad pública o espacios sin uso definido, como el Ágora de Santiago Calatrava— y en el contexto de crisis económica actual, ¿es necesario un nuevo recinto para albergar congresos en València? Para su alcaldesa, Rita Barberá, sí.

Así lo desveló la pasada primavera, cuando anunció la futura ampliación del Palacio de Congresos, con la construcción de un nuevo edificio en un espacio de 5.000 metros cuadrados, mediante una inversión de 24 millones de euros. No obstante, no ha sido hasta unos días cuando las voces en contra de este gasto han empezado a alzarse.

"Se trata de una inversión productiva, nunca de un despilfarro, como pretende hacer creer la izquierda radical que confunde inversión con derroche", aseguró la pasada semana la alcaldesa, cargando las tintas contra la oposición. Sin embargo, las críticas que le hacían daño no provenían de los partidos de izquierda, sino de la patronal. En un gesto sin precedentes, han sido la Cámara de Comercio de Valencia y la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) —socias del ayuntamiento en el consorcio que gestiona el palacio— las que han puesto en entredicho la necesidad de embarcarse en el proyecto. "La ampliación no es necesaria en este momento y con esta crisis", aseguró el presidente de la Unión Hotelera de Valencia (UHDV), Luis Martín, poniendo cara a las discrepancias que trascendieron en la última reunión de la cúpula de la CEV.

Desde el consistorio, el argumento a favor de la ampliación es que será el mismo Palacio de Congresos el que asumirá el coste de las obras. Pero las voces en contra recuerdan que para emprenderlas necesitará un aval del ayuntamiento por el 80% del total. Así que, si finalmente el nuevo edificio no genera beneficios serán los ciudadanos quienes asumirán el desembolso. En este sentido, existe un mal precedente: las administraciones valencianas gobernadas por el PP ya prometieron en el año 2008 que el circuito urbano de Fórmula 1 tendría un "coste cero" para la ciudadanía gracias al desarrollo urbanístico previsto para su entorno. La realidad, sin embargo, es que los 85 millones de euros que costó construirlo salieron de las arcas públicas.

Sobredosis de espacios sin uso
A favor del Palacio de Congreso hablarían sus cifras, con un balance positivo a finales del pasado año de poco más de 3.000 euros (según datos publicados en prensa y no desmentidos a este diario desde la institución). Sin embargo, esto es claramente insuficiente para los contrarios a la ampliación, como el portavoz de Esquerra Unida en el ayuntamiento, Amadeu Sanchis, para el cual "el beneficio se debe a la adecuación entre el edificio y la programación que alberga. En caso de realizarse la obra, nada hace indicar que no se entrara en pérdidas. Hay que recordar que en los últimos años se ha detectado una bajada progresiva en la celebración de congresos".

No obstante, aunque la ampliación en un nuevo edificio multiplicará la actividad en el Palacio de Congresos, ¿resultaría esto positivo para la ciudad? Atendiendo a la enorme oferta de espacios disponibles sin uso, no parece que sea la carencia de recintos lo que impida que Valencia albergue más congresos. El espacio infrautilizado más destacado es el Palau de les Arts, que este verano amplió su cierre estival hasta 45 días para reducir gastos, mientras que en septiembre solo ha programado un concierto en una jornada de puertas abiertas. Y la situación no es infrecuente: como han revelado a Eldiario.es fuentes del Palau, su sala Martín y Soler no acoge más que cuatro producciones breves al año, y se emplea principalmente para ensayos de la orquesta con el fin de no tenerla abandonada.

En un discreto segundo plano, a menos de un kilómetro del edificio anterior, se encuentra el Palau de la Música, que hace pocos años amplió su denominación añadiendo "y de Congresos", apostando por esta vía para tratar de obtener más ingresos. Al mismo tiempo y con idéntico objetivo, el Palacio de Congresos también ha diversificado su oferta, mediante el alquiler de sus salas para conciertos de música pop. La paradoja es que los dos edificios están gestionados por el Ayuntamiento, que en cierto modo se está haciendo la competencia a sí mismo. Y a tenor de la programación que ofrecen en sus webs, ambos edificios están lejos de llenar de actividades sus respectivas agendas.

Si a ello se le suman espacios como el salón de actos del Oceanogràfic; un Ágora —hasta la fecha (no está acabado) ha costado 86 millones de euros—  sin utilidad aparente y prácticamente en desuso la totalidad del año; o la oferta de teatros de titularidad pública como La Rambleta, Talia o El Musical (este último sin programador por primera vez desde su apertura); la ciudad contaría en la actualidad con más de una decena de salas y múltiples instalaciones para albergar congresos, con amplia disponibilidad. A todo esto hay que añadir la Feria de Muestras, que el pasado 2011 dejó sin empleo a 106 personas mediante un ERE debido a sus dificultades económicas.

"Con la actual crisis es hora de aprovechar al máximo los recursos existentes y no de embarcarse en obras faraónicas que no convencen ni a sus potenciales interesados", señaló ayer la concejala de Compromís en el ayuntamiento de Valencia, Consol Castillo, cuyo grupo ha propuesto el establecimiento de un modelo de gestión conjunta y coordinada de todas las instituciones de la ciudad dedicadas al turismo de eventos, congresos y convenciones.

Sin embargo, esta idea no está por ahora en la agenda del consistorio, que espera recuperar el apoyo empresarial perdido en las últimas fechas para retomar la ampliación. Por lo pronto, y aunque finalmente ésta no se lleve a cabo, la institución que gestiona el Palacio de Congresos ya ha empleado 400.000 euros en el proyecto de ampliación. Para pagarlos ha tenido que pedir un préstamo.

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