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Análisis Cities Skylines, la gran alternativa al fallido Simcity

Tras la decepción que supuso el regreso del popular título de gestión de ciudades, Colossal Games y Paradox Interactive entran en escena con un completísimo simulador para tomar el testigo y consolidarse como la nueva referencia en el género.

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Cities: Skylines

Puede que no se trate del género más popular hoy en día, pero no siempre fue así. Los simuladores de ciudades fueron uno de los principales reclamos durante la década de los 90 para todos aquellos jugadores que disfrutaban construyendo y controlando el destino de miles de pequeños ciudadanos virtuales que requerían de toda nuestra capacidad de gestión para hacer su vida más fácil.

Puede que establecer presupuestos, construir infraestructuras, controlar los recursos naturales y hacer progresar una urbe, suene complejo o aburrido, pero lo cierto es que este subgénero de la estrategia ha conseguido ofrecer algunas de las propuestas más creativas, divertidas y desafiantes jamás creadas.

Por desgracia, desde hace unos años, y a pesar de la avalancha de todo tipo de simuladores y juegos de gestión, se ha echado en falta un título de peso que consiguiera hacernos recordar los tiempos de gloria que llegaron con las primeras entregas de Simcity.

2013 iba a ser un año prometedor gracias al regreso de la mítica saga de Maxis, sin embargo algunas terribles decisiones en el planteamiento como la conexión permanente, la interacción entre ciudades y el asfixiante espacio del que disponíamos para levantar una gran metrópolis, convirtieron la esperanza en una decepción mayúscula.

Pero ya sabéis como funciona esto, si no aprendes de tus propios errores, puede que sean otros los que tomen nota para recoger el testigo, y adelantarte por la derecha.

Colossal Order de la mano de Paradox Interactive, desde luego, parecen haber tomado muy buena nota de la situación con Cities Skylines y aterrizan con la intención de ofrecer un proyecto en condiciones, un juego que sepa poner en marcha una iniciativa de peso y hacer desaparecer el amargo sabor que dejan las promesas incumplidas.

Un sistema de juego familiar

La herencia es innegable, de hecho, no nos sorprendería que más de uno acabara acusando de plagiar su sistema de juego. Sin embargo, cuando se toman ideas que funcionan y se aportan novedades, pulidos de diseño y nuevas funcionalidades, bienvenido sea el parecido.

Cities Skylines nos propone un planteamiento de sobra conocido, es decir, conectar un puñado de carreteras para hacer llegar a nuestros primeros habitantes mientras establecemos nuestras zonas residenciales, comerciales e industriales. En un primer momento no serán demasiado exigentes, y con hacerles llegar un poco de agua limpia y electricidad, estarán felices y contentos en nuestra recién inaugurada ciudad.

Pero a medida que la población aumenta, también lo harán sus necesidades y pronto nos veremos construyendo los primeros centros médicos, el servicio de recogida de basura, estaciones de bomberos, comisarías, transporte público y un sistema de alcantarillado.

Durante el proceso, tendremos que enfrentarnos a desafíos cada vez más complejos y lidiar con los problemas habituales en zonas con altas densidades de población como la polución, la mayor demanda energética, la gestión de toneladas de residuos, el tráfico o la inseguridad ciudadana.

Resulta familiar ¿verdad? Lo cierto es que Cities Skylines no es un juego que asuma demasiados riesgos, la fórmula es básicamente lo de siempre, aunque en esta ocasión, se ha llevado a cabo de una forma exquisita, aportando además algunas novedades de peso que resultan ser todo un acierto.

Cities: Skylines

Lo bueno, si simple, dos veces bueno

Lo primero que llama la atención, es lo intuitivo de su interfaz. Aparte de ofrecernos los típicos menús por categorías, contaremos con una serie de herramientas adicionales que nos facilitan enormemente la labor de diseñar la ciudad a nuestro antojo… siempre que el presupuesto lo permita.

Así pues, contaremos con distintos “pinceles” con los que delimitar las distintas zonas, un sencillo pero potente editor de carreteras que nos permite dibujar las calzadas con gran libertad y un sistema de iconos que aunque está reducido a la mínima expresión, nos invita a llevar cabo cualquier acción con total naturalidad.

Puede que se eche en falta una mayor profundidad a la hora de gestionar unidades o estructuras concretas. Por ejemplo, no podremos modificar los parámetros de una única estación de bomberos, así que si nuestra intención es mejorar su efectividad, simplemente tendremos que inyectar más presupuesto al servicio de control de incendios y en función de los fondos, todas las estaciones de nuestra ciudad contarán con más efectivos.

Sin duda, es un sistema simplificado, pero resulta casi igual de funcional.

La escasez de opciones a pequeña escala contrasta sin embargo con las enormes posibilidades de personalización, y es que en Cities Skylines, aparte de un completo editor de escenarios tendremos opción de modificar casi cualquier elemento o estructura que aparece en pantalla, lo cual, días antes del lanzamiento oficial, ya permitía a los usuarios compartir sus propios diseños y mods, dando algunos resultados realmente espectaculares.

Cities: Skylines

Nuevos conceptos para nuestras urbes

Aunque muchos de los elementos y mecánicas de juego están tomadas de títulos anteriores como el propio Simcity o Cities in Motion, en esta ocasión contaremos con algunos elementos inéditos que aportan su granito de arena para hacer progresar nuestra ciudad.

Quizás el más llamativo sean los distritos, unas zonas que podremos delimitar manualmente para especializar nuestras zonas industriales. En cada escenario, tendremos distintos recursos, y aunque la ciudad puede funcionar a base de industria genérica, tendremos la posibilidad de convertir un puñado de fábricas en zonas agrícolas, de explotación de crudo o en regiones mineras.

Al aplicar estos distritos, podremos apreciar un cambio radical en el aspecto visual de nuestras zonas productivas, pasando de fríos edificios de ladrillo a espacios abiertos con ganado y empresas hortofrutícolas. De la misma manera, podremos aprovechar los yacimientos petrolíferos disparando nuestra capacidad productiva y energética a costa de un significativo aumento de la polución ambiental.

Se trata de todo un acierto que permite dotar a nuestras ciudades de un aspecto mucho más variado y personalizado, especializando así las distintas regiones del mapa.

Por otra parte, contaremos con un mayor abanico de zonas disponibles. A las clásicas zonas residenciales, industriales y comerciales, se suman zonas de alta densidad, zonas de oficinas que requieren de personal con gran preparación.

Tampoco podemos olvidar los nuevos servicios y edificios especiales, entre los que se incluyen servicios funerarios y un amplio repertorio de monumentos y lugares tan emblemáticos como un acelerador de partículas con el que poner a nuestra ciudad a la vanguardia tecnológica.

Todos ellos están plagados de pequeños detalles y con sus propios desafíos estructurales, como los desagües del sistema de alcantarillado, donde tendremos incluso que planificar su colocación en función de la corriente de un río, porque de otra forma podríamos hacer llegar nuestros vertidos a las bombas que suministran el agua potable a nuestra población.

Cities: Skylines

Ciudades a gran escala

Pero si hay algo por lo que destacan las ciudades de Cities Skylines, es por su tamaño.

Lejos de lo asfixiante que resultaban las regiones interconectadas de Simcity (uno de los aspectos más criticados del juego), aquí tendremos terrenos de proporciones gigantescas, que iremos ampliando a medida que estén disponibles para su compra, creando urbes mastodónticas que se pierden de vista en el horizonte.

Progresar con nuestras ciudades y ver cómo pasan a ser pequeñas poblaciones de unos cuantos miles de habitantes a acabar contándolos por millones mientras desplazamos la vista por enormes explanadas, ríos y lagos, es una auténtica delicia. En esta ocasión, el espacio no suele ser un problema, todo depende de nuestra habilidad para descongestionar las zonas de mayor tránsito, y tanto si nos decidimos por crear una gigantesca ciudad repleta de edificios y autopistas, como si nos decantamos por crear una región organizada en pequeñas poblaciones, dispondremos de libertad absoluta para estructurar cada región a nuestro antojo, sin apenas limitaciones.

Cities: Skylines

Un apartado visual... correcto

Técnicamente, Cities Skylines cumple sobradamente con su cometido, pero no supone su mayor virtud. Podremos apreciar cientos de elementos móviles en pantalla, centenares de peatones y vehículos circulando por unas calles plagadas de edificios decorados de muy diversa forma, siendo además todos ellos seleccionables para recabar información. Sin embargo, toda esta cantidad de elementos cuenta con un modelado más bien sencillo, sin demasiados alardes, llegando incluso a dejarnos detalles especialmente feos, como texturas planas, figuras pixeladas o unos bordes dentados que ni la opción de activar el anti-aliasing en las opciones gráficas consiguen suavizar.

Dadas las proporciones que pueden llegar a alcanzar nuestras ciudades, sería injusto penalizar en exceso el resultado por un apartado gráfico modesto. Además, un acabado visual de mayor calidad nos llevaría inevitablemente a severos problemas de rendimiento cuando una ciudad alcanza determinado tamaño, o a la necesidad de reducir el tamaño disponible, y dados los antecedentes, un mayor espacio a costa de una mejor apariencia visual, parece la decisión correcta.

Conclusiones

Cities Skylines es a día de hoy, el referente de los juegos modernos de gestión de ciudades, ni más ni menos. El equipo de Colossal Order ha sabido recuperar todas las virtudes del título de Maxis en el que se inspira, añadiendo y modificando todo aquello que necesitaba una revisión urgente, mientras se aportan ideas tanto inéditas, como extraídas de su experiencia con Cities in Motion.

El resultado es un juego de gestión casi redondo, con un interfaz simple e intuitivo pero capaz de ofrecer al jugador todo lo que necesita.

No es un juego perfecto, prueba de ello es un apartado gráfico que podría haber buscado un mejor equilibrio entre tamaño y calidad visual, o importantes carencias en la gestión a pequeña escala de nuestros edificios y servicios, pero si algo nos ha quedado claro tras probar largo y tendido sus posibilidades, es que sus responsables han conseguido ofrecer todo lo que Simcity debió ser, y no fue.

SKYLINES

Lo mejor:

  • Cuenta con todas las características de este subgénero, aportando sus propias ideas.
  • El tamaño de los terrenos y el espacio disponible nos permiten crear ciudades de proporciones mastodónticas.
  • El interfaz ha sido depurado y simplificado, pero resulta sorprendentemente potente.
  • Libertad total para diseñar nuestras urbes, como debe ser.
  • El editor de escenarios y de elementos, es todo un acierto e invita a una auténtica avalancha de mods y contenido creado por los propios jugadores.
  • Los distritos aportan un toque de frescura a la propuesta clásica.

Lo peor:

  • El apartado visual flaquea en ocasiones, se podría haber mejorado la relación tamaño-calidad.
  • Se echa en falta la posibilidad de modificar parámetros de edificios y servicios concretos, muchas de las decisiones se toman desde el menú de presupuesto y el de políticas.
  • Algunas herramientas de edición pueden resultar un tanto guerreras en momentos puntuales.
  • Podría haber sido una propuesta más arriesgada, se basa en exceso en fórmulas bien conocidas por todos.
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