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Iturbe, asediada por la oposición, gana tiempo y evita hablar de dimisión

Maite Iturbe, directora de EiTB. \ Foto: EiTB

Aitor Guenaga

Bilbao —

La estrategia de la directora general de EiTB, Maite Iturbe, ante la iniciativa del PSE-EE -el socio que le aupó en marzo de 2013 al puesto y ahora pide su dimisión- de reprobarla en el Parlamento es ganar tiempo. En su primera comparecencia ante los medios tras la presentación de la iniciativa parlamentaria por parte de los socialistas, Iturbe evitó responder a la pregunta sobre la exigencia de que dimita. “No está en mi mano” y “no es el momento ni el lugar para hablar de esto”, respondió a los periodistas. El momento era la presentación del acuerdo de colaboración cerrado con el secretario de Paz y Convivencia, Jonan Fernández, en el que se define la contribución del ente público a la deslegitimación de la violencia y a la “memoria crítica del pasado”, en palabras de Iturbe.

Iturbe sabe que ha perdido la confianza de los socialistas. Conoce también que toda la oposición ha suspendido la orientación editorial del ente público. Pero considera que su puesto, en realidad, forma parte de una batalla partidaria que se decide en cancillerías políticas y no en iniciativas parlamentarias. De ahí la declaración de este viernes de que la dimisión que exigen los socialistas no está en su mano y no es su “decisión”. La directora general confía en salvar en la Cámara vasca la proposición no de ley presentada por el socialistas Mikel Unzalu, gracias a la abstención del PP, que le ha dado tres meses de margen para variar el rumbo del ente, y de la coalición soberanista, que ha dado incluso un plazo mayor. Esta al menos es la idea que parece estar en la cabeza de Iturbe, según fuentes cercanas a la directora general.

Es sintomático que la foto fija de la presentación del acuerdo entre Fernández e Iturbe haya unido precisamente a los dos objetivos del PSE en su labor de oposición sin cuartel, justo ahora en el que el partido de Idoia Mendia avanza para reeditar el pacto presupuestario que ya cerró para las Cuentas de 2014. La gestión del PNV en EiTB y el Plan de Paz y Convivencia son el objetivo a batir de los socialistas. En el caso de Jonan Fernández prácticamente desde que se presentó el plan. En el de Iturbe, de una manera mucho más sobrevenida y después de haberle dado casi un cheque en blanco de confianza al apoyar su nombramiento hace ya año y medio.

Iturbe, según fuentes cercanas a la directora, se desayunó con la pérdida de confianza del PSE sin que mediara ningún contacto o advertencia previa. Y cree que el último movimiento socialista ha venido forzado por la sesión parlamentaria del pasado 10 de octubre en la que toda la oposición -incluida EH Bildu- censuró la línea editorial del ente público. “Para cuando presentan la iniciativa parlamentaria hacía ya tiempo que había perdido la confianza de los socialistas”, añaden las mismas fuentes.

Huelga en Radio Euskadi

Pero en ese ganar tiempo, no todo el viento que sopla es a favor. La semana que viene, la plantilla de Radio Euskadi ha sido convocada a una huelga de siete días por el sindicato minoritario en el ente Independientes-ESK “contra la destrucción de empleo” por la OPE en Euskadi Irratia, que sigue su curso. No hay una gran preocupación en el equipo de Iturbe porque esperan que el seguimiento no sea muy importante. Será la primera gran protesta después del éxito de la huelga realizada el pasado 12 de junio, cuando Radio Euskadi enmudeció y decenas de trabajadores y técnicos desfilaron por la Gran Vía bilbaín a ritmo de batucada y de silbatos en protesta por una OPE que prevé “una reducción del 20% de la plantilla actual”. Entonces, el comité de empresa estaba detrás. Los convocantes denuncian el despido de 79 personas y la amortización de 30 puestos de trabajo con la Convocatoria Pública de Empleo (nombre oficial de la OPE).

El hecho de que la mayoría sindical (ELA y CC OO) no apoye la huelga -que comenzará el martes 4 a la 1.00 y finalizará el martes 11 a la 1.05- y que el comité de empresa de Radio Euskadi rechazara la “conveniencia de convocar una huelga en este momento” limitarán sin duda los efectos del paro. Pero habrá programas troncales que no saldrán al aire, como Ganbara, e incluso algunas voces históricas de la radio han mostrado su intención de secundar el paro “al menos algún día”, según fuentes conocedoras de la convocatoria.

Buena parte de las personas que se irán a la calle cuando finalice la OPE fían su futuro en dos direcciones: por una parte, la respuesta que pueda llegar de los tribunales a los recursos judiciales presentados por los afectados. Y por otra, a estar entre los elegidos que el ente, supuestamente, va a volver a contratar a través de productoras externas en unas condiciones laborales más inciertas y a claramente la baja frente a las que disfrutan actualmente.

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