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“Hemos roto los lazos intergeneracionales”

El profesor de Sociología de la Universidad del País Vasco, Imanol Zubero, advierte de que se está aislando a la población en función de la edad

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EFE

“Debemos romper con el estereotipo tradicional de ancianos pasivos. Nadie nos debe obligar a vivir la edad como no queremos”. El profesor de Sociología e investigador de la Universidad del País Vasco, Imanol Zubero, ha hecho un llamamiento a evitar arrinconar a las personas mayores y a invitarles a formar parte del debate público. “Hemos roto los lazos intergeneracionales y estamos aislando a la población en función de la edad”. Zubero participa estos días en el curso ‘El movimiento social para el aprendizaje y la transformación social en equidad en el País Vasco’, en el marco de los cursos de verano organizados por la Universidad del País Vasco.

Zubero ha hecho hincapié en la importancia que tiene “transformar situaciones sociales problemáticas de algunos colectivos en problemas públicos que se llevan posteriormente al Parlamento”. Y ha puesto el ejemplo de los desahucios. “Siempre ha habido desahucios, pero durante la crisis se le dio una difusión nacional”.

Lo mismo ocurre con las asociaciones de personas mayores. “Se trata de evitar arrinconar a las personas mayores y de invitarles a formar parte del debate público. Los ancianos y ancianas tienen mucho que ganar con la participación y nosotros tenemos mucho que aprender de su experiencia”.

En una sociedad cada vez más envejecida “debemos aprovechar todo el conocimiento y el tiempo libre que tienen las personas mayores para ponerlos a disposición de la sociedad”. Las personas mayores tienden a unirse en asociaciones y a llevar a cabo tareas de voluntariado. “Uno de cada cuatro voluntarios es una persona mayor”. De esa manera se evita el aislamiento y muchos problemas de salud “cuyo origen es eminentemente social”.

“Lo fundamental”, según Zubero, “es romper con la idea de la confrontación intergeneracional entre jóvenes y ancianos. Atrás queda aquella época en la que jóvenes y ancianos convivían juntos aprendiendo los unos de los otros. Ahora se traslada a los ancianos a residencias y a los niños a la escuela “rompiendo los vínculos familiares”.

Así, uno de los retos del siglo XXI será “recuperar los lazos perdidos por las sociedades modernas fomentando espacios culturales intergeneracionales”. Se trata de empoderar a las personas mayores en la denominada “revolución gris”, en el que se apostará por una vejez activa en la que se aproveche el conocimiento y la experiencia de esta población “cada vez más numerosa”.

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