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Partido X: "Queremos desarrollar un método, no una ideología"

"Si nosotros desconfiamos de los partidos políticos, solo podemos agradecer que la gente desconfíe de nosotros", dicen en una entrevista con eldiario.es sobre las críticas a su proyecto

El partido ha hecho envíos a colectivos y grupos relacionados con el 15-M, la cultura digital o el software libre pidiendo "amparo" y "paciencia" tras un prelanzamiento muy polémico

La formación apuesta por normalizar herramientas de democracia directa: referendos, iniciativas legislativas populares, participación en la elaboración de leyes y "wikidemocracia".

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Dos actores ponen cara al Partido del Futuro en los vídeos difundidos hasta ahora

Una actriz y un actor ponen cara al Partido del Futuro en los vídeos difundidos hasta ahora

El lanzamiento del Partido X, adelantado por eldiario.es la semana pasada, ha desatado durante los últimos días un torrente de polémica, sobre todo en redes sociales. En muchos casos, por absoluto desacuerdo con sus primeros planteamientos; en otros, por el rechazo a su puesta en escena anónima, enigmática y excéntrica; y, también, por desconcierto ante una falta de contexto que el propio grupo promotor ha fomentado. Muchos de los que podrían haber salido en su defensa parmanecieron en silencio o jugando a la confusión para no significarse.

Durante esta semana de silencio en público, el Partido X ha enviado al menos dos correos electrónicos a una red de contactos muy relacionados con el 15-M, la cultura libre, la tecnopolítica o los movimientos sociales. En esos correos, que no firma nadie en concreto pero escritos en tono de cercanía, se pide "paciencia", complicidad y "amparo" de cara a sus siguientes pasos para explicar qué son. Porque el quiénes no tienen intención de desvelarlo: los promotores del Partido X permanecerán en el anonimato hasta que puedan.

Según confirman varias fuentes consultadas por eldiario.es, y por lo que se desprende de esos envíos de e-mails, el Partido X está impulsado principalmente por personas que participan en movimientos sociales, en colectivos de cultura digital y en diferentes grupos del 15-M. Por eso la sola aparición del partido generó expectación por sí misma, a pesar de su apariencia incierta y anónima.

Sin embargo, ninguna de las personas consultadas en esos ámbitos ha querido confirmar públicamente su pertenencia al grupo promotor. De hecho, es una estrategia planificada: el acuerdo dentro del grupo es negar sistemáticamente la pertenencia al Partido X. En uno de los correos electrónicos, el firmante del Partido X dice: "todo el mundo hace cábalas más o menos certeras, la cuestión es no confirmar ni desmentir".

Una portavoz del Partido X responde, de nuevo bajo condición de anonimato, a las preguntas de eldiario.es sobre los aspectos más criticados del proyecto.

P. Después de tanta crítica, ¿arrepentidos de la puesta en escena?

R. Ha habido muchas críticas y eso es saludable. Si nosotros desconfiamos de los partidos políticos, solo podemos agradecer que la gente desconfíe de nosotros. Es normal, porque nos hemos adentrado en un escenario de hostilidad, la hostilidad social a los partidos. Está bien.

P. El Partido X pide más transparencia a la democracia. ¿Cómo es compatible esa exigencia con ser un partido político que oculta la identidad de sus integrantes?

R. Pues porque nuestro partido tiene dos partes. Está el partido en sí, la estructura institucional registrada en el Ministerio del Interior. Cuando esa entidad se presente a unas elecciones, si lo hacemos, ahí es donde deben constar los nombres, los candidatos, y todos sus datos. Porque esas personas están reclamando una confianza y la gente tiene derecho a conocer quién les pide su confianza.

Pero tenemos otra pata: también somos un dispositivo de acción, de trabajo, de comunicación. Ahí no pedimos confianza en las personas sino en el trabajo, queremos debatir sobre ideas y no sobre personas. Y el límite de la transparencia es la privacidad de quienes, además de a esto, se dedican a otras muchas otras cosas, a otras luchas. Porque somos lo que hacemos.

P. ¿Y la pata privada no debe ser transparente? En el caso de las empresas o de los lobbies, se les suele reclamar que hagan públicos sus consejos de administración, que rindan cuentas de las subcontrataciones...

R. Sí, es cierto... Pero nosotros somos un concentrador de propuestas externas. Vamos a dar visibilidad a entidades de educación, economía, sanidad, etc, a colectivos que ya trabajan, colectivos que se conocen, a expertos. Queremos catalizar la concienciación, generar un método, un estilo y una marca y que luego en comunidades locales se haga el trabajo de manera transparente. En el momento que pidamos voto, lo haremos con cara, nombre y currículum.

P. Hay un grupo que lidera el proyecto, que lo define. ¿Cómo va la comunidad a controlarles, a vigilarles, a saber de sus intereses personales y profesionales?

R. Nos autocontrolamos. Somos un grupo de afinidad de unas 70 personas que funciona como una guerrilla, en el mejor sentido. Queremos trabajar cómodamente y por eso es un grupo cerrado y que funciona desde la base del cariño.

P. ¿En qué momento eso se convierte en algo colectivo?

R. Cuando se haya construido la marca, cuando esté muy claro de cara a la opinión pública qué es el Partido X, pondremos en marcha unas licencias abiertas, como las del software libre, para que otros núcleos de afinidad pongan en marcha nuestros métodos en diferentes lugares o comunidades de intereses.

P. ¿Cómo regularán que su código se cumpla?

R. El mal uso de la licencia será evidente. No queremos tener que controlar. De todas maneras, para llegar a esto falta mucho. En el juego democrático normal hay algo que no funciona y tenemos que intentar otra cosa.

P. A mucha gente, en comentarios y en redes sociales, le ha saltado la alarma detectora de fascismos al ver el primer vídeo, por el tono antipolítico.

R. Hay gente que ya nos ha juzgado sin conocernos y ya ha decidido sobre nosotros. Así que esa gente probablemente no nos interese. No vamos a entrar al trapo de esas polémicas, que tristemente suelen venir de una izquierda un poco maniquea. Es una pena porque hay mucho que podríamos tener en común y trabajar en común. 

P. En un correo para tranquilizar a su comunidad, se dice que "en lugar del típico partido que parece de izquierda y luego hace política de derechas" son "un partido que parece de derechas y que luego es realmente un método transversal para conseguir cambios sociales y políticos". Y que su objetivo "claramente no es la militancia de izquierda".

R. Estamos contra el debate de ser izquierda o derecha. Intentamos confundir las aguas, parecer algunas veces una cosa y otras veces otra. Porque el debate, la dicotomía, no es izquierda-derecha. Nosotros queremos desarrollar un método, no ser una ideología.

P. ¿En qué consiste ese método?

R. Fundamentalmente en dos cosas: recuperar la soberanía ciudadana e impulsar ese mínimo común múltiplo de cuestiones sociales que todos tenemos en común.

P. ¿Cuál es ese consenso de mínimos, según el Partido X?

R. Que quede claro que la crisis no la hemos provocado nosotros, la gente. Y en el caso de que tuviéramos alguna culpa, ya la hemos pagado con creces. No podemos pagar más. Sin embargo, los verdaderos responsables no han pagado y hasta se benefician de la situación.

P. ¿Y eso no es un planteamiento ideológico? ¿No responde a una visión específica de lo que es o debe ser la economía o la salida social a la crisis?

R. Creo que no. Lo mismo me equivoco. Pero partimos de argumentos matemáticos: quien rompe paga. Si hemos roto, ya hemos pagado lo nuestro. Pero mucha gente que ha roto, no ha pagado.

P. ¿Y eso no lo reclaman otros partidos?

R. Aquí es donde entramos en la segunda parte del método.

P. La recuperación de la soberanía.

R. Eso es. Recuperar la soberanía. Que la gente pueda parar una intervención militar si no está de acuerdo con ella; que pueda decidir que el pago de la deuda es injusto y que no se paga. Hoy los ciudadanos no tienen espacios suficientes de control sobre los gobiernos.

La soberanía no es lo mismo que la participación, porque ahora no todo el mundo sabe, quiere o puede participar en todos los procesos de la democracia. Hay que crear unos mecanismos de soberanía para intervenir en aquellos momentos donde te sientas preparado para hacerlo y vigilar mientras otros lo hacen cuanto tú no dominas el tema. Se trata de una federación de competencias: podemos aportar cuando sabemos mucho, vigilar cuando sabemos algo y relacionarnos en red con otra gente que sabe, para aprender y hacernos una opinión. De esa manera seremos tan soberanos que podamos decidir cuándo y dónde participar. No se trata de un método asambleario sino de una federación de competencias.

P. ¿Y eso cómo se hace?

R. En nuestra web (activa a partir de las 10 de la mañana) explicamos más detalles. Nosotros proponemos cuatro herramientas: referendos vinculantes, wikidemocracia, transparencia y la posibilidad de participar con tu voto en cualquier elaboración de una ley.

P. Eso se parece mucho a lo que proponen desde la iniciativa Democracia 4.0.

R. Sí. También incorporamos medidas de vivienda propuestas por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

P. ¿Hay personas que forman la iniciativa Democracia 4.0 o de la PAH integradas en el partido?

R. No podemos contestar a eso.

P. Volvamos: ¿esa transformación implica otro modelo de representar la voluntad de los ciudadanos que no sea la democracia representativa actual? ¿Quieren eliminar el sistema de partidos?

R. Nuestro plan es mucho más de contingencia, nuestras respuestas son más pragmáticas que esas preguntas. Tenemos prisa, tenemos la herramientas y tenemos en Islandia o en Brasil ejemplos que ya funcionan.

P. ¿Habrá una candidatura del Partido X en las siguientes elecciones que se celebren?

R. Solo nos presentaremos si hay presión social suficiente para que sea un movimiento de millones de personas. No queremos coger carrerilla para conseguir un par de escaños. Esto tiene que ser realmente general para poder cambiar las cosas de verdad. Va a ser un trabajo de unos dos años, calculamos.

Y en realidad, para nosotros una victoria también sería que otro partido pusiera en práctica nuestro método. Porque no queremos pelearnos con nadie, solo queremos desarrollar un método para que nosotros u otros lo pongan en práctica. Si todo cambia tanto como para que PP o PSOE lo usen tal y como lo hemos pensado, pues perfecto. El que aplique ese método, será el partido X que ganará el futuro.

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