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Julián Sánchez Vizcaíno (IU): "El PP en Madrid ha favorecido que Europa asigne una situación periférica a España"

El histórico miembro de IU de Madrid concurre a las primarias junto con la actual diputada regional Lali Vaquero

Sobre la bronca entre la dirección regional y la federal a cuenta de la gestión en Caja Madrid, proponen una asamblea extraordinaria que permita hablar a los militantes

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La diputada autonómica Lali Vaquero y el dirigente de IU Julián Sánchez Vizcaíno, candidatos a las primarias de la formación.

La diputada autonómica Lali Vaquero y el dirigente de IU Julián Sánchez Vizcaíno, candidatos a las primarias de la formación.

Julián Sánchez Vizcaíno (Puertollano, 1962) y Lali Vaquero (Madrid, 1956) concurren a las primarias de IU de Madrid con una candidatura que  tiene muy pocas posibilidades de imponerse y que representa a la corriente de 'los vizcaínos', que sí contó con más apoyos en el pasado. Reacios en un principio a un proceso que invertía los papeles habituales en IU, donde primero se elaboraba el programa y luego se elegía a los candidatos, ambos creen que ha servido para trascender las fronteras de la organización y contactar con más gente.

Vizcaíno y Vaquero consideran que IU de Madrid ha  cerrado en falso la investigación por la gestión en Caja Madrid y defienden la necesidad de convocar una asamblea extraordinaria que permita a la militancia elegir otra dirección, ya que la actual, creen, está bloqueada por posiciones muy enfrentadas.

Su candidatura es la menos favorita a priori de las tres, ¿qué les movió a concurrir a un proceso que tienen tan difícil ganar?

Julián Sánchez Vizcaíno. No hay sólo dos posiciones en IU y lo pone de manifiesto que hemos conseguido un número de avales importante. La parte que nosotros representamos ofrece un escenario de diálogo entre posiciones enfrentadas no sólo en Madrid, también con respecto del federal. Además, tenemos perfiles personales y políticos distintos.

Lali Vaquero. Cuando decidimos con mucha gente dar este paso, lo hicimos porque pensábamos que hay un espacio dentro de IU que no está ni en un polo ni en otro. A medida que pasan los días, las posiciones se están tensionando mucho entre los sectores mayoritarios. Nuestra presencia es más importante que al principio, porque representamos esa centralidad que puede dar estabilidad a la organización.

¿En el plano político hay diferencias programáticas entre las distintas candidaturas?

J. S. V. Yo creo que sí, pero la fundamental es la forma de entender la organización. La candidatura que se articula en torno a Tania [Sánchez] tiene tendencia a colocar a los movimientos sociales como el elemento determinante del modelo de organización. La de José Antonio Moreno es más tradicional. Nosotros creemos que IU, que es un movimiento político y social, tiene que interactuar con los movimientos progresistas, pero también tenemos la necesidad de seguir siendo un sujeto político.

L. V. Por nuestra propia tradición, hemos confluido con las organizaciones sociales, vecinales y sindicales de manera muy natural. Yo misma vengo de allí. Va en nuestra trayectoria, no es que les concedamos ahora la importancia. Nos lo hemos creído tanto que venimos de esa participación social. 

Esas son diferencias organizativas, pero ¿hay diferencias políticas?

L. V. Nosotros siempre hemos entendido que primero se habla de programa y después de candidatos. En ese caso no ha sido así: primero se eligen candidatos. Por lo tanto, no tenemos ese programa que hayamos debatido antes. La inversión de ese modelo no nos beneficia a ninguno porque son debates que tendríamos que haber tenido previamente para ponernos de acuerdo. No debería haber diferencias en este sentido entre unos y otros, pero sí en el modo de entender la organización y de estar en política.

J. S. V. Nosotros nos situamos claramente en la izquierda, no creemos que se pueda ser en ese sentido ambiguo. También hay un elemento subjetivo: creemos que hay que aportar capacidad de gobierno, lo que implica tener una cierta idea de conjunto de la gestión pública y la política. Nosotros tenemos mucha experiencia en ese sentido. Partimos de una idea muy crítica de la manera de entender la política municipal o autonómica sólo como gestión; pero tampoco se pueden descartar elementos muy necesarios de reforma de las administraciones públicas, porque ahí hay claves para evitar que pase lo que está pasando.

Su candidatura, según explican, quiere ser puente entre la dirección federal y la de Madrid, que no atraviesa sus mejores momentos. ¿Están los puentes entre ambas rotos?

J. S. V. No tengo información directa pero, por lo que me han contado, se han dado pasos para recuperar el diálogo. Nosotros pedimos que haya flexibilidad por las dos partes a la hora de aplicar una y otra resolución.

L. V. Sobre todo porque nos necesitamos unos a otros. Hay que llegar a fórmulas de entendimiento, y ahí pueden contar con nosotros.

¿Ha actuado  IU de Madrid bien en relación a la gestión de Caja Madrid?

J. S. V. Lo que no ha habido es la transparencia necesaria. Nosotros hemos pedido que se ponga negro sobre blanco y se informe al conjunto de la organización. Ha habido una dinámica de opacidad. Se han aplicado medidas para encontrar una persona como responsable de algo que no se ha definido para evitar ofrecer responsabilidades superiores. En la identificación de los hechos, de las responsabilidades y en la transparencia necesaria, la gestión en Madrid no nos ha convencido en absoluto.

L. V. Habría sido un buen momento para demostrar esa transparencia que nosotros hemos exigido desde el principio y admitir, sin complejos pero con responsabilidad, errores colectivos o individuales que se han podido cometer en IU. Y haberlo hecho de una manera leal y sincera. Este tipo de cosas no se pueden cerrar en falso dirimiendo responsabilidades que tampoco nos han quedado claras sobre determinadas personas que no sabemos qué grado de responsabilidad directa han tenido sobre el asunto. No se puede actuar con premura ni con determinaciones preconcebidas.

Se refieren a la suspensión de militancia del diputado regional Antero Ruiz. ¿Creen que se ha usado como fusible para que esas responsabilidades no lleguen más alto?

L. V. Había prisas por colocar a alguien en la picota, y así no se hacen las cosas. Se necesitaba mucho más rigor en la investigación. Si algo queda claro, es que así no se hacen las cosas.

J. S. V. Lo que no sabemos es de qué hechos estamos hablando. Sobre esa indefinición, determinar a una persona en concreto... Si hay indefinición y la responsabilidad tiene carácter general, tiene que estar más arriba.

¿Ese rigor es compatible con la rapidez que exige la sociedad?

L. V. IU es la fuerza política que con más rapidez ha actuado. Hace dos años que estos señores que tenían la tarjeta 'black' están expulsados, fuera de la organización.

J. S. V. Y no se sabía lo de las tarjetas.

L. V. Hemos querido ir a más, pero para querer ir a más tenemos que saber a qué más quieres ir y determinarlo. Las prisas no son buenas y menos en estas circunstancias. Creo que las urgencias venían marcadas por otras necesidades. Otra cosa es que tuviéramos que hacer un debate interno sobre por qué se ha dado esto y para qué están estas personas en los consejos de administración.

¿Cómo desatascarían esta situación?

J. S. V. Una asamblea extraordinaria puede desbloquearla. Si tenemos un proceso de elaboración programática terminado, las primarias hechas y concretamos los objetivos de la asamblea, no creo que sea negativo sino más bien una forma de clarificación.

L. V. Es muy necesario, precisamente, por lo complicado del momento y por cómo se están confrontando muchas cosas en IU. Debemos a la militancia darles tranquilidad, seguridad en la organización. Y si nos tenemos que poner de acuerdo sobre una dirección, deberemos hacerlo lo antes posible y que nos permita afrontar las próximas elecciones de una manera sosegada y fortalecida. El clima que se está generando es lo menos favorable para afrontar una campaña.

Pero en la actual dirección tienen presencia todas las corrientes o familias.

J. S. V. No fue un producto de un diálogo, sino un acuerdo entre dos partes en el que se abría la puerta a una tercera parte, que es la que nosotros representamos. Ese acuerdo final no se estableció sobre acuerdos políticos y ahora se ve porque hay una situación de bloqueo.

La Presidencia federal pidió la dimisión de tres excoordinadores federales de Madrid, ¿apoyan la medida?

J.S.V. Debe haber una aplicación realista de las medidas. Para fomentar un desbloqueo, hay que encontrar un espacio de diálogo entre ambas para buscar una forma de aplicar la resolución e intentar que no contribuya a un enfrentamiento interno dentro de IU de Madrid, porque no es bueno para nadie.

¿Hay peligro de escisión en IU?

J. S. V. Hay un cierto alarmismo pero yo no lo veo.

L. V. No, pero qué duda cabe que nos debilita. Cualquier salida que se pueda buscar para que IU salga fortalecida es dirimir estas cuestiones en una asamblea y que la militancia participe.

El PP gobierna Madrid desde hace más de dos décadas. ¿Qué cambios son más necesarios?

J. S. V. La presencia del PP en Madrid ha sido muy favorable a los objetivos que tenían los poderes europeos de asignar una situación periférica a España. Se ve muy claro en la desindustrialización y en la apuesta por el sector servicios, por actividades de baja productividad y, por lo tanto, descualificación de los trabajadores y caídas salariales que han llevado a la Comunidad de Madrid a una situación de pérdida de posición relativa muy clara.

Además, hay un agotamiento de modelo institucional. Hay un abandono absoluto de los proyectos de reforma de la Administración. Está cada vez más clienterizada y ese es uno de los factores de lo que está ocurriendo en estos momentos.

L. V. Y si en alguna ciudad se manifiestan estos problemas, es en la de Madrid, que ha sido el crisol de las alianzas entre el capital y el ladrillo... Madrid es la primera ciudad del mundo que sin tener los Juegos Olímpicos se empeña en tener las infraestructuras para esos Juegos. Esas diferencias y desigualdades que ha acelerado el sistema se manifiestan de manera más dura, con una deuda que van a heredar nuestros nietos.

Lo que más nos preocupa es la recuperación de los barrios, que es donde se manifiestan las desigualdades y la exclusión social que empieza a asomar. Ahí es donde están las personas que están sufriendo el sacrificio tan tremendo causado por las políticas neoliberales que ha llevado a cabo el PP.

IU ha invertido los papeles a la hora de definir su proyecto electoral, pero también en la forma en la que se plantea la convergencia, ya que Ganemos es un elemento externo a IU. ¿Comparten la apuesta por esta iniciativa ciudadana?

L. V. Sí, es una oportunidad de compartir con mucha otra gente que no está en la organización temas tan importantes y que tanto le afectan en su vida diaria. Todo lo que podamos aportar teniendo en cuenta nuestra ideología de izquierdas para que responda a esas necesidades me parece muy positivo, y lo hemos hecho otras veces de una manera más tradicional.

J. S. V. Las mejores experiencias surgen cuando trabajas en común para hacer una propuesta política. El resultado siempre es muy superior cuando se trabaja de forma colectiva. Pero nosotros también creemos que la organización política tiene unos perfiles y nutrientes ideológicos que deben dar coherencia al conjunto del programa. Ese es el valor que podemos aportar.

Y luego hay que gobernar, no digo colectivamente, pero sí con la gente. Este es el salto cualitativo que debe dar la izquierda en su conjunto.

¿Debería llevarse Ganemos a la Comunidad de Madrid?

L. V. Son procesos en los que tenemos que ir cogiendo confianza unos con otros. Es lógico que empiece de esta manera y, si tiene éxito en la acción de gobierno, se irá ampliando. El proceso hay que mimarlo y no ser demasiado ambicioso de una tacada para lograr la transformación social.

J. S. V. Tiene que haber una formulación de la convergencia, pero una convergencia a nivel de la Comunidad de Madrid será positiva. Nosotros defendemos la incorporación del movimiento sindical y de las clases trabajadoras para que exista una alianza política y social consistente.

L. V. Este proceso debe servir para fortalecer el movimiento sindical y combinar las viejas formas de autoorganizarse con las nuevas.

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