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Ciudadanos en la encrucijada

Hace semanas decíamos que el PP estaba alarmado por el crecimiento del partido naranja; ahora ha pasado de la alarma directamente al pánico

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Un sondeo dice que Ciudadanos sería hoy la tercera fuerza parlamentaria

Albert Rivera e Inés Arrimadas EFE

El éxito de Ciudadanos en Cataluña es incuestionable, aunque es cierto que su campaña siempre estuvo más pendiente de ganar las elecciones que de llegar a gobernar. Es decir, su objetivo fue arrastrar votos constitucionalistas, del PP y del PSC y en eso fueron muy eficaces, más que arañar y desgastar al independentismo.

Que un partido como Ciudadanos, señalado como extranjero por el establishment soberanista catalán, sea el más votado es un triunfo espectacular de Albert Rivera y de Inés Arrimadas, aunque no se debe olvidar que su victoria con un 25% de los votos se vio favorecida por la decisión de Esquerra de romper la coalición con Puigdemont. La mayoría independentista en el Parlament se mantiene y empezará a notarse en los próximos días.

Ciudadanos vive semanas de euforia y las encuestas han recogido rápidamente su virtual ascenso demoscópico en toda España. Hace semanas decíamos que el PP estaba alarmado por el crecimiento del partido naranja; ahora ha pasado de la alarma directamente al pánico.

El partido de Albert Rivera es ya sin duda una alternativa cada vez más solida para el electorado del PP, descontento con la parálisis política del gobierno de Rajoy, su escandalosa falta de respuesta a la corrupción, los ajustes de cuentas internos como el de Rato o desastres de gestión como el de la última nevada.

Es cierto también que el partido naranja está todavía lejos de poder ganar unas elecciones generales y tiene muchas asignaturas pendientes, sobre todo reforzar su débil estructura organizativa y lograr implantación en territorios en donde prácticamente no existe como Galicia o el País Vasco.

Ciudadanos se enfrenta ahora a su encrucijada. Tiene que decidir si solo se va a centrar en pelearse por la derecha con el PP apoyándose en figuras tan tenebrosas como la de Aznar o si reorienta su brújula política y se lanza también a intentar quitarle votos al PSOE por el centro, sobre todo en las ciudades. Los socialistas están volcados a la izquierda para tratar de recuperar votos de Podemos y pueden dejar hueco. No olvidemos además que la formación de Rivera ya firmó un programa de gobierno con los socialistas.

La experiencia de Cataluña es reveladora. Es cierto que el 21 de diciembre, Ciudadanos arrasó al PP, pero se ha dicho menos que mantuvo los miles de votos que ya le había quitado al PSC en las elecciones de 2015 y 2012. El PP ha perdido 8 puntos en 5 años, pero Ciudadanos ha ganado 18; o sea que no todos son votantes del PP.

La ultima encuesta de Celeste-Tel  publicada por eldiarioes también muy significativa. De los que dicen que votarían hoy a Ciudadanos, casi el 20% procede del PP, pero cerca del 10% son antiguos votantes del PSOE.

Rivera insiste siempre en que está en política para ganar y gobernar y no para ser bisagra del PP o del PSOE. Acertar en la encrucijada que tiene ahora mismo en su camino será decisivo.

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