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La Fiscalía denuncia por prevaricación al Ayuntamiento de Madrid por una obra sin permisos en una zona verde protegida

Vista de una parte del itinerario de troncos

Luis de la Cruz

Madrid —
19 de enero de 2026 22:31 h

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El año 2025 ha sido para el vecindario de la Dehesa de la Villa el de la lucha contra los llamados “palitroques”, una gran instalación infantil de madera en construcción que está situada en la zona norte de la Dehesa de la Villa, cuyas dimensiones y características no han gustado a los vecinos. El caso acaba de escalar, pasando del ámbito de la movilización vecinal al de los tribunales.

El pasado mes de noviembre la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio denunció el proyecto ante la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, pidiendo “la inmediata reversión de los trabajos efectuados y la vuelta a su estado anterior del espacio agredido”.

El gobierno de la Comunidad de Madrid, a través de la Unidad de Medio Ambiente, remitió la denuncia por las obras de los juegos infantiles a la Fiscalía Provincial, que inició el proceso de investigación pertinente. Después de solicitar la información del proceso al Área de Urbanismo del Ayuntamiento (la obra está promovida por la Dirección General de Zonas Verdes) y a la Comisión Institucional para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural, la Fiscalía señala ahora que ha constatado la “omisión en el expediente municipal de contratación de las autorizaciones preceptivas en materia de protección cultural”, lo que no se adecúa a actuaciones en un espacio declarado BIC como la Dehesa de la Villa.

El fiscal señala la responsabilidad de la jefa de Contratación por “la aprobación del expediente y su adjudicación sin haber tramitado previamente estas autorizaciones”. Estima que las omisiones podrían ser constitutivas de un delito de prevaricación, recogido en el artículo 404 del Código Penal.

Gráfico de la infraestructura en los pliegos de la licitación

El punto clave del caso es la declaración de la Dehesa de la Villa como Bien de Interés Cultural en calidad de Paisaje Cultural en diciembre de 2024. Esta declaración pone más alto de lo habitual el listón de las precauciones que hay que observar en materia de conservación del espacio, y obliga a que cualquier actuación sobre el territorio pase el escrutinio de la Comisión Institucional para la Protección del Patrimonio Histórico. El reconocimiento de la Dehesa de la Villa como BIC se publicó en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid el 11 de diciembre de 2024 y la adjudicación del proyecto se produjo dos días después, si bien es cierto que el expediente se había iniciado en el mes de agosto de 2024.

Concretamente, la licitación para el suministro, la instalación y la adecuación de áreas recreativas en el parque de la Dehesa de la Villa se adjudicó a la empresa LAPPSET ESPAÑA V.R. por 493.375,31 euros (599.984,05 euros con IVA) el 18 de agosto de 2024, con firma del Delegado del Área de Gobierno de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad (Borja Carabante).

El Ayuntamiento de Madrid, preguntado por este medio, aduce que cuando se planteó el proyecto aún no había sido declarado BIC, pero que, una vez se hizo efectiva la declaración, se suspendió, se rehizo y se volvió a mandar a la CLPH (Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico-Artístico y Natural de la Ciudad de Madrid), donde se aprobó con tres requerimientos subsanados.

Palitroques: una historia de desamor vecinal

La polémica con los juegos infantiles, cuya obra se encuentra actualmente paralizada, surgió cuando los vecinos empezaron a ver cómo las obras de renovación del área de columpios se convertían en una gran instalación de unos sesenta metros lineales con troncos de árboles incrustados en una enorme plataforma cementada, que habría de servir de base para el itinerario infantil.

La renovación del área tiene su origen en los presupuestos participativos y la propuesta Más y mejores columpios en la Dehesa de la Villa, que proponía la renovación del área de juegos, donde había unos parques infantiles convencionales, estructuras de bicicross, una cancha de baloncesto y mesas en las que, frecuentemente, se celebran cumpleaños.

Recreación de una de las partes de la infraestructura en la licitación

El total de troncos de robinia o falsa acacia que vertebran la obra es, según la licitación, de 466, siendo de metro y medio los más bajos y de cuatro metros los que alcanzan mayor altura. El complejo dibujaría un itinerario con un gran tobogán y otros juegos infantiles que se divide en diversas zonas. Según la documentación: “zona infantil” (99 troncos), “zona columpios” (31), “elementos de cuerda” (91), “zona de cauchos” (37), “zona de nidos” (30), “zona de torre con tobogán gigante” (69) y “zona deportiva” (109). A ojos de los vecinos que se han opuesto a lo que se conoce popularmente como “los palitroques”, la intervención se asemeja más a una empalizada o a una cárcel que a un área recreativa para los más pequeños.

En abril de 2025 comenzaron las concentraciones dominicales, lideradas por la Asociación Vecinal San Nicolás-Dehesa de la Villa, la Asociación Vecinal Poetas-Dehesa de la Villa y la Coordinadora Salvemos la Dehesa de la Villa, que es uno de los integrantes de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio. Entre las proclamas vecinales, sobresalieron algunas muy expresivas como “Más árboles y menos troncos”, “¡Parque sí! ¡Palitroques no!” o “La Dehesa de la Villa, un bosque en la ciudad y no una fortaleza”.

En la protesta subyace, aparte del desacuerdo con las proporciones de la obra, una reclamación que aparece expresada en la declaración BIC de 2024: la Dehesa de la Villa como “espacio forestal único dentro de la almendra central”. Es decir, la tensión entre la Dehesa de la Villa como parque y como bosque urbano, cuya naturaleza se ha visto potenciada con la protección patrimonial. De resultas de esta protección, la administración ha argumentado en distintas ocasiones la dificultad de realizar mejoras en el parque como situar urinarios públicos en su interior o arreglar el pavimento de la zona utilizada en el Cerro de los Locos como frontón.

Actualmente, la zona “de los cumples”, junto a la calle de los Pirineos, ofrece el aspecto de un paisaje desolado y vallado. La intervención urbanística, varada en el tiempo, nació de nalgas y su destino inmediato parece depender en este momento del recorrido de la querella a la que se enfrentará el Ayuntamiento de Madrid.

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