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La alianza que propone Rufián agita a la izquierda confederal

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados, a 22 de octubre de 2025. (Archivo)

Alberto Ortiz

9 de febrero de 2026 21:30 h

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La convocatoria de un acto ha removido el ecosistema de la izquierda estatal y confederal. Mientras los partidos de Sumar se reorganizan para dibujar una futura alianza para las próximas generales, los movimientos de Gabriel Rufián para plantear una alternativa han recibido en las últimas horas el escepticismo de la mayoría de partidos, incluido el suyo, y muchas más preguntas que respuestas sobre las intenciones políticas del portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso.

Rufián está acostumbrado a los aplausos en redes. Sabe cómo convertir un discurso en tribuna o una confrontación en comisión en un vídeo viral. Desde hace meses, su valoración en el CIS sube como la espuma y ya se encuentra por encima de Pedro Sánchez o Yolanda Díaz. Hace meses apostó por primera vez, con poco éxito, por un frente plurinacional, que aúne a todas las izquierdas del país, y este fin de semana redobló la apuesta mientras anunciaba una ronda de contactos con varios referentes políticos. 

El primero de estos actos será con el dirigente de Más Madrid Emilio Delgado, un perfil enfrentado a la actual dirección, que ha acaparado popularidad en el último tiempo a base de presencia en las tertulias mientras amaga con presentarse a unas primarias para disputar el liderazgo del partido. Ambos se verán el 18 de febrero en el Teatro Galileo de Madrid, en un acto que este lunes centraba todas las preguntas de los periodistas en las ruedas de prensa. 

Los planes de Rufián son, de momento, muy ambiguos. El acto lleva el nombre ‘Doble o nada: disputar el presente para ganar el futuro’, una gramática que recuerda a la del exportavoz de Sumar Íñigo Errejón. Este lunes, en un mensaje en sus redes con varias reflexiones, habló de “hacer algo” frente a lo que viene, en referencia a la extrema derecha, no con siglas sino con “pueblos”. “Creer que el fascismo se va a parar en la frontera de tu sede o de tu nación porque vota diferente es magia negligente”, dijo.

Y a partir de ahí, planteó una serie de preguntas. “¿De qué sirve llegar al Congreso con 2, 3 o 4 diputados más si el ministro del Interior va a ser Abascal? ¿De qué sirve que te vaya mejor si te van a ilegalizar? ¿No vale la pena intentar hacer algo diferente para frenarlo? Yo solo digo algo que basta estar en la calle 5 minutos para escuchar. Más cabeza y menos pureza”, escribió. 

En el artículo de Infolibre que adelantó la celebración de este encuentro, Rufián descarta estar postulándose para algo: “No hay una pretensión de nada ni nos estamos postulando para nada. Desconozco las dinámicas de su partido, porque no me quiero meter en casa ajena. Simplemente, si puedo ayudar a mis amigos… lo hago”. Pero al mismo tiempo habla de inventar “algo” para frenar a la extrema derecha. “O nos inventamos algo para poder sumar y multiplicar o nos vamos al carajo”, dice. 

Las reflexiones no son nuevas. Hace un par de semanas, en un acto en València, sentado al lado del líder de su partido, Oriol Junqueras, habló de una especie de frente. “Por primera vez, tenemos la oportunidad de conformar o de estar en un espacio, no creado desde Madrid, sino desde las naciones sin Estado, y que sería interesante. Lo digo como demócrata. Creo que lo que viene no es lo de siempre”, dijo. 

Pero las preguntas que surgen a partir de aquí son siempre parecidas. ¿En qué se concreta este frente? ¿Está hablando de una alianza de las izquierdas independentistas y regionalistas de todo el Estado o apela también a Podemos, a Izquierda Unida, a Movimiento Sumar? Y en todo caso: ¿propone hacerlo renunciando a las siglas de ERC? ¿Una formación nueva o simplemente una alianza puntual? 

Responde parcialmente en el artículo de Infolibre: “Soy candidato de mi partido. Estoy donde estoy, representando a Esquerra Republicana y para mí es un honor. Yo no voy a apuñalar a nadie ni voy a postularme para nada. Simplemente estoy diciendo algo que está en la calle”. “No me estoy inventando nada, ni tengo miedo de nada. Se escribirá mucho y se criticará mucho, pero esto no tiene nada que ver conmigo. Ojalá fuera lo de siempre, pero es que no lo es”, añade. 

Los partidos se desmarcan

Lo que parece claro es que la propuesta no tiene apoyos en las cúpulas de los partidos. Este lunes, prácticamente todas las fuerzas políticas interpeladas han rechazado un frente como el que plantea Rufián. Desde la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, que insiste en repetir la estrategia del 23J, esta vez con un “programa de mínimos” que sirva para generar entusiasmo en el electorado, hasta el Bloque Nacionalista Galego. Ni siquiera tiene el apoyo de ERC, que se ha desmarcado de plano este lunes. 

“Nos presentamos por Catalunya y somos una formación central en Catalunya”, defendió la secretaria general, Elisenda Alamany, que aseguró que su partido solo concurrirá en las circunscripciones catalanas y con sus siglas históricas. Ya en verano, cuando Rufián puso esta idea sobre la mesa, su formación la rechazó. 

Tampoco cuenta con adeptos en EH Bildu, aliada de ERC, con la que ya ha concurrido en algunas europeas, pero que rechaza cualquier vinculación con un proyecto de la izquierda estatal, en un momento en el que está en condiciones de disputarle al PNV convertirse en fuerza hegemónica en Euskadi. 

“Nunca hemos hablado con ERC, ni con Gabriel Rufián, ni en el Congreso, ni en las relaciones oficiales que tenemos, y ya tenemos establecida nuestra posición ante unas elecciones generales”, dijo este lunes el secretario general de la formación, Arnaldo Otegi. “Creemos que las elecciones dan una oportunidad a Hego Euskal Herria (Euskadi y Navarra) para hablar como pueblo. Desgraciadamente, la tendencia es hablar como partido, y por eso planteamos la propuesta de una lista única, con un programa simple, para que luego cada uno haga su tarea en el Congreso, y, gane la extrema derecha o el PSOE y la izquierda, este país diga con una sola voz qué es lo que quiere”, añadió sobre la oferta que ya han trasladado en otras ocasiones al Partido Nacionalista Vasco para una lista conjunta. El diputado de esa formación Oskar Matute, con quien Rufián tiene previsto compartir un acto en las próximas semanas, según esas informaciones, también rechazó la propuesta de una candidatura conjunta y recordó que su formación tiene obediencia estricta a Euskal Herria. 

El Bloque Nacionalista Galego también se desmarcó este lunes de cualquier frente y reafirmó que concurrirá con sus propias siglas cuando lleguen las elecciones. 

Los partidos de Sumar insisten en su fórmula

Todos los partidos de Sumar en el Gobierno han rechazado la fórmula que a priori propone Rufián y han reivindicado el trabajo conjunto que están realizando estas organizaciones para crear una nueva alianza de cara a las elecciones, que lanzarán en las próximas semanas con un acto. Los amagos de Rufián llegan en un momento de transición para este espacio, que ni siquiera tiene claro quién lo encabezará en las próximas generales, con Yolanda Díaz centrada en el Ministerio de Trabajo, sin aclarar sus intenciones sobre el futuro político más próximo.

Una de las primeras en reaccionar este lunes fue la ministra de Sanidad, Mónica García, que comparte partido político con Delgado. La líder de Más Madrid ha precisado que el diputado autonómico acude a esa charla a título personal aunque ha saludado que se abra una conversación así. 

En cualquier caso, García ha defendido el trabajo que los cuatro partidos de Sumar, el suyo junto a Izquierda Unida, los Comuns y Movimiento Sumar, llevan realizando de forma discreta para lanzar esa nueva alianza. “Va a dar respuesta a muchas de las preguntas que se están planteando sobre hacia dónde va la izquierda y hacia dónde va el espacio progresista”, dijo en declaraciones en el Congreso. 

Mucho más tajante fue este lunes el líder de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, que aseguró que la gente “está harta de las telenovelas de la izquierda”. “Ya le he dicho nuestra opinión sobre los hiperliderazgos y las expresiones fallidas que ha habido a lo largo del tiempo. Yo creo que lo que hay que pergeñar es un proyecto sólido en el que nadie sobra”, dijo en una rueda de prensa. El coordinador general de IU defendió en paralelo la importancia de las organizaciones “serias”, que son las que tienen, dijo, “el respeto de la gente común” y las únicas que “pueden construir algo sólido”.

La coordinadora general de Movimiento Sumar, Lara Hernández, saludó la propuesta como una más dentro de los debates abiertos en un momento de “emergencia”, pero al igual que el resto de sus compañeros defendió el trabajo que están haciendo para construir una alianza entre los partidos de Sumar. 

El único que no ha rechazado la propuesta –tampoco la ha apoyado– ha sido Podemos, que este lunes en rueda de prensa redujo la importancia de la “charla” que han convocado los dos dirigentes. Podemos ha sido en el pasado partidario de fórmulas para la construcción de un frente político con partidos como ERC o EH Bildu, pero sus relaciones con esas fuerzas se han resentido a lo largo de esta legislatura, en la que Podemos se ha distanciado del bloque de investidura. Rufián, sin embargo, es un frecuente defensor de sus dirigentes y en especial de Irene Montero, a la que en alguna ocasión ha elogiado en redes sociales como la persona idónea para encabezar una candidatura de la izquierda.

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