Del albero a la urna: PP y Vox azuzan la guerra cultural sobre los toros para captar el voto de los jóvenes en Andalucía
La captación de votos va en todas direcciones y el apoyo de los jóvenes es de los más anhelados para el próximo 17 de mayo. En Andalucía, hay más de 368.000 andaluces que votarán por primera vez y cada vez más escorados a las derechas, tal y como señalan varias encuestas, así que, ¿cómo atraerlos? Poner en el debate público a los toros es una de las apuestas más fuertes de la derecha y extrema derecha en la comunidad, con financiación y una defensa a cara descubierta con tal de azuzar la guerra cultural frente a las izquierdas. Un debate que, a la vista de los datos en asistencia, parecía abandonado, pero que se retoma como un signo identitario para miles de ciudadanos.
“La política influye en que la tauromaquia posicione a la juventud”, determina Agustín Morilla Colmenero, presidente de la Tertulia Taurina Universitaria, “hay partidos que no tienen complejos en defenderla como cultura, ese es uno de los éxitos de Vox y PP, mientras que el PSOE no tuvo problemas hasta el Gobierno de coalición con la izquierda más radical”.
La supresión del Premio Nacional de Tauromaquia por parte del Ministerio de Cultura en 2024, en manos de Sumar, se critica con dureza y, como explica, posicionó en contra a votantes de izquierdas simpatizantes con esta tradición. Desearía que Sevilla fuera a la par que Madrid, donde se ha bonificado por completo el acceso a los jóvenes, aunque las políticas del PP andaluz ya obran en este sentido: “La Junta está echando más recursos para que haya una nueva generación de toreros en nuestro país, como un bien cultural más, a comparación del cine o de las artes”.
Preferiría que la política y la tauromaquia no se mezclasen, es más, lo detesta, pero reconoce los límites ideológicos que hay detrás de cada panfleto propagandístico. “Cuando pides una copa no oirás comentarios sobre ir a un mitin de Pedro Sánchez, porque no tienen ningún representante que vote a la izquierda de este país”, añade, “pero hay cuestiones que cruzan ciertos límites y generan rechazo, como en la migración de Vox, pero el populismo barato de las costumbres llama la atención entre los más jóvenes”.
Morilla pasa las tardes en la Maestranza con estudiantes, profesores, miembros de la comunidad universitaria con quienes comparte afición y, al preguntarle por el efecto nocivo que podría tener en los menores la exposición a esta violencia, mira a sus allegados. Un buen amigo llevó a su hija de seis años al coso el pasado domingo durante la Feria de Sevilla. “Le gustó mucho”, relata, “al final, si te inculcan esa cultura en casa, con televisión, vídeos, historias, pides tú mismo que te lleven, otro caso muy diferente es que te obliguen y que genere un rechazo”.
“Defendemos que la tauromaquia vive el mejor momento en su historia”, declara, aunque los datos difieren. A lo largo de la última década, la asistencia a espectáculos taurinos cayó cerca de un 20%, pasando de 3,2 millones de personas en 2014 a unas 2,5 millones en 2024, según la Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España. Entre las actividades, bajó del 9,5% al 8% la asistencia a espectáculo taurino y, en las corridas de toros, del 6,9% al 5,9%. Además, se hicieron 953 corridas de toros en 2007, mientras que en 2024 fueron 376, un 40% menos.
“A la gente se le saca del sillón por un sentimiento”
“El voto joven no se puede explicar con un solo factor, ni el voto identitario o el económico, sino por razones emocionales: a la gente se le saca del sillón mediante un sentimiento, no solo por decir que bajas o subes impuestos”, detalla José Francisco Giménez Díaz, profesor titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.
El ascensor social ha chocado tanto con la crisis habitacional como con los trabajos precarios, lo que ha profundizado en la desconexión de las generaciones millennial y Z con los valores tradicionales de sus predecesores. “La guerra cultural es compleja y se relaciona tanto con la creciente desafección política y la desconfianza en las instituciones, es más, a los partidos les interesa meterse en estos temas culturales para no entrar en los grandes problemas del país”, subraya.
Hay que movilizar el voto, más cuando el barómetro andaluz señala que la abstención podría aumentar hasta el 43,7% en los comicios del 17M, superando en más de dos puntos la previsión del año 2022, que fue del 41,6%. “Los partidos tradicionales tienen su mayor nicho electoral en la generación nacida en la posguerra, que no se abstienen ni son tan críticos con las instituciones, pero la brecha generacional se nota a partir de la década de los 80, donde son más difíciles de fidelizar”, apunta. Los vínculos laborales o de clase social han perdido sentido, por lo que el voto joven se define por “expectativas” que buscan una emoción a falta de un pasado con el que compararse: si este sentimiento encaja en su marco vital, ideológico, “lo votarán”, explica el profesor.
Además, el investigador señala que la polarización también afecta a la guerra cultural, la cual ya no existe solo en los extremos ideológicos, sino en los propios bloques de izquierda y derecha. Por ejemplo, está Gabriel Rufián, cuya iniciativa por unir a la izquierda nacional levanta ampollas en su propio espectro, las distancias que ha tomado Podemos de Sumar, o, en el caso andaluz, de la renuncia que ha hecho más de tres veces el PP andaluz de su aliado hasta el momento, Vox, como se manifiesta en este periodo electoral y se puso de relieve en el debate de RTVA, donde la ultraderecha criticó a Moreno. Ahí es donde la tauromaquia adquiere relevancia y puede marcar la diferencia aprovechando esa raíz emocional, de pertenencia, que tiene para muchos votantes en Andalucía.
Aumenta el apoyo entre los jóvenes a Vox, y del voto femenino
El último barómetro del CIS 'andaluz', de marzo, preguntó qué partido político podía dar mejor respuesta a los problemas presentes, a lo que un 18,1% de los jóvenes de 18 a 24 años respondió que Vox. Una cifra idéntica para el PSOE, a la que seguía Por Andalucía (10%), PP (9,1%), y Adelante Andalucía (8%). En el caso de la franja de los 25 a los 34 años, la lista quedaría así: Vox (18,8%); PSOE (14,6%); PP (10,5%); Por Andalucía (9,2%) y Adelante Andalucía (9%).
En cuanto al apartado referido a la variable del sexo, se indica que las mujeres encuestadas confiarían antes en el PSOE (21,4%); luego, en el PP (18,5%); seguido por Vox (10,3%); Por Andalucía (9,3%) y Adelante Andalucía (4%). Al otro lado, los hombres escogerían en primer lugar al PP (18,4%); a Vox (15,9%); el PSOE caería a la tercera posición (14,4%); Por Andalucía (8,8%); y Adelante Andalucía (6,3%).
En comparación con marzo de 2022, previo a las elecciones autonómicas que dieron la mayoría absoluta a Moreno, las métricas muestran lo siguiente: para los jóvenes de 18 a 24 años el partido político que mejor resolvía los problemas de Andalucía eran Vox (14,1%); PP (13,1%); PSOE (8,7%); Podemos (9,2%); Adelante Andalucía (3,8%) e Izquierda Unida (1,1%). La siguiente franja de edad, marcada de los 25 a los 34 años, dictó que preferían al PP (19,8%); Vox (14,3%); PSOE (10%); Podemos (5,4%); Izquierda Unida (1,7%); y Ciudadanos y Adelante Andalucía, cada uno con un 1,6%.
En referencia al género, las mujeres apoyaban más al PP (22,6%); PSOE (12,7%); Vox (9,2%); Podemos (4,8%) y a Ciudadanos y Adelante Andalucía con, respectivamente, un 1,4%. En cambio, los hombres estaban a favor del PP (23,4%) y de Vox (15,9%); al que les seguiría el bloque de izquierdas, PSOE (11,3%) y Podemos (3,9%).
Es decir, el porcentaje de personas jóvenes que apoyaron en un primer momento a Vox aumentó en cuatro puntos a lo largo de la legislatura —incluso optan por el feudo socialista antes que revalidar a Juanma Moreno— y lo mismo ocurre con el voto femenino, que crece casi un punto. Una cuestión en la que coinciden los análisis del Centro de Investigaciones Sociológicas y de diversos estudios que ahondan en la brecha de género, de clase social o la normalización de la ultraderecha.
En esta aritmética faltarían partidos nacidos en plena era digital, como Se acabó la fiesta, liderado por el youtuber de extrema derecha Alvise Pérez. La ausencia de público en el arranque de campaña no tiene por qué significar que carezca de simpatizantes, habida cuenta de que logró tres europarlamentarios en las elecciones de 2024. “Este partido nuevo que surge en pleno siglo XXI no quiere hacer de mediador entre sociedad y Estado, sino que propone, a partir de un liderazgo autoritario al estilo de Trump, sus soluciones”, analiza el profesor universitario.
La tauromaquia en los programas electorales
El padre de Ignacio Sánchez-Mejías era torero. Aún recuerda los paseos por el campo y el color del albero cuando a los ocho años se sentaba por primera vez en la Maestranza. Con 70 años, continúa al frente de La Tertulia los 40, una de las asociaciones taurinas más longevas: “Que entre la tauromaquia en cualquier tipo de política me parece nefasto, porque siempre ha sido de todo el pueblo, de centro, derecha, izquierda, todo esto es una cuestión moderna”.
Una disputa que relaciona con que Cataluña persiguiera en 2012 eliminar las corridas de toros en esa comunidad autónoma a propuesta del independentismo. “Hay un efecto rebote en la juventud por dos motivos: el político, cuando los partidos de izquierda han querido arrinconar y prohibir la tauromaquia, y de inconformismo, porque los jóvenes descubren en los novilleros unos principios morales distintos a la diversión, con ese compromiso por jugarse la vida ante el público; y eso ha hecho que se decanten”, puntualiza, aunque prefiere no atarse a ningún partido.
En esta guerra cultural, los candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía quieren dejar claro su posicionamiento sobre la tauromaquia, incluso cuando no la mencionan. El PP la relaciona con la “identidad” y, entre las promesas, anuncia un programa en formación taurina que acompañan con la imagen del diestro Morante de la Puebla, nombrado Medalla de Oro de Cultura porJuanma Moreno. Un guiño que no escapa a los aficionados, que observan al presidente andaluz dejándose querer por los focos en la Maestranza. En la misma línea, Vox lo sitúa como un elemento cultural y también económico, expresando que se “pretende criminalizar” esta “tradición”.
En cuanto a las izquierdas, Por Andalucía mantiene en su programa electoral que hay “un rechazo social creciente” en la sociedad, “ya que cada vez un mayor número de andaluces ven las corridas de toros, no como una expresión cultural, sino como una actividad contraria a la protección del bienestar animal”, para lo que sugieren prohibir su emisión, cortar la financiación e impedir el acceso a los espectáculos a los menores de 16 años. Una cuestión que recoge la recomendación formulada en 2018 por el Comité de los Derechos del Niño (CDN) de la ONU, que instó a España a que impidiera la entrada para prevenir el acceso temprano a la violencia y una posible insensibilización. También, Adelante Andalucía equipara las corridas de toros con el maltrato animal y fija su posición: “Transición hacia la tauromaquia cero”.
Mientras Pacma ha llevado siempre por bandera su negativa con la convocatoria de manifestaciones en contra de las corridas de toros, el único partido que deja su apoyo en el aire es el PSOE de María Jesús Montero. No hay ninguna referencia en el programa electoral y habría que tomar la consideración de su predecesor, Juan Espadas. El ex secretario general de los andaluces respondió en el Parlamento andaluz cuando que las celebraciones taurinas “no están en cuestión” y que, en general, seguirían apoyando “al mundo de la tauramaquia”. La discusión interna del partido se traduce en tirantez a la hora de posicionarse en público, como sucedió con la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que se presentó en el Congreso para derogar la ley 18/2013 con el fin de quitarle su estatus como patrimonio cultural nacional y que contó, finalmente, con la abstención de los de Pedro Sánchez.
“La democracia no solo tiene que ser virtuosa y defender los valores constitucionales, sino ser eficaz y solucionar los problemas de la gente”, determina Giménez Díaz, también coordinador del libro Generaciones y liderazgos políticos en España y Europa. La sanidad pública y la vivienda son las dos principales preocupaciones del electorado andaluz, pero el mensaje, cómo, dónde y de qué forma exponerlo, será la clave para inclinar la balanza en una u otra dirección, y la tauromaquia entrará en juego.
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