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¿Hay represaliados de la Guerra Civil entre los restos humanos de un yacimiento arqueológico del siglo VIII AC?

Las excavaciones en el yacimiento de Ategua (Córdoba) en los años 80 hallaron restos de personas que se guardan hasta ahora en el Museo Arqueológico

Un informe reciente ha analizado los cuadernos de campo y fotografías que señalan al menos cinco cuerpos que podrían ser de represaliados de la Guerra Civil

Ahora antropólogos forenses de Memoria Democrática intentan certificar el origen de estos restos en una zona donde se sabe que hubo desapariciones en la guerra

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Yacimiento arqueológico de Ategua, en la barriada cordobesa de Santa Cruz (Foto. Asoc. Cultural Amigos de Ategua)

Yacimiento arqueológico de Ategua, en la barriada cordobesa de Santa Cruz (Foto. Asoc. Cultural Amigos de Ategua)

Ategua es un yacimiento arqueológico de la barriada cordobesa de Santa Cruz –a unos 30 kilómetros de la capital- que fue un asentamiento humano desde el siglo VIII A.C. hasta la Edad Media. Las excavaciones arqueológicas más importantes que se hicieron allí se realizaron en los años 80 del siglo XX y hallaron, entre otras cosas, restos humanos que en su momento no se analizaron pero presentaban interrogantes sobre su origen. Los restos, que pertenecen a al menos cinco personas, se han guardado hasta ahora en el Museo Arqueológico de Córdoba y sobre ellos, su aparición y su estudio, un reciente informe apunta a que podrían tratarse, en realidad, de desaparecidos de la Guerra Civil.

Una arqueóloga de Cultura de la Junta de Andalucía –con la que ha podido hablar este medio- ha estudiado los cuadernos de campo de aquella excavación, ha releído todos los apuntes y examinado las fotografías que entonces se hicieron, donde distintos rasgos dan pistas sobre el origen real de esos restos humanos y abre la puerta a que pudieran ser de represaliados de la Guerra Civil, en una zona, además, la de la barriada de Santa Cruz, donde se sabe que hubo desaparecidos. Ahora, debería pasarse del estudio arqueológico al forense para certificarlo.

El informe de la arqueóloga analiza los detalles sobre las excavaciones llevadas a cabo entre 1980 y 1983, que quedaron plasmados en los cuadernos de campo. En ellos, se empezó a reflejar la existencia de cadáveres –en concreto, de un mínimo de cinco cuerpos- y entre el millar de fotografías de la excavación, se encuentran también fotos de esos cadáveres.

Restos de época moderna

Explica cómo lo primero que llama la atención es que en Ategua haya cadáveres, puesto que desde épocas inmemoriales, todos los cadáveres se entierran en un cementerio, en un lugar para ello, por higiene. “Pero estos cadáveres no están en una necrópolis, sino dentro de lo que era la ciudad de Ategua. Eso es inviable, no puedes enterrar cadáveres dentro de la ciudad”.

Además, el estudio arqueológico arrojó que los cadáveres estaban dispuestos, en un lugar donde había una ciudad, “rompiendo estratos” del terreno de distintas épocas: romana, medieval y moderna. Y los estudios dejaban claro que, en ningún caso los cadáveres pertenecerían a las primeras, sino que serían de la época moderna o contemporánea.

El número de restos hallados -al menos cinco personas-, refuerza la idea de que eran demasiados cuerpos fuera de un enterramiento adecuado, de un cementerio. “No es normal”. Y la posición de los restos, también arroja nuevas luces, puesto que los enterramientos se suelen hacer con la persona con el cuerpo estirado y, en este caso, no fue así: la fotografía de uno de los cadáveres lo muestra en posición de cubito supino, a otros dos los muestra uno encima de otro, de uno más no existe fotografía…. Todos estaban muy juntos, pegados, amontonados.

“¿Son de la Guerra Civil?”

Sobre un quinto cadáver, aunque no existe foto, sí hay una “muy buena descripción” en el cuaderno de campo sobre su excavación, donde se dice que “arriba, del todo, a menos de un metro del coronamiento de la muralla”, aparece este cadáver, en posición de cubito prono –contra la muralla-, boca abajo. “A nadie se le entierra así”. Además, los arqueólogos hacen un croquis y comentan que uno de sus brazos aparece separado y que todas las costillas las tiene rotas. Aparecen, además, muchas piedras encima. Y una anotación clave en esos cuadernos de campo: “¿Son de la Guerra Civil?”. Parece, además, que uno de esos cadáveres, llevaba una insignia militar.

Con todos estos datos recuperados de aquella excavación y analizados ahora, la pregunta que entonces se hicieron vuelve a aflorar: ¿Son restos de fusilados de la Guerra Civil? El informe elaborado ahora por esta arqueóloga para la delegación de Cultura muestra el camino para que ahora sea la Dirección General de Memoria Democrática la que tome cartas en el asunto y se pase del análisis arqueológico al forense para determinar el origen de estos restos humanos.

Porque del análisis arqueológico se puede llegar a saber que los cadáveres estaban dispuestos en Ategua como un enterramiento ilegal, nada ortodoxo y de época reciente, con las sospechas que se evidenciaron al hallarlos, pero no será hasta el estudio forense cuando se pueda determinar con más precisión su posible origen y muerte. Ahora, el siguiente paso es que antropólogos forenses comprueben si los restos tienen daños compatibles con las muertes que se produjeron en la Guerra Civil y conocer cómo murieron estas personas. “Esa es la parte más difícil”, asegura.

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