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Brenes: un pueblo de bandoleros, obreros del campo, alcaldes comunistas y socialistas

En esta localidad de la comarca de la Vega del Guadalquivir la derecha ha quedado electoralmente marginada desde 1979

El nuevo regidor socialista, Jorge Barrera, es un agricultor que acaba de apearse del tractor y lamenta que se le estén "quitando los callos de las manos", tiene en la limpieza urbana y la seguridad ciudadana sus principales retos

Ayuntamiento de Brenes

Ayuntamiento de Brenes

Brenes es un pueblo de izquierdas. Muy de izquierdas. En 40 años de democracia local, la alternancia política ha estado siempre entre socialistas y comunistas, bien bajo las siglas de PCEIU o Unidad Popular Andaluza (UPAN). El mayor éxito de la derecha se registró en aquellas primeras elecciones municipales democráticas del 79, cuando UCD obtuvo cuatro de los 13 ediles del Consistorio. Desde entonces, la representación de la derecha se ha quedado casi siempre en un exiguo concejal. 

La tradición de izquierdas en Brenes no hay que buscarla en la Transición sino mucho antes. Aunque se podría remontar hasta el fenómeno del bandolerismo de finales del siglo XIX con la figura del Niño de Brenes, lo cierto es que en los años 30 esta población fue conocida por su marcada ideología de izquierdas reflejada en el movimiento de obreros del campo y su conflictividad huelguista, tal y como se recoge en el libro Brenes. La tierra, los hombres, la historia, editado por el Ayuntamiento de Brenes en 1989. Tras el mayor despegue en los años 50 y 60 del sector agrícola, gracias a la expansión del regadío en el Valle del Guadalquivir (propició que Brenes duplicara durante la dictadura franquista su población), esta localidad peleó a finales de la década de los setenta por las mejoras salariales en el campo como la que más y fue considerada como uno de los puntos negros en la comarca. Eran 700 pesetas de jornal por lo que se luchaba. Promovidas por el PCE y por CCOO, aquellas movilizaciones fueron duramente reprimidas, como recoge la prensa de la época. 

En las primeras elecciones generales de 1977, los resultados fueron un fiel reflejo de lo que pasaba en Brenes. Los resultados fueron prácticamente idénticos a los que se registraron en las generales de 1936: 65% para formaciones de izquierda y un 35% para la derecha. Dos años después, en las municipales del 79, pasó algo parecido. Y desde entonces, la izquierda se hizo cada vez más fuerte a nivel local, mientras la derecha caía sin volver a sobrepasar la barrera del 7% de los sufragios. 

La localidad ha tenido seis alcaldes: dos comunistas, José Rincón (primero bajo las siglas del PCE y luego con IU) y Marcelino Contreras (con Unidad Popular Andaluza, formación política nacida en 2008 y fruto de una escisión de militantes del Partido Comunista del Pueblo Andaluz, que fuera creado en 1985) que entre ambos suman 28 años de Gobierno, y cuatro socialistas, que fueron Aurelio Pozo, Elena Nimo, Manuel Moreno Noa y Jorge Barrera, el último en coger el bastón de mando. 

La noria y el tren 

Barrera, agricultor que acaba de apearse del tractor y que lamenta que se le estén "quitando los callos de las manos" al hacerse con la alcaldía y tras años de trabajar los cítricos y la alfalfa, sabe que lo que tiene por delante es mejorar las pequeñas cosas. Brenes tiene buenas infraestructuras y servicios municipales, buenas conexiones con Sevilla y no puede crecer más. Cinco arroyos, la vía del tren y el río Guadalquivir, y un término municipal en el que el 50% de su superficie es terreno agrícola limitan su expansión. Por todas estas razones, pese a estar a apenas 20 kilómetros de la capital, Brenes nunca pudo ser una ciudad dormitorio como sí lo fueron otros municipios de la comarca del Aljarafe y mantiene su población estable en 12.608 habitantes (padrón de 2018)

Ante esta situación, los retos que se plantea Barrera son abordar lo que ahora son las principales quejas: limpieza urbana y seguridad ciudadana. Una seguridad que en nada tiene que ver, como se apresura a precisar, con la presencia de población extranjera en el municipio. Un 9,74% de sus habitantes, 1.229 personas proceden de otros países, en su mayoría de Rumanía (44,7%). 

Jorge Barrera, alcalde de Brenes,localidad de la provincia de Sevilla

Jorge Barrera, alcalde de Brenes,localidad de la provincia de Sevilla

52 nacionalidades

"La agricultura, como en su momento la construcción, tuvieron un efecto llamada y a partir del año 2000 empezó a asentarse población de Europa del Este en Brenes. Nunca ha habido problema porque Brenes es un pueblo acogedor. De hecho, creo que hasta 52 nacionalidades residen aquí y el grado de integración es altísimo. Me atrevería a decir que más del 90% y me puedo quedar corto", defiende. La clave de la convivencia, a su juicio, está en que a diferencia de otras comarcas agrícolas andaluzas, la población extranjera está empadronada y asentada, y es sólo una minoría la que acude al calor de campañas hortofrutícolas y desaparece. 

"Si no hubiera sido por la mano de obra extranjera, no sé qué hubiera sido de la agricultura durante la crisis económica que nos azotó", afirma, mientras lamenta la oportunidad perdida por Brenes de crear una identidad comercial y convertirse en una marca propia en el sector del cítrico, ya que plantaba cara a Valencia por la alta calidad del producto de la comarca, siendo su referente y que ha llevado sus naranjas hasta la China. "Ese tren lo perdimos", critica. 

Reivindicación de una estación accesible

Y es en materia ferroviaria donde el nuevo alcalde brenero tiene su primer objetivo. Aunque no es de su competencia, no entiende que Adif no haya adaptado a personas con discapacidad ni mejorado la accesibilidad de su estación, más aún cuando es una localidad que canaliza el grueso de los usuarios de la comarca que van a diario a la capital en tren. Esa misma adaptación que reclama a la entidad pública es lo que también tiene marcado en su agenda para las calles del municipio. Ya tiene un colaborador en cartera: un joven que sufrió un accidente de moto y que se desplaza en silla de ruedas será quien le ayude a diseñar los nuevos accesos. 

No hace un mes que ha llegado a la alcaldía y tiene claro un principio: lo que funciona hay que mantenerlo y lo que no, hay que arreglarlo. No concibe la política de desmantelar lo que sus antecesores han hecho porque sí. Así que a la noria de Brenes, que le faltaba una pieza y llevaba años sin funcionar, pese a que su reparación no costaba más de 100 euros, ya está en marcha. Sabe que no es trascendental ni pasará a la historia del pueblo, pero sí es importante para el pueblo cuando más que una fuente es un símbolo. 

Barrera es un hombre directo, tanto como sus puños de boxeador amateur. Es un peso pesado en este deporte pero en el ring de la política aún tiene que demostrarlo, tanto él como su joven equipo, que apenas supera la media de la treintena en lo que ha sido una "regeneración total" del PSOE brenero. Es difícil dar con él en el Ayuntamiento, no es hombre de despacho "más que para firmar", le gustar estar al aire libre y cree que a pie de calle es más útil. Lo que sí tiene claro es que si no lo hace bien se retirará motu proprio y no esperará a que los electores le dejen KO sobre la lona. "Mi compromiso es hacer las cosas bien por mi pueblo. Si yo no valgo para esto, seré yo el que me vaya", afirma contundente.

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