Menos mal que nos queda Portugal
En este febrero, el pánico y el terror acompañaron durante varios días a muchos andaluces que vieron como el agua que caía torrencialmente desde hacia horas, como nunca lo habían visto, inundaba sus casas brotando del fondo de la tierra y anegaba de forma violenta las calles, carreteras y prados. Era como si el dios de la lluvia hubiera decidido recordarnos algo parecido a aquel pasaje bíblico del diluvio universal, relatado en (Génesis 6-9), donde Dios, ante la extrema maldad humana, envió una inundación mundial durante 40 días y noches para limpiar la tierra. Noé construyó un arca y embarcó a su familia y a parejas de cada especie animal. Pasados 150 días, las aguas bajaron y el arca se posó en el monte Ararat, y Dios decidió nunca más destruir la tierra así, y usó el arco iris como señal.
En muchas zonas de Andalucía se vivieron días y noches de pánico, y miles de andaluces tuvieron que ser evacuados para dormir lejos de casa. También en buena parte de Portugal, la naturaleza desatada por la borrasca Kristin ocasionó seis muertes, destrucción, dolor e impotencia. 450.000 personas se quedaron sin electricidad al ser derribadas líneas de alta tensión.Varias líneas férreas, incluida la de Lisboa-Oporto, tuvieron que suspenderse. El primer ministro, Luis Montenegro, y el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, visitaron el distrito de Leiria, el más afectado por el temporal, y las autoridades se plantean trabajar en futuras medidas para mitigar los efectos del cambio climático.
El 8 de febrero, las urnas se abrieron pasadas las ocho de la tarde en Aragón, una comunidad autónoma cantada por Labordeta. Con una baja participación del 62%, el PP ganó las elecciones autonómicas, aunque el presidente Jorge Azcón perdió dos escaños, se quedó con 26, y vio como a su derecha Vox duplicaba los escaños, pasando de 7 a 14. El PSOE, con la entusiasta exportavoz del Gobierno de España Pilar Alegría, aunque quedó como segundo partido más votado, sufrió una amarga derrota al pasar de 23 escaños a 18. La Chunta Aragonesista duplicó de 3 a 6 escaños; Aragón existe pasó de 3 a 2; IU-Sumar mantuvo el escaño que tenía, el Partido Aragonés y Podemos no estarán en el Parlamento aragonés.
El país se está estupidizando a marchas forzadas. Vivimos en una sociedad pancista y materialista que ha perdido el oremus de los ideales y valores que hacen grande a un país, a una nación, y se deja deslizar por la ladera del miedo y de la ignorancia, hacia el abismo de totalitarismos que creíamos superados
Goya, Buñuel, los tambores de Calanda, el mismo José Antonio Labordeta, que tanto peleó por su tierra, Pedro Arrojo, Irene Vallejo, Manuel Campo Vidal y decenas de miles de aragoneses muertos o vivos, unos removiéndose en la tumba como el genio de Fuendetodos, y otros actuales, supongo no salen de su asombro, pues aceptando el resultado de las urnas, no se explican qué ha pasado, aunque la historia electoral también se repitió antes en Extremadura. Las mentes pensantes se preguntan qué está pasando. Detrás de los de Vox, lucía una leyenda “¡Con sentido común!” Y los espectadores que lo veían en TV se preguntaban: ¿Con sentido común? Y se respondían: ¡A veces el sentido común, es el menos común de los sentidos! Y se repreguntaban: ¿Cómo es que partidos que se declaran racistas y xenófobos, contra los emigrantes que contribuyen a mantener la economía española, con programas machistas, que no respetan el feminismo ni la homosexualidad, ni lo trans, ni otras formas de entender la vida, cómo es que hay miles de personas que les votan? ¿Cómo se puede votar a partidos que niegan el cambio climático, y reniegan del estado de las autonomías y del europeismo?
El país se está estupidizando a marchas forzadas. Vivimos en una sociedad pancista y materialista que ha perdido el oremus de los ideales y valores que hacen grande a un país, a una nación, y se deja deslizar por la ladera del miedo y de la ignorancia, hacia el abismo de totalitarismos que creíamos superados. En “El mundo de ayer, memorias de un europeo”, magnífico libro de Stefan Zweig, con cuya lectura estoy disfrutando, leo: “En aquellas primeras semanas de guerra de 1914 se hacía cada vez más difícil mantener una conversación sensata con alguien. Los más pacíficos, los más benévolos, estaban como ebrios por los vapores de sangre. Amigos, se habían convertido de la noche a la mañana en patriotas fanáticos y en anexionistas insaciables. Sólo había una salida : recogerse en sí mismo y callar mientras los demás delirasen y vociferasen”. Y más adelante, Zweig nos dice: “¡No recuerdo cuando oí por primera vez el nombre de Adolf Hitler, el nombre del hombre que ha traído más calamidades a nuestro mundo! ¿Podía imponer Hitler -se preguntaba Zweig- nada por la fuerza a un estado en el que el derecho estaba arraigado y en el que todos los ciudadanos creían tener asegurada la libertad y la igualdad de derechos de acuerdo con la Constitución? Luego vino el incendio del Reichstag, el Parlamento desapareció y Göring soltó a sus hordas y de un solo golpe se aplastaron todos los derechos en Alemania”. ¿Les suena esta música y estos pasajes de la historia del siglo XX, con algunos hechos que estamos viviendo en el siglo XXI, como la incitación del lunático Donald Trump al asalto del Capitolio en enero de 2021?
Y, ¿qué tiene eso que ver con las elecciones autonómicas en España, me espetará algún lector o lectora? Y pienso en el refranero: ¡Cuándo las barbas de tu vecino veas cortar echa las tuyas a remojar! Y eso me lleva a pensar en Portugal y en la victoria aplastante del socialista António José Seguro, que hace meses solo obtuvo un 6% en intención de voto en las elecciones presidenciales y el pasado 8 de febrero obtuvo el 66,8% de los votos, frente al 33,1% del ultraderechista André Ventura. António José Seguro, del Partido Socialista, será el nuevo presidente de Portugal, sustituyendo a Rebelo de Sousa, del Partido Social Demócrata y me agarro al refrán de marras, y pienso que los portugueses con su educación, su vida sosegada, su hablar quedo y su vivir discreto, sin fanfarrías, sí entienden eso de aplicar el sentido común cuando las cosas vienen mal dadas. Pienso en las alianzas que hemos visto entre PP y Vox y las que pueden venir y encuentro respuestas en el sabio refranero: ¡Dime con quien andas y te diré quien eres! Y pienso con la esperanza, activa y fuerte, que según nos dice el filósofo Byung-Chul Han, inspira a las personas para acciones eficaces y creativas: ¡Menos mal que nos queda Portugal!
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