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Las escuelas infantiles inauguran el curso en Andalucía entre el avance de la gratuidad y las trabajadoras “en lucha”

Los niños menores de tres años son los primeros en volver a las aulas en Andalucía.

Sara Rojas

Sevilla —
2 de septiembre de 2026 23:59 h

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El primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años) inaugura este jueves el nuevo curso en Andalucía con el avance de la gratuidad como una de las principales novedades, pero también con un conflicto laboral que las trabajadoras dan por lejos de estar resuelto. Muestra de ello es que las educadoras han regresado a las aulas luciendo de nuevo las camisetas amarillas con las que protagonizaron las movilizaciones del curso pasado, en las que reclamaron más recursos, mejores condiciones laborales y, sobre todo, un cambio en el modelo de financiación que sostiene una red mayoritariamente privada.

“Empezamos con ganas de seguir luchando porque realmente no hemos conseguido nada”, resume Nieves Terriza, portavoz de la Plataforma Andaluza de Escuelas Infantiles. Las trabajadoras explican que, tras las protestas y jornadas de huelga celebradas en el último trimestre, el Gobierno las ha escuchado y se ha reunido con ellas durante los últimos meses, pero consideran que esas conversaciones no se han traducido en mejoras suficientes. De ahí su apuesta por continuar “trabajando y luchando por la dignidad del 0-3”.

La movilización se retoma así coincidiendo con el inicio del curso 2026/27, que este jueves llevará a las aulas a 92.406 menores de tres años en Andalucía, según los datos de matriculación de la Consejería de Educación. Son 3.024 más que el curso anterior, con el crecimiento concentrado principalmente en el tramo de un año.

Educadoras de la Escuela Infantil Alameda en Marchena (Sevilla)

Expansión de la gratuidad a todo el ciclo

El aumento de alumnado se produce en paralelo a la ampliación de la gratuidad en el primer ciclo. Este curso la bonificación del 100% se ha extendido a los niños de un año, después de que el pasado ejercicio entrara en vigor en el tramo de dos años. La previsión de la Junta es que el tramo de cero años quede incluido en el curso 2027/28, completando así la gratuidad de todo el ciclo.

Hasta el momento, el Gobierno andaluz calcula que el 95% de los menores escolarizados en el primer ciclo dispone ya de gratuidad, dado que la administración autonómica asume el coste del servicio de atención socioeducativa (esto es, el horario escolar de 9:00 a 15:30) para unos 88.000 alumnos tanto en las escuelas infantiles públicas, como en los centros adheridos al programa de ayuda a las familias.

La gratuidad, no obstante, no alcanza a todos los servicios, pues las familias tienen que seguir abonando prestaciones como el comedor o el aula matinal.

Particularidades del modelo

Para las trabajadoras la expansión de la gratuidad no resuelve el problema de fondo. “El dinero público y la gestión de los centros están en manos de empresas privadas, pero las instituciones no supervisan que los decretos y los convenios se cumplan”, apunta al respecto Terriza, quien reclama que el apoyo institucional se dirija también a quienes trabajan en las aulas y no únicamente a las empresas que gestionan los centros. Ello explica que el colectivo de educadoras no demande la subida del precio por plaza (como sí lo hace la patronal del sector), sino “un cambio profundo en el modelo de financiación”.

Entretanto, la patronal del sector mantiene la demanda de subir el precio por plaza. La Coordinadora de Escuelas Infantiles de Andalucía (CEI) ha vuelto a reclamar elevarlo de los actuales 240,53 euros hasta 437,12 euros en un periodo de tres años, al considerar que los costes laborales y los derivados del nuevo decreto hacen insostenible la actividad de los centros.

La Junta, por su parte, acordó el pasado mayo con las principales patronales y el sindicato FSIE una subida de alrededor del 4%, que situará el precio en 250,15 euros a partir de enero de 2027. El acuerdo contempla además una actualización automática anual a partir de septiembre de 2027, aunque su fórmula se concretará en próximas reuniones.

La red andaluza en esta etapa educativa está formada mayoritariamente por centros privados adheridos al programa de ayudas de la Junta. Este modelo de conciertos –impulsado en su día por el PSOE– buscaba compensar la escasa oferta pública, optando por subvencionar la matrícula a las familias y así favorecer la escolarización de 0 a 3 años, pagando a las escuelas una cantidad fija por plaza. Actualmente, dos tercios de la oferta corresponden a este tipo de centros.

Nuevo curso, mismas reivindicaciones

Las protestas del pasado curso pusieron el foco en reclamar más inversión, recursos para las aulas y mejores condiciones laborales. Uno de los principales problemas que denunciaron las trabajadoras fueron unas ratios que consideran incompatibles con la atención que requieren los niños de entre cero y tres años.

El conflicto se retoma ahora con un calendario de movilizaciones ya sobre la mesa. La plataforma prepara concentraciones para el 17 de septiembre y prevé participar en la huelga general convocada para el 11 de noviembre. Además, se suman a la acción simbólica impulsada por la plataforma estatal con el objetivo de visibilizar que, según denuncian, continúan siendo “víctimas de violencia institucional”.

La plataforma reclama también cambios que van más allá de las condiciones laborales. Entre ellos, que se tenga en cuenta la especificidad de esta etapa a la hora de organizar el calendario escolar. Los más pequeños comienzan el curso el 3 de septiembre, lo que los convierte en el colectivo que menos vacaciones tiene (Primaria y Secundaria arrancan la semana que viene).

“Eso es porque nos tratan como conciliación y no como etapa educativa”, sostiene Terriza. En cambio, las educadoras defienden que el primer ciclo de Infantil debe reconocerse como una etapa educativa con sus propias necesidades y no únicamente como un servicio destinado a facilitar la vuelta al trabajo de las familias.

La cuestión del calendario se suma este inicio de curso a otra dificultad más inmediata: las altas temperaturas. Las trabajadoras regresaron a los centros el pasado 1 de septiembre para preparar las aulas, algo que valoran como un pequeño avance frente a cursos anteriores, cuando tenían que reincorporarse el mismo día que los niños. Y, aun así, consideran que sigue siendo insuficiente.

“Hay muchas zonas de Andalucía que siguen sin tener aire en las clases y es insoportable volver con este calor”, denuncia Terriza desde la Escuela Infantil Alameda, en plena campiña sevillana, donde los termómetros superan los 40 grados. La plataforma asegura haber trasladado a la Junta la necesidad de planificar el calendario teniendo en cuenta también las temperaturas y reclama que se adopten medidas para proteger a los menores y a las trabajadoras.

Una etapa que gana peso

Mientras las reivindicaciones laborales vuelven a marcar el inicio de curso en las escuelas infantiles andaluzas, los datos oficiales dibujan una expansión del primer ciclo de Infantil. Para este curso se han ofertado 125.682 plazas en 2.226 centros, 29 más que el curso anterior.

Según los últimos datos de matriculación registrados, hay 6.481 niños escolarizados en el tramo de cero años, 37.552 en el de un año y 48.373 en el de dos. La matrícula permanece abierta durante todo el curso, por lo que la Consejería prevé que la cifra siga creciendo hasta superar los 106.000 escolares.

La tasa de escolarización en este ciclo se situaría así en el 60,14%, la más alta de la serie histórica según la previsión de la Junta, 16 puntos por encima de la registrada en 2018 y por encima de la media nacional, que se sitúa en el 49,2%.

En cuanto a la financiación, el Gobierno andaluz destinará este curso 40 millones de euros a financiar la gratuidad de la atención socioeducativa para los niños de un año. En el conjunto de la etapa, la Consejería prevé una inversión de 290 millones en ayudas a las familias, dentro de un presupuesto total de 420 millones para el primer ciclo, un 58% más que en 2018.

El reto para las trabajadoras, sin embargo, pasa por que ese crecimiento vaya acompañado de un cambio en las condiciones en las que se presta el servicio. La plataforma prepara ya nuevas movilizaciones y busca, además, una mayor coordinación sindical. Durante el verano ha contactado con los sindicatos para impulsar una intersindical andaluza que permita dar voz a las trabajadoras del 0-3 en las mesas de negociación.

Con más plazas gratuitas, una escolarización que la Junta prevé al alza y el objetivo de extender la gratuidad al conjunto de la etapa el próximo curso, el 0-3 encara así un nuevo curso de expansión, pero también de reivindicaciones. Las trabajadoras reclaman que el debate sobre esta etapa no se limite al número de niños escolarizados o al coste para las familias y que aborde también el modelo de financiación, las condiciones laborales y los recursos disponibles en las aulas.

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