Las trabajadoras de escuelas infantiles se plantan en Andalucía: “Sostenemos la educación a costa de nuestra salud”
Una educadora sola para atender a ocho niños en un aula. Pañales, biberones, llantos, bebés que empiezan a caminar, otros que necesitan dormir y, entretanto, ningún margen para detenerse. Esa es la realidad que describen las trabajadoras de las escuelas infantiles en Andalucía. “Puedes darles de comer, pero no mirarlos a los ojos”, resume Nieves Terriza, portavoz de la Plataforma Andaluza de Escuelas Infantiles.
Esa “frustración constante” que sienten al ver que “no llegamos a atenderles como realmente merecen” ha llevado a trabajadoras de toda Andalucía a secundar este jueves una jornada de huelga y protestas convocada a nivel estatal por CGT y CCOO en el primer ciclo de Infantil (0-3 años). Denuncian ratios “insostenibles”, falta de recursos y una precarización creciente en un sector cada vez más privatizado.
“Estamos sosteniendo la educación infantil a costa de nuestra salud física y mental”, lamenta Terriza, poniendo voz a un malestar compartido por educadoras de toda la comunidad. Por eso, han convocado concentraciones en las ocho provincias andaluzas en defensa de “unas condiciones dignas tanto para las trabajadoras como para el alumnado”. Son ellos, los más pequeños, quienes sufren la falta de inversión y recursos que denuncian desde el sector.
Privatización y precarización
El conflicto laboral llega en plena transición hacia la gratuidad total del primer ciclo de Infantil en Andalucía, donde cerca del 80% de las plazas están en manos privadas. Hace dos meses, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, anunció que el próximo curso serán gratuitas también las plazas para menores de uno a dos años, completando así la bonificación al 100% de la escolarización de esta etapa educativa.
La red andaluza de escuelas infantiles está formada mayoritariamente por centros privados, fundados por pequeñas empresas en las que trabajan unas 16.000 personas (casi todas mujeres). Este modelo de conciertos –impulsado en su día por el PSOE– buscaba compensar la escasa oferta pública, optando por subvencionar la matrícula a las familias y así aumentar la escolarización, pagando a las escuelas una cantidad fija por plaza.
Las trabajadoras denuncian que el modelo se está expandiendo sin que mejoren las condiciones laborales ni los recursos en las aulas. “El dinero público y la gestión de los centros están en manos de empresas privadas, pero las instituciones no supervisan que los decretos y los convenios se cumplan”, sostiene Terriza. A ello suma que “la financiación es totalmente insuficiente y eso acaba repercutiendo en que el sector está más precarizado”.
La protesta de este jueves llega semanas después de las concentraciones celebradas en Sevilla y Málaga el pasado 18 de abril, como antesala de la huelga. Entonces, las educadoras pusieron el foco en la reducción de ratios y en la mejora de las condiciones laborales del personal docente. De esta forma, la plataforma marca distancias con las reivindicaciones de las asociaciones de las patronales del sector, centradas en reclamar una subida del llamado “precio-plaza”, la cantidad que la Junta abona por cada alumno matriculado.
“Nosotras no compartimos esa reivindicación porque ese dinero termina en manos de empresas privadas”, señalan desde la Plataforma Andaluza de Escuelas Infantiles. “Lo que reclamamos es una mayor inversión y que se articulen los mecanismos necesarios para desprivatizar el sector, ya que la continuidad de este modelo solo mantiene la precariedad de las trabajadoras y de la educación que se le da a la infancia”, añaden.
Una etapa educativa “de pleno derecho”
La principal reivindicación de la plataforma es que el ciclo de 0 a 3 años sea reconocido “como una etapa educativa de pleno derecho” y que sus profesionales tengan consideración de personal docente. “El ciclo 0-3 es una etapa clave en el desarrollo infantil y debe considerarse como una etapa educativa más, de ahí nuestra lucha por la dignidad del sector”, defiende Nieves Terriza.
Las educadoras insisten en que el problema no se limita a sus condiciones laborales. Alertan de que las ratios actuales impiden una atención individualizada en una etapa fundamental en el desarrollo emocional y cognitivo de los menores. “Cuando tienes que atender a tantos niños a la vez, el cuidado acaba reducido a cubrir necesidades básicas”, lamentan.
“Y más cuando te encuentras niños con necesidades específicas de apoyo educativo, que realmente no reciben una educación inclusiva porque para eso necesitan recursos personalizados que ahora mismo no tienen”, asegura Terriza, subrayando la importancia de un ciclo que “sustenta la base de todas las etapas educativas”.
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