Cómo pasar de publicar relatos en internet a ganar el Fernando Lara en solo cinco años

La escritora vasca Alaitz Leceaga en el acto de entrega del XXVI Premio Fernando Lara

Alejandro Luque


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Lo de Alaitz Leceaga es, está siendo, lo que se dice una carrera fulgurante. Hace tan solo cinco años, esta bilbaína de 1982 ponía a prueba su talento como escritora publicando, como tantos otros, sus relatos en internet. Anoche, como quien culmina un sueño, subía al escenario del Patio de la Montería del Alcázar de Sevilla para recibir el premio de novela Fernando Lara en su XXVI edición por la obra Hasta donde termina el mar. “Todavía estoy aterrizando”, confesaba la autora esta mañana a Eldiario.es, poco antes de regresar a su tierra con el importante espaldarazo de este reconocimiento y los 120.000 euros de su dotación.

Claro que el camino de Leceaga no se resume en un chasquido de dedos. Cuando comprobó que sus textos publicados en la red gozaban de cierta repercusión entre los lectores –hoy superan las 60.000 lecturas y cientos de comentarios positivos– se decidió a abordar metas más ambiciosas. Logró que el sello Ediciones B apostara en 2018 por su primera novela, El bosque sabe tu nombre, una saga familiar ambientada en los años 20 del siglo pasado y protagonizada por las hijas de los marqueses de Zuloaga, propietarios de una casa solariega y una mina de hierro en un pequeño pueblo suspendido sobre el Cantábrico.

La filiación de la escritora por las ficciones históricas y las historias familiares se confirmó con su siguiente entrega, Las hijas de la tierra, aparecida al año siguiente, esta vez ambientada en una bodega de La Rioja hacia el año 1889. Sometida a la autoridad de una tía cruel y con un padre ausente, la protagonista Gloria verá cambiar su vida de un día para otro cuando tenga que ponerse al frente del negocio familiar. Será entonces cuando comience una larga batalla que la enfrentará a los bodegueros y caciques locales, que no conciben tener como rival a una mujer.

Esclavos de su tiempo

En la novela que conquistó anoche el premio Fernando Lara, y que verá la luz el próximo 29 de septiembre en Planeta, sigue cultivando su gusto por la novela de ambientación histórica. “Hasta donde termina el mar comienza con una gran tormenta marítima, que hace que queden atrapados unos barcos pesqueros de la costa de Vizcaya. De pronto, aparece una chica misteriosa que no recuerda nada de su pasado, y que inexplicablemente es idéntica a una muchacha que desapareció en aquel lugar veinte años antes. A partir de ahí se desarrolla toda la trama, donde los asuntos familiares vuelven a jugar un papel importante”, comenta Leceaga.

Aunque siente debilidad por las novelas victorianas, asegura ser una lectora interesada en literatura “de todo tipo”, si bien como autora prefiere “esa distancia que nos permite llevar de la mano al lector adonde queremos”. Por otro lado, no es ajena al hecho de que la novela histórica siempre propone lecturas actuales, y en ese sentido la especial sensibilidad que existe hoy hacia las circunstancias de las mujeres también forma parte de su propuesta. “El autor es esclavo de su tiempo, es difícil desligarse de la realidad”, comenta.

“Si alguien quiere ver en lo que cuento un eco del MeToo o fenómenos similares, eso depende solo de los ojos del lector, no está en mi intención”, confiesa. “Yo me limito a plasmar la idea que tengo en la cabeza y tratar de dar vida a los personajes. Siempre digo que los escritores hacemos la mitad de la historia, el resto lo hace el lector”.

De su tiempo como narradora en internet, recuerda que le gustaba “el hecho de escribir, darle al clic y tener una respuesta casi instantánea del lector. Eso me dio mucha confianza para escribir mi primera novela”. Lo hacía siempre con su portátil, que considera “inseparable”, pero “no podía imaginar que cinco años después estaría aquí”.

Llegar más lejos

“Algunos de aquellos primeros lectores vienen ahora a mis presentaciones y a las firmas y me lo dicen: ‘Que sepas que yo te leía en internet’. Es muy bonito, pero con el libro en papel sientes que la historia llega mucho más lejos”, agrega Leceaga, consagrada por un jurado formado por los escritores Fernando Delgado y Clara Sánchez, el escritor y miembro de la RAE Pere Gimferrer; Ana María Ruiz-Tagle, en representación de la Fundación AXA, entidad que patrocina este galardón literario, y Emili Rosales, secretario con voto, entre las 387 obras presentadas, procedentes de más de 50 países.

Así, Leceaga pasa a formar parte de una galería de ganadores del Fernando Lara donde destacan nombres como los de Terenci Moix, Francisco Umbral, Fernando Sánchez Dragó, Zoe Valdés o Gonzalo Giner. “Como autora joven admiro a muchísimos autores, pero no pretendo seguir la trayectoria de nadie en concreto. La literatura es tan especial y tan única, que cada persona va haciendo su camino, solo tienes tus huellas y no puedes tratar de imitar el recorrido de otra persona”, afirma.   

Sobre la opción de escribir en castellano frente al euskera, comenta que “lo empleaba sobre todo cuando era pequeña, pero el castellano es el idioma que uso habitualmente, en el que cursé mus estudios superiores, y me resulta mucho más cómodo escribir en él”.

Su noción del éxito, por último, se limita a “seguir escribiendo, y saber que hay lectores esperando una historia mía. Ya no me levanto por la mañana preguntándome si hay o no alguien al otro lado”, dice. “Y soy muy disciplinada, muy estricta conmigo misma, Me gusta proteger ese tiempo, encerrarme sin teléfono en mi despacho y no salir hasta que no haya escrito las páginas que me había propuesto. De hecho, ya estoy trabajando en una historia nueva…”

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