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El Puerto de Málaga da luz verde a colocar las polémicas estatuas de Venus y Neptuno el próximo 15 de marzo

Ginés Serrán, con una de sus obras

Néstor Cenizo

Málaga —
6 de marzo de 2026 13:19 h

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El Puerto de Málaga ha vuelto a dar luz verde a la colocación de cuatro imponentes esculturas en el acceso al recinto, frente a la Plaza de la Marina. Estarán allí durante seis meses, sin posibilidad de prórroga, a partir del próximo 15 de marzo. Así lo ha decidido la mayoría de los consejeros, frente a la oposición de una serie de instituciones culturales de la ciudad, que rechazan la actuación por afectar a la percepción “visual y simbólica” del Centro (declarado Bien de Interés Cultural y, por tanto, protegido), y de la sección sindical de UGT en el Puerto, que sostiene que no es legal gastar 67.000 euros en colocar dos pedestales sin convocar antes un concurso.

La instalación de las “columnas del mar” (Venus con un sol, de 5 metros; Neptuno con red, de 7,5 metros; y dos leones), obra del escultor ceutí Ginés Serrán, apunta así a su etapa final, después de dos meses de intensa polémica y tras el frenazo de hace unas semanas para dar oportunidad a un nuevo debate por parte del Consejo.

Este viernes los consejeros han votado a favor de limitar el comodato (la cesión de la obra) que se pactó con el artista, Ginés Serrán, añadiendo una cláusula para limitar explícitamente el periodo de muestra a seis meses. Cuando pasen, se retirarán sin posibilidad de prórroga ni de que Serrán pueda reclamar nada.

Han votado a favor de esta propuesta 11 de los 15 consejeros. Justiniano Sen, vocal de UGT, y Javier Salas, subdelegado del Gobierno, han votado en contra. La abogada del Estado ha emitido voto particular sin oponerse a la propuesta, y CCOO se ha abstenido.

UGT había planteado unos acuerdos alternativos que pasaban por mantener las obras en depósito hasta contar con un informe exhaustivo sobre el título usado para ocupar el dominio público portuario, el procedimiento, la posible afección al entorno del BIC del Centro Histórico, la compatibilidad con el planeamiento urbanístico y la justificación del gasto público asociado (67.000 euros de los pedestales + 8.000 euros del informe técnico + los posibles gastos de mantenimiento). Esta propuesta no ha llegado a votarse.

Las instituciones insisten en que debe protegerse el paisaje

Carlos Rubio, presidente del Puerto, defiende que con la decisión de colocar las estatuas durante seis meses, y no más, queda zanjado el debate, que en las últimas semanas ha girado en torno a la estética de las esculturas (“propias del Universo Marvel”, según la Academia de Bellas Artes), la transparencia (no se informó inicialmente de la ubicación ni del coste), la fórmula legal (comodato y sin concurso) y la ubicación (privilegiada y junto al Centro Histórico).

Este mismo jueves, el Ateneo, la Academia de Bellas Artes, la Sociedad Económica de Amigos del País y el Instituto de Estudios Urbanos y Sociales volvieron a alertar de que colocar esas estatuas ahí atenta contra la normativa de protección del Patrimonio Histórico, contradiciendo a la consejera de Cultura Patricia del Pozo, que lo descartó días antes en el Parlamento andaluz con el argumento de que el ámbito de protección del BIC no delimita ni define ningún entorno. Es decir, que fuera de la superficie estricta del BIC, Cultura no tiene nada que decir.

Según las instituciones culturales, la protección del patrimonio histórico es integral y no se limita a edificios o espacios concretos, sino que incorpora el paisaje urbano, el entorno, la imagen histórica asociada, la percepción simbólica o la imagen cultural. Es decir, que Cultura debería pronunciarse porque la actuación, aunque esté fuera de la superficie declarada BIC, puede producir impactos visuales, paisajísticos o ambientales sobre él, alterando vistas, escalas o volumetrías.  

“Creo que están siendo muy radicales y que todo eso está mitigado desde que el momento en que es una exposición temporal”, replica Rubio, quien recuerda que en la Plaza de la Marina ha habido “instalaciones horrorosas y no han dicho ni pío”.

Gasto de 67.000 euros

Por su parte, UGT mantiene que sigue habiendo irregularidades en el procedimiento administrativo para instalar las esculturas, que podrían justificar su nulidad y desembocar en responsabilidades para el Puerto o sus consejeros, como mínimo contables.

Entre otras, usar un contrato civil (el comodato) para actuar sobre dominio público portuario; asumir gastos públicos con un contrato de obra menor sin procedimiento administrativo ni concurrencia competitiva; calificar como gratuito un contrato que genera gasto público; o la posible afección al entorno BIC.

Justiniano Sen insiste en que Puertos del Estado no responde en su informe a una cuestión clave: con qué título se ocupa suelo público portuario para mostrar la obra de un escultor particular. “Hay sentencias que dicen que eso es un enriquecimiento y eso requiere concesión”, advierte. Rubio replica que el comodato pone las estatuas a disposición del Puerto, y que no tendría sentido que este se “autoconcediera” nada.

La colocación y retirada en seis meses de las estatuas no despeja la duda de qué pasará después con los pedestales. La idea parece ser aprovecharlos para usos culturales en el futuro, siempre que las propuestas vengan de la Junta de Andalucía o del Ayuntamiento, previo convenio con estas administraciones. “Tomamos nota, y debemos tener claro que cualquier actuación cultural será promovida por alguna administración con competencias culturales”, explica Carlos Rubio, presidente del Puerto, a este medio.

El vocal de UGT cree que es un requiebro que busca eludir la posible responsabilidad por haber gastado 67.000 euros sin concurso en los pedestales. Sen explica que al ser obra fija ligada a las esculturas debería haberse sacado a concurso, y advierte de que dará traslado al Tribunal de Cuentas y a la Fiscalía.

En la primera versión del comodato ese gasto lo asumía el escultor. El borrador se cambió para que el Puerto asumiera el coste, sin advertir a los consejeros. Se suponía que los pedestales eran un anejo de las obras, indisociables por tanto de Neptuno y Venus, pero ahora se desliza que se puedan reutilizar.

Dos meses después de saltar la polémica, Rubio admite que si llega a prever lo que ha ocurrido hubiese actuado de otra manera. “Se pensó que era positivo, que sería aceptado por la ciudad y que contribuía al embellecimiento, y nadie puso pegas ni dijo lo contrario hasta enero”, cuenta ahora.

Sen subraya todo este episodio se produce por la desviación del Puerto de la actividad portuaria para mezclarse en un asunto, la presunta promoción cultural, que no le compete. “Tenemos dos conflictos colectivos abiertos y mientras nos gastamos 70.000 euros en pedestales”, lamenta. Y observa que nunca se fue claro con la ubicación ni se informó de los pedestales, de ahí que la polémica surgiera en enero, cuando la instituciones culturales descubren lo que van a sostener. A partir del 15 de marzo, si no hay sorpresa en forma de recurso, serán dos inmensas deidades romanas aderazadas para ajustarse a la idiosincrasia marenga y turística de la capital de la Costa del Sol.

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