“La risa nos transforma, el humor es un magnífico altavoz para promover los cambios sociales; escuece y, por tanto, cura”
Patricia Gascón-Vera es licenciada en Periodismo por la Universidad San Jorge (2009), en Comunicación Audiovisual (2012) y en Publicidad y Relaciones Públicas (2014), ambas por la Universitat Oberta de Catalunya-, además ha trabajado en medios de comunicación, como fotógrafa y community manager. Obtuvo el doctorado Cum Laude por su tesis doctoral “Periodismo de humor en TV: fórmulas y estructuras de éxito” (1990-2015) y recientemente ha sido galardonada con el premio extraordinario de doctorado 2021-2022 de la Universidad de Zaragoza, el primero para el área de Periodismo y también para el programa de doctorado de Información y Comunicación. Ahora es investigadora postdoctoral Margarita Salas de la Universidad de Zaragoza en la Universidad Complutense de Madrid.
En su trabajo académico muestra la evolución de la información de humor en televisión en España y estudia los rasgos comunes de los programas que han triunfado a lo largo de estas dos décadas. ¿Por qué esta temática y ese espacio temporal?
Empiezo la tesis con una justificación personal en la que manifiesto cómo he crecido viendo a Cruz y Raya en casa de mis abuelos, unos sketches que replicaba con mi hermana como pre-show a las imitaciones que hacía mi padre en Nochebuena. Recuerdo El Informal en cada cena, ver Se lo que hicisteis al llegar del instituto o Buenafuente y Noche Hache cuando tuve la suerte de formarme para ser periodista. No en vano, también nombro cómo, el primer día de clase, respondí que quería hacer los reportajes de Patricia Conde. Nunca he guionizado humor, ni escrito una sola frase en estos formatos, pero les he provisto de su análisis académico. El espacio temporal, por su parte, responde a una cuestión técnica. En los noventa con la llegada de la competencia televisiva estos contenidos afloran en las parrillas, mientras que en 2015 se alcanza la madurez de las cadenas en abierto tras la llegada de la TDT y antes de las plataformas.
Según su estudio ¿Cuáles son esos rasgos comunes que han hecho que cierto tipo de programas triunfen en la pequeña pantalla?
Seré breve. Tras 580 páginas, son un centenar que quedarían resumidos en la paciencia de la cadena que ha sostenido el proyecto con una productora especializada y recurrente, que conecta a profesionales también coincidentes en proyectos que, generalmente, no suelen triunfar. Pero si lo hacen, lo logran gracias a una franja horaria que les permite curtir a un público que convencen gracias a reportajes cómicos e inquisitivos, entrevistas potentes, colaboradores que fraguan personajes propios en escenografías reconocibles, con atrezo y una realización a servicio de lo que ocurre liderado desde la personalidad de un presentador con voz propia. Todo para unos espectadores que opinan y respaldan a un nombre peculiar (Crónicas Marcianas, Caiga quien Caiga…) que crea una marca potente con la que responder a la competencia en un contexto donde dan respuesta a los hechos informativos de primer orden. Este sería el mix “fácil” que habría que encajar con talento y tiempo y también la suerte.
Dentro del periodo temporal que ha investigado ¿han ido cambiando los límites del humor en televisión?
El humor no tiene límites, podemos sentir animadversión por el humor sobre asuntos que no nos agradan, humor ofensivo, humor negro… y, por ello, podemos apagar el televisor o pasar de reel. Otra cosa es la evolución social y su influencia en el humor, lo que se plasma en que determinados asuntos como el machismo, la defensa de la comunidad LGTBI+ o los insultos sobre el aspecto físico sean cada vez menos graciosos. Es decir, no cambian los límites, sino que el tiempo hace que, como sociedad, nos situemos ante otros escenarios donde el humor más reflexivo, más irónico o paródico es más valorado que el ridículo, por ejemplo. Hay que crecer en respeto, pero sin dejar de salvaguardar el humor. En esa difícil cuita es preciso seguir enalteciendo el sentido del humor. Reírnos de nosotros mismos es un ejercicio muy salutífero, podernos reír de nuestros comportamientos, miserias cotidianas, defectos… Me viene a la mente Pantomima Full, espero cada semana para ver sus vídeos y su traslación en mi día a día: me rio, lo analizo y, muchas veces, lo vuelvo hacer. Qué aburrida es la perfección, la antítesis del humor y qué pesados somos en su búsqueda.
Defiende que el humor es una herramienta de contrapoder. A las puertas del 8 de marzo y en temas como el feminismo y la igualdad ¿considera que, en la actualidad, el humor también debe ser una herramienta o por el contrario puede desvirtuar o banalizar el mensaje final?
Por supuesto que es una herramienta, lucha contra lo poderoso y nos ayuda a resistir. Siempre lo es. Quizá no sea la respuesta ante la violencia, son asuntos de máxima seriedad; pero sí que puede ayudar a desenmascarar actitudes o, como decía, llegar a tener la habilidad de ser un humor autorreferencial. No creo que al despertar la grata posibilidad de reírnos de, por ejemplo, las discusiones o proclamas feministas con imitaciones, parodias… se desvirtualice el mensaje, eso es problema de quién lo interprete así, no de la existencia del humor feminista en tiras gráficas o en TikTok. Me arriesgo a decir que quien banalice un mensaje feminista o pro igualitario lo hará con o sin humor y utilizará ese u otro escudo. En este y otros caminos creo hay que pensar siempre que otras risas son posibles, porque la risa nos transforma. Gracias a esta mueca el humor es, no olvidemos, un magnífico altavoz para promover los cambios sociales; en ocasiones escuece y, por tanto, cura. La risa puede propiciar la igualdad.
Hace una defensa clara del Periodismo como ciencia, y ha sido galardonada con el Premio Extraordinario de Doctorado de la Universidad de Zaragoza (curso 2021-2022) en la rama de Ciencias Sociales, el primero que se concede en la rama de Periodismo ¿qué significa este reconocimiento para usted como periodista y para su profesión?
Primero, personalmente, más de lo que pueda parecer, porque han sido ya dos las ocasiones que he dejado mi carrera profesional por la tesis; ambas dolorosas porque me encanta el periodismo en activo, y ambas, ahora, bien decididas porque es una satisfacción tremenda. Es un camino complicado, muy exigente, estresante… pero propio y a la vez en grupo (GICID o mis nuevos compañeros en la UCM) en el que cada vez que consigues publicar es un pedacito de ti. Segundo, como profesión, espero que sirva para que uno, dos u ojalá muchos periodistas reenfoquemos la importancia que tenemos no solo informando desde la verdad, sino ofreciendo actualidad y su humor, divirtiendo, creando… y sí utilizando el método científico. Solo esto último para los que se obnubilan con porcentajes, muestras químicas o universos y rehúsan de que nuestra profesión es la que comunica todas las ciencias.
Bajo su punto de vista ¿por qué no está considerado el periodismo como una profesión de ciencia y cómo se podría reenfocar el concepto que se tiene de estos estudios?
Yo creo que lo deja claro el primer día que llegas a clase. Cuando traspaso las puertas todos los días, ahora, en la Universidad Complutense se indica Facultad de Ciencias de la Información. Individualmente, me quedo perpleja ante todo lo que pueden lograr los sanitarios, los bioquímicos, los astrofísicos... No se trata de imponerse, tampoco diría de revelarse, pero creo que nos tenemos que reenfocar desde la eliminación de nuestra propia invisibilidad. Damos espacio y realidad a todos los campos e infravaloramos el nuestro, por qué. Desde la Universidad sí se da respuesta, creo que, después, no nos permitimos tomar un papel protagonista.
En su caso ¿Qué cree que han aportado su trabajo como investigadora hasta ahora, y su tesis en concreto, a la sociedad y al periodismo?
Pues a la sociedad, la historia de sus risas, esta tesis ha dejado por escrito qué les ha hecho reír estas últimas décadas y al periodismo le ha dado las razones de porqué y ha recuperado un término acuñado por Evaristo Acevedo que une las cualidades de muchos periodistas que trabajan con el humor.
Es fotógrafa y amante de la imagen ¿qué fotografía o imagen definiría lo que significan para usted el periodismo, el humor y la ciencia?
La portada de mi tesis es la cortina cerrada del formato Late Motiv, al cual asistí como público e hice una fotografía rápida con el móvil. Me quedo con ese elemento representativo, el telón rojo que une comedia, teatro, humor, televisión, el cierre de programas, la apertura de invitados, etcétera. La pasión y la vida, una vida tan divertida que es narrada por el periodismo, por muchos profesionales a los que debemos nuestras risas, una valiosa conjunción cotidiana que sí puede ser conocida desde la ciencia.
0