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Torrijo de la Cañada (Zaragoza) alza la voz ante la falta de cobertura móvil: “Ni al 112 se puede llamar”

Torrijo de la Cañada

Naiare Rodríguez Pérez

12 de agosto de 2025 22:22 h

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En Torrijo de la Cañada, un pequeño municipio de la comarca de Calatayud, la cobertura móvil es un lujo que desaparece justo cuando más vecinos hay en el pueblo. Y la escena no es algo puntual, sino que se repite cada fin de semana y en verano, cuando más de 400 personas llenan sus calles, pero nadie puede llamar por teléfono. Ni siquiera al 112.

La alcaldesa, Ana Cristina Aparicio, cansada e indignada con la situación, recuerda que “hace muchos años pusieron una antena grande y ahí se quedó, de adorno”. A pesar de que en enero pusieran luz y alimentación al dejar hecha la zanja para el 5G, cuando hay más de 70 personas en el pueblo “ya no podemos hablar por teléfono”. “No nos dan explicaciones”, afirma.

“Se han pegado una obra… Tuvieron que subir al monte con unas máquinas que trajeron, metieron el tubo, hicieron una zanja, introdujeron la fibra óptica y gastaron muchísimo dinero. Sin embargo, ahí se ha quedado todo desde enero”, subraya.

Emergencias sin teléfono

Las consecuencias de esta falta de cobertura han dejado momentos de incertidumbre y preocupación para todos los vecinos. De hecho, el pasado 18 de julio, una furgoneta tuvo una avería y ardió en la carretera entre Torrijo y Bijuesca.

“El dueño tuvo que bajar corriendo para avisar. Casi le da un infarto. Ni al 112 se podía llamar”, explica Aparicio, quien señala que el fuego “no fue una tontería” y acudieron hasta tres avionetas y varios camiones de bomberos para trabajar en la zona y evitar que las llamas se extendieran por todo el monte.

Al respecto, afirma que fue “una vergüenza” porque, gracias a que se encontró a una persona en un huerto y pudieron bajar en coche al pueblo para llamar con wifi, “no se prendió fuego Torrijo entero”.

“Yo ya le dije a Protección Civil, Forestales y Bomberos que pusieran una queja e hicieran un escrito con lo que había pasado. Gracias a que fueron rápidos, si no, no sé lo que pasa”, valora.

Más allá de ser algo puntual, esta situación de emergencia se ha repetido en otras ocasiones. Según cuenta la alcaldesa, un accidente de tráfico provocado por piedras caídas desde un talud obligó a un vecino a caminar varios kilómetros en pleno invierno hasta encontrar a alguien que pudiera ayudarle y así llamar a una grúa.

Además, sostiene que cuando se han producido caídas o accidentes menores, han sido los propios vecinos de la localidad los que han trasladado en coches particulares a las personas afectadas hasta los centros hospitalarios correspondientes.

Fibra sí, llamadas no

Aunque tal y como admite, una parte del pueblo sí cuenta con fibra óptica que funciona “de maravilla” en las viviendas conectadas, “el problema es para quienes están fuera o no tienen acceso a ella”.

“Como no está encendido el 5G y la antena grande no funciona, no podemos hacer nada. Somos muchos los que tenemos líneas con Movistar porque es la única que llega… y, aun así, no podemos hablar”, dice.

La antena principal, propiedad de American Tower y cedida a Movistar, está lista desde hace meses, pero no conectada. “American Tower hizo su parte. Ahora le toca a Movistar, pero no hay manera de que contesten”, lamenta.

Para encontrar una solución, desde el Ayuntamiento han contactado con el Gobierno de Aragón y la Subdelegación del Gobierno, pero “o no responden o me mandan de un lado para otro”. “Es un cachondeo y ya estamos aborrecidos”, critica.

“Se están lanzando la pelota unos a otros y no hacen nada. Desde Movistar no dan ninguna contestación siquiera”.

La respuesta de Telefónica

A pesar de las denuncias constantes de los vecinos del municipio, desde Telefónica aseguran que “todo funciona correctamente”. No obstante, confirmaron haber enviado un técnico el viernes 8 de agosto para “revisarlo sobre el terreno y garantizar su calidad”.

Y sí: tal y como confirma la alcaldesa, el técnico acudió a las 22:30 horas a comprobar la línea, pero “dijo que no entendía a qué le mandaban allí, si estaba todo sin conectar”. Desde entonces, lamenta, otra vez silencio.

“Hasta que no se muera una persona y no pueda venir una ambulancia, nadie va a hacer nada”, indica Aparicio, quien también piensa que “deberíamos desconectar la antena municipal que da servicio básico para que todo el pueblo esté sin conexión y ver si así nos hacen caso”.

Asimismo, reconoce que lleva dos años como alcaldesa y otros tres antes como concejala, pero el problema siempre ha estado sobre la mesa. “En cuanto hay más de 70 personas, no podemos llamar. En invierno, entre semana, sí. Pero en verano o fines de semana, imposible”, apunta.

Lo que está claro es que en Torrijo de la Cañada la incomunicación no es una metáfora. Es una realidad diaria que convierte cualquier emergencia en una carrera contrarreloj y el día a día en un viaje al pasado en el que el teléfono parece no existir por su falta de funcionalidad.

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