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Rafael Doctor: "El primer paso es apartar a los librepensadores, a los feministas, a los antitaurinos, a los antiespecistas, a los activistas"

Rafael Doctor Roncero con Antón y Paco

Rafa, Antón y Paco Doctor

El trabajo del historiador y comisario de arte Rafael Doctor Roncero (Calzada de Calatrava, Ciudad Real, 1966) se denomina 'gestión cultural', pero lo que Rafa Doctor lleva a cabo debería llamarse 'creación cultural'. Rafa Doctor crea cultura. A su alrededor, bulle en constante crecimiento un universo de artistas y prácticas artísticas, de proyectos y propuestas culturales alimentadas, con rigor, por su pasión.

Frente al mercantilista, arrogante, elitista y tantas veces agónico mundillo del arte, el de Rafa Doctor es un mundo vivo de encuentros y sinergias, deslumbrante de planes y programas que se hacen realidad, desbordante de acciones que agitan el debate y las conciencias, subversivo de un orden establecido que escamotea a la sociedad un arte y una cultura que le conciernen.

Desarrolla esa tarea de creación de cultura desde una profesionalidad que le ha llevado a sucesivas direcciones y cargos de responsabilidad en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la Casa de América y La Noche en Blanco en Madrid, el MUSAC - Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León o la Fundación Santander 2016. Coleccionista y experto en fotografía, en 2017 logró por concurso público la dirección del CAF - Centro Andaluz de Fotografía, del que ha sido cesado de manera fulminante tras la llegada a Andalucía del gobierno del PP, Ciudadanos y Vox, y el consiguiente nombramiento de Fernando Francés como Secretario General de Innovación Cultural y Museos. Durante los dos años que Rafael Doctor Roncero ha estado al frente del CAF, además de las numerosas exposiciones, se han programado más actividades que en los diez años anteriores de la institución y las visitas del público aumentaron en un 67%.

Pero Rafa Doctor quiere dejarlo claro: por encima de todo ello está su compromiso animalista, su activismo por la liberación animal y por una justicia antiespecista que, a través de su vida y de su trabajo, forma ya parte indisoluble de su proyecto global de 'creación cultural'.

Esta entrevista con él no es neutral: Rafa Doctor es mi amigo y mi compañero, con él comparto vida y esa visión del mundo, con su colaboración he enriquecido El caballo de Nietzsche y con él creé en 2016 el proyecto de arte, cultura y pensamiento animalista llamado Capital Animal. Vaya, pues, por delante que esta entrevista es una conversación entre cómplices.

En el momento en que hacemos esta entrevista [viernes 12 de julio] se está inaugurando en el Centro Andaluz de Fotografía una importante exposición de Gerda Taro, programada bajo tu dirección pero que no has podido presentar porque has sido cesado de tu cargo de manera fulminante.

Pues sí, en este mismo instante en que estamos hablando me llegan imágenes de lo que está sucediendo en el CAF. Una inauguración que se está convirtiendo en una manifestación de más de 400 personas reclamando justicia ante lo que consideran un atropello a la libertad. Es una inauguración importantísima porque muestra y reivindica a la fotógrafa Gerda Taro como una mujer que dio la vida por la libertad en España acompañando a las Brigadas Internacionales, aquellas personas que vinieron de todo el mundo a luchar contra el fascismo, que empezaba a ser una realidad atroz en Europa y tenía en nuestro país su primera gran prueba de fuerza. Gerda Taro fue ocultada casi hasta la actualidad por la firma que ella misma creó con su entonces pareja, la firma llamada Robert Capa, que ahora está siendo desenmascarada gracias a esta corriente actual tan necesaria de reescribir la historia de una manera más justa, sacando a la luz a tantas mujeres olvidadas por el sistema heteropatrialcal dominante.

Con esta exposición y con las otras dos vigentes en el CAF hasta finales de septiembre, están representadas algunas de las líneas principales de la programación que estabas llevando a cabo.

En el caso de Gerda Taro, memoria histórica y feminismo. Pero además están las exposiciones de PHES-Fotografía Española Solidaria, proyecto de la activista y fotógrafa Estela de Castro a través del que se da voz a las víctimas de este mar Mediterráneo que desde 1988 ha producido casi 40.000 muertos y desaparecidos, este mar que es una morgue de inocentes en el que ahora mismo media Europa se baña plácidamente, no queriendo ver que es la gran frontera de los dos únicos países que realmente existen en el mundo: el país de los ricos y el país de los pobres.

Por otra parte, en la sala AFAL hay una gran muestra que ha tenido una enorme repercusión mediática y que fue hace unas semanas todo un acontecimiento multitudinario en Almería: Pedro Almodóvar y Jorge Galindo muestran sus pinturas de gran formato basadas en las fotografías de bodegones del primero. Flores de periferia es un ejercicio de reivindicación del placer primario por crear, en este caso recurriendo a algo tan básico como el elemento floral.

Es una línea de trabajo que ha incluido, pues, feminismo, memoria histórica y compromiso con las problemáticas actuales, pero también reivindicación del placer de la creación visual.

Para mí es esencial entender que todas las distintas formas de abordar la creación contemporánea desde la imagen son posibles, y que cada una tiene su razón de ser en nuestro mundo. Para muchos esta mezcla es imposible, no para mí, que tengo claro que son necesarias las trincheras, y es ahí donde realmente me gusta estar, pero que al mismo tiempo defiendo que no podemos olvidar las flores, lo sensorial, la narración, el placer que puede provocar lo creativo.

Los Savonarolas que siempre hay en el arte suelen atacarme por este hecho, el de no querer desprenderme de la propia vida a pesar de gritar las injusticias. Es una trampa gigantesca, un argumento que los intolerantes de las más contrarias ideologías utilizan constantemente para que prevalezca el pensamiento único, un relato concreto y prefijado a través de lo que ellos consideran que tiene que ser el arte. Me enfrento siempre a unos y otros, pues reivindico el arte y su espacio como un lugar de libertad absoluta donde nadie tiene que hacer prevalecer unas pautas concretas, reivindico que el que piensa diferente a ti o actúa de otra manera no tiene por qué ser tu enemigo. En el arte hay espacio para todo, desde los palitos que pueblan las galerías de la calle Doctor Fourquet hasta la monjita que pinta escenas bucólicas, todo tiene su porqué y hay que entenderlo dentro de su propio contexto. Por supuesto, no tiene que gustarnos todo, pero sí tenemos que intentar comprender cómo se origina todo para hacer más grande nuestro espectro de comprensión de lo que es el hecho artístico en nuestro mundo y de que función puede ocupar en él.

Pedro Almodóvar, Rafael Doctor y el ministro de Cultura, José Guirao, en la última inauguración de Doctor al frente del CAF, el pasado 28 de junio.

Pedro Almodóvar, Rafael Doctor y el ministro de Cultura, José Guirao, en la última inauguración de Doctor al frente del CAF, el pasado 28 de junio. JAVIER ALONSO

Se te ha acusado de hacer una programación "ideológica". 

¿Es que hay algo que no sea ideológico? Solo se puede programar ideológicamente, es la base de este trabajo. La paradoja es que esa acusación es una verdadera declaración de principios de la persona que me cesa de mi cargo. Al acusar a alguien de ideológico, sin más, lo que está gritando es que quiere que se haga otro tipo de ideología, algo que es una afrenta absoluta a la libertad de creación y gestión. Lo que dice, sin más, es que se realice una programación basada en la ideología que él quiere imponer. Una ideología predominante, normativa, donde el arte quede reducido a un espacio lúdico de contemplación y deje aparte las cuestiones que lo implican en las problemáticas de nuestra sociedad.

La persona que te ha cesado de la dirección del CAF es Fernando Francés, sobre quien recaen numerosas críticas y diversos escándalos.

Lo que está ocurriendo en la Junta de Andalucía es algo inaudito en España. Han puesto como todopoderoso en cultura a Fernando Francés, un empresario metido a gestor cultural que no es, como buen empresario, de ningún partido. Basta con repasar la programación que ha realizado durante muchos años en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga esta persona que ahora me ha despedido. Lo ha dirigido como un empresario. En el CAC no existe un atisbo de nada que tenga que ver con el feminismo, con la memoria histórica ni en general con ninguna problemática urgente de nuestro tiempo, no se habla jamás de inmigración, ni de desigualdad, ni de ecologismo, y mucho menos de animalismo. 

Desde su llegada, arrecian sobre Francés las críticas y escándalos por un sinfín de razones. Justo en estos días, a mi cese se le suma una citación a juicio por la agresión denunciada por Marina Vargas, una artista andaluza muy considerada y que hasta el momento de los hechos que denuncia estaba vinculada a la galería comercial de su hijo. Pero la Consejería de Cultura se ha convertido en un fortín donde la principal labor es defender a este señor, a pesar de esta catarata de escándalos. Es un despropósito y nadie se explica cuál es la causa. La consejera, Patricia del Pozo, no hace otra cosa desde que asumió el cargo que defender a alguien que le han impuesto, sin entender el gran daño que están haciendo a la cultura y en general a la política en Andalucía.  Ella es la principal responsable de todo lo que está ocurriendo y es a ella a quién hay que pedir explicaciones.

No se puede gobernar sin diálogo, sin consenso, con la casa en llamas todo el día, pero esencialmente no se le pueden dar cargos de esta responsabilidad a empresarios que no saben ni entienden de la esencia de la política, que es vocación de servicio a la sociedad. La lógica de los empresarios es su propio beneficio personal. Esa naturaleza no cambia de un día para otro por ostentar un cargo. Desgraciadamente, estamos en la era Trump. Ahora es la época de los empresarios sin escrúpulos, que ya no necesitan estar detrás de los políticos porque ellos mismos se atreven a asumir el poder en un mundo que consideran que les pertenece. Pero afortunadamente, se está revisando a un personaje nefasto como Jesús Gil y Gil, pionero en este tipo de políticas

Tu cese se ha entendido mayoritariamente como una depuración política.

Mi amigo y gran dramaturgo almeriense Paco Bezerra escribió en Facebook un post de apoyo a mi persona en el que resumió lo que ha pasado: “Antitaurino, feminista, vegano y maricón. Blanco perfecto de la ultraderecha”. Si a esto le añado que me considero ante todo un activista, creo que no encajo mucho en el perfil que buscan los nuevos tiempos para trabajar en cultura en Andalucía.

Pero, ¿lo esperabas?

Sí, claro que lo esperaba. Lo curioso es que he podido programar durante estos últimos meses, a pesar de que en el momento en el que llegaron PP, Ciudadanos y Vox al poder en Andalucía se me cortó prácticamente el presupuesto y desde Sevilla se abandonó al CAF a todos los niveles. He estado meses llamando y reclamando contestación y ayuda, y no he tenido respuesta. La única llamada desde marzo fue la que hace días recibí para entregarme los papeles de mi cese, a pesar de de tener un contrato que yo suponía blindado por haber ganado esta plaza a través de un concurso basado en el Código de Buenas Prácticas que la Junta de Andalucía suscribió hace años, y a través del cual se pretendía que los profesionales de la gestión estuviésemos protegidos ante los vaivenes políticos.

Más allá de las consecuencias personales, tu cese afecta a la libertad del ejercicio de la profesión en el sector del arte.

Lo más alarmante de esta historia es que es un paso hacia atrás inaudito hacia un control de la actividad artística, nunca visto en un país en el que hemos trabajado con libertad desde el sector artístico, que normalmente ha sido respetado por todo tipo de políticos. Estamos contestando con contundencia porque lo que está en juego es la libertad en un sentido amplio. Repasando la historia, siempre se repite el mismo patrón: el primer paso es apartar a los librepensadores, a los que nos salimos de sus esquemas y saben que jamás vamos a deponer las armas de nuestras luchas.

Pisotear la norma en el sector del arte implica que saltan por los aires muchos años de trabajo por la defensa de la libertad en el ejercicio de nuestra profesión. Es un paso hacia atrás que el sector no debe permitir. No se trata de mi propia causa, es una causa general que acaba de ser violada.

Sin embargo, ha sido abrumador el apoyo que has recibido en las redes sociales y la repercusión en medios. Incluso la Mesa Sectorial del Arte Contemporáneo publicó, por primera vez en su historia, un comunicado expresando su “rotundo rechazo” a tu destitución.

Está siendo bellísimo sentir que no estamos dormidos. Ante el atropello que he sufrido, la reacción ha sido contundente. La Mesa Sectorial del Arte, que reúne a las más importantes asociaciones del sector artístico (artistas, críticos, directores de museos e incluso galeristas), han firmado una declaración conjunta para denunciar la injerencia que se ha cometido por parte de la Consejería de Cultura de Andalucía. A esto hay que sumar que buena parte de la prensa nacional se ha hecho eco de la situación y que las redes han ardido de una manera inaudita, denunciando lo que está ocurriendo y apoyándome personalmente. Me he llegado a emocionar al sentir un abrazo inmenso, me ha llegado a lo más profundo, pues en los 30 años que llevo trabajando en el mundo del arte en diferentes proyectos siempre he hecho prevalecer unos valores que ahora son despreciados e incluso violados. No creo que este apoyo sea humo de unos días, sino una toma de conciencia del sector, que empieza a posicionarse ante la amenaza de un control ideológico que pretende desactivar el papel crítico que el arte puede tener en nuestro tiempo.

Coincidiendo con la orden de tu cese, Fernando Francés alardeaba en su muro de Facebook de su visita a una famosa ganadería de toros destinados a ser torturados y matados. En este sentido, el perfil de su nombramiento encaja con el del PP, que blindó la tauromaquia a nivel nacional cuando estuvo en el Gobierno, y con el de Vox, que ha hecho una fanática piña con ganaderos y toreros. ¿Crees que esta Junta de Andalucía potenciará aún más la tauromaquia?

¿Potenciarla aún más? ¿Qué van a hacer, dar una ayuda social a los cada vez menos asistentes a esos espectáculos basados en la humillación, tortura y asesinato de un animal indefenso? Ya permiten que entren niños, a pesar de las insistentes recomendaciones de la ONU para apartar a los menores de esa violencia. La tauromaquia es la marca más triste que arrastramos como sociedad en nuestro país, y abarca todas las ideologías. Es curioso que la extrema derecha la enarbole como bandera, cuando ya la ondean casi todos los partidos, el mismo PSOE, a pesar de que, según todas las encuestas, una mayoría de la población la rechaza o incluso la aborrece. Es una asignatura pendiente de nuestra sociedad a la que le ha llegado su tiempo de convertirse en campo de batalla. Es absolutamente demencial que perviva esta tradición en un mundo que reclama valores de una mejor relación tanto con el medio ambiente como con nuestros hermanos de planeta, los animales. La tauromaquia es la vergüenza que soportamos como imagen de país, y somos muchos los que pensamos que no puede ser una cuestión secundaria, que es prioritaria, tanto por la dignidad de nuestro ser como sociedad como por el sentido más común de justicia.

¿Qué dirías al PSOE sobre su posición respecto a las corridas de toros y los festejos taurinos?

Al PSOE le recordaría las palabras de su fundador Pablo Iglesias: “Nadie puede estar en las filas de la izquierda si está a favor del maltrato a los animales”. Le recordaría que el PSOE de principios del siglo XX prohibía a sus afiliados asistir a festejos taurinos. Le recordaría que El Socialista, órgano del partido, consideraba la tauromaquia “fiesta vergonzosa e innoble, sello de la barbarie nacional”. Le recordaría que en 1915 las Juventudes Socialistas se pronunciaron “contra los espectáculos denigrantes e incultos, tales como las corridas de toros”.

Estas palabras deberían hacer reflexionar a la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, feroz defensora de esta tortura y asesinato de animales. Calvo se proclama feminista, pero no lo es en absoluto. Ser feminista no es solo una cuestión de cuotas o de espacios de poder, ser feminista implica una concepción nueva del mundo donde la violencia no tiene lugar. Es bochornoso querer hacer política progresista desde ese umbral tan injusto y aprovecharse de una causa universal y necesaria, como es el feminismo, sin unos principios básicos. También el todopoderoso Ábalos escribió hace unos días en El País una carta a un torero, en lo que fue un ejercicio de sacar pecho, de dejar claro que su Ejecutivo tiene una línea roja que comparte no solo con Ciudadanos o con el PP sino con el mismísimo Vox, a pesar de la mayoría social y de sus propios militantes.

Toro matado en Sanfermines.

Toro matado en Sanfermines. TRAS LOS MUROS

Que la tauromaquia esté bajo el paraguas de Cultura (lo cual implica su impulso y protección institucionales) apela directamente a tu visión de la cultura como profesional del sector.

La violencia ejercida contra un animal, humano o no humano, jamás puede ser entendida como cultura. La violencia, la tortura, el asesinato no es ni serán cultura desde ningún punto de vista, por mucho que hayan sido alabados por algunos nombres que el poder de los de siempre ha sublimado como otra forma de apuntalamiento.

No dejaremos nunca de luchar por lo que consideramos una aberración heredada de lo peor de nuestro pasado y que jamás debe representarnos como país. De la misma forma que este año se ha prohibido la caza en Colombia, dando una lección al mundo como antes hizo Costa Rica, con el nuevo gobierno México se prepara con fuerza para abolir definitivamente esta herencia, una banalización de la violencia que ya no podemos soportar. En España, el Partido Popular blindó la tauromaquia como Patrimonio Cultural, lo que supuso un apuntalamiento frente al derrumbe inminente que reclama la sociedad española. Pero ha llegado el momento de que trabajemos con el máximo ahínco para que esto desaparezca de una vez, de que reclamemos que lo contrario de la cultura es la tradición, que la cultura es una planta viva que da respuestas, mientras la tradición es algo mortecino. 

En el importantísimo libro Pan y toros. Historia del Pensamiento Antitaurino en España, del historiador y periodista mallorquín Juan Ignacio Codina, publicado recientemente por la editorial Plaza y Valdés, y que todo el mundo debería leer, se pone de manifiesto cómo el pensamiento antitaurino ha sido mucho más amplio en nuestro país y cómo el poder siempre lo ha escondido para eliminar el debate y hacer prevalecer esta práctica denigrante de la condición humana. Cuando a principios del siglo XIX la expansión del pensamiento ilustrado hizo que la tauromaquia desapareciese de toda Europa, nuestro país optó por el “vivan las cadenas”. Pero Quevedo, Jovellanos, Unamuno, Larra, Emilia Pardo Bazán, Carolina Coronado, Pío Baroja, Ramón y Cajal, Juan Ramón Jiménez, Eugenio Noel, Clarín, Azorín o Antonio Machado eran antitaurinos. Esa es la España que debemos reivindicar, la del progreso y un sentido amplio de justicia social.

En 2016, pusimos en marcha el proyecto de arte, cultura, pensamiento y derechos animales llamado Capital Animal. Nuestro objetivo fue llevar el animalismo a las instituciones artísticas y culturales a través de la obra de los artistas y de las prácticas del activismo, como antes habían llegado a los espacios del arte otros discursos críticos, como el feminismo.

Capital Animal es todo lo contrario a lo que en nuestro país es, por ejemplo, la Fundación Toro de Lidia. Somos una plataforma que reúne cada día a más personas del mundo de la cultura, el arte y el pensamiento contemporáneo luchando por los derechos de los animales. Hasta la fecha, hemos realizado importantes eventos en España (Madrid, Valencia, Alicante y Villena) y en América Latina (Ciudad de México y Bogotá). Y en estos momentos nos preparamos para lanzar un gran manifiesto que reclamará, desde todos los sectores de la cultura de nuestro país, un paso firme de la Administración pública sobre la tortura y asesinato de toros en espectáculos. No contamos ni con apoyos económicos ni con grandes recursos de ningún tipo, pero sí con los mejores representantes de la cultura de nuestro país, a quienes resulta insoportable que siga existiendo ese llamado espectáculo y que además esté blindado. Es una cuestión de dignidad, es una cuestión de evolución, y la cultura tiene que ponerlo de manifiesto. Capital Animal somos muchos pero sobre todo somos un espíritu nuevo, unido, que dice basta y que pide, desde el arte y la cultura, respeto, compasión y el fin de todo tipo de violencia con los animales. 

Otro de tus proyectos en los que confluyen la creación artística y el compromiso animalista es Monsters for Animals.

Además de Capital Animal, mi activismo tiene un aspecto más personal, que al mismo tiempo supone una crítica al sistema perverso que rige el mercado artístico. Monsters for Animals es uno de mis alter ego (tengo otros que no revelo): la marca que realiza dibujos sobre imágenes fotográficas y los intercambia por donaciones para protectoras, refugios o santuarios de animales. No es una marca comercial pues Monsters for Animals no vende nada, solo intercambia. No se establece una transacción comercial ni hay unos intereses económicos, ni un tanto por ciento de beneficio: nada más que un obsequio por una donación. Desgraciadamente, los espacios que salvan vidas en nuestro país no tienen apenas ayuda de la Administración y se ven abocados a vivir exclusivamente de estas donaciones. Lo que hace Monsters for Animals es incitar a esas donaciones para ayudar a estas personas que son la primera línea del animalismo, las más valientes, las más necesarias. La donación que se pide a cambio de ese dibujo es pequeña, de tal manera que es accesible a todo el mundo.

Monsters For Animals con Cristina de Middel

Monsters For Animals con Cristina de Middel

En menos de dos años, han sido adoptados más de 3.000 dibujos, y he encontrado complicidad con artistas tan gigantes como Pierre Gonnord, Bernard Plossu, Alberto García Alix, María Cañas, Paco Peregrín, Pepe Calvo Novell, Estela de Castro y muchos otros que me permiten que juegue con sus imágenes. En estos momentos estoy trabajando con obras originales que ha donado Cristina de Middel, una de las fotógrafas más valoradas a nivel mundial, y que se ha comprometido al máximo en esta causa. Pero Monsters for Animals tiene sentido gracias a la cantidad de amigos que a través de las redes juegan a este no mercado del arte, al mismo tiempo que se inician en la solidaridad con los animales.

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