Los pulpos ganan la batalla, pero no la guerra: por qué es importante prohibir su acuicultura antes de que se produzca
Como Alicia tras comer una galleta mágica, cuando todas sus extremidades salían por las puertas y ventanas de la casa del conejo blanco, el pasado martes unos gigantescos tentáculos morados rebosaron por los balcones y treparon por las paredes del número 13 de la calle del Duque de Alba, en el centro de Madrid. No se trataba de un encuentro de amantes de H. P. Lovecraft ni de una performance surrealista, sino de la presentación de la propuesta legislativa para prohibir las macrogranjas de pulpos en España.
La iniciativa de INTERCIDS, Operadores Jurídicos por los Animales reunió en la librería Traficantes de Sueños a varias decenas de personas y viandantes que se acercaban con curiosidad a la instalación, que forma parte de la campaña ‘No aceptes pulpo como animal de macrogranja’. La metáfora resume el núcleo de la propuesta: al igual que los tentáculos no tienen cabida en un edificio, los pulpos no pueden ser hacinados en granjas masivas.
Un nuevo mercado en el punto de mira
Este verano, Nueva Pescanova anunció que abandonaba definitivamente el proyecto de acuicultura de estos cefalópodos en Gran Canaria. La presión social por parte de la población canaria y de asociaciones ecologistas, la preocupación expresada en reiteradas ocasiones por la comunidad científica y colectivos ambientalistas y por los derechos de los animales (a nivel nacional e internacional), así como la diligencia del Gobierno canario en materia de protección medioambiental, hicieron que la multinacional se diera por vencida con el que iba a ser el primer centro de acuicultura de pulpos del mundo.
Sin embargo, nada garantiza que las granjas de pulpos no puedan llegar a ser una realidad en nuestro país. De hecho, el gigante gallego no es el único interesado en esta nueva línea de negocio: existe un intento previo de la también gallega Armadora Pereira, y la multinacional pesquera Profand ya cuenta con autorización de la Xunta de Galicia para producir larvas de Octopus vulgaris en Moaña (Pontevedra).
Anticiparse a los problemas
Por ello, desde INTERCIDS piden al Gobierno español y a los grupos parlamentarios que aprueben su propuesta legislativa (registrada en el Parlamento y lista para tramitar desde hace algo más de un año), y acabar con la acuicultura de pulpos antes de que llegue a producirse. “Esta actividad todavía no existe, no habría repercusiones económicas ni de otro tipo si se prohíbe ahora. Es el momento oportuno”, subrayó la abogada y vocal de INTERCIDS, María Gonzálex Lacabex.
La promotora de la iniciativa, expertas del ámbito científico y organizaciones animalistas señalan no pocos riesgos previsibles asociados a esta actividad: desde la contaminación y degradación del medio marino a un aumento de la presión pesquera para la producción del alimento de los pulpos (ya que son animales carnívoros), pasando por la incapacidad para garantizar las condiciones de bienestar de estos cefalópodos, solitarios por naturaleza, encerrados en tanques —investigadores alertan de incidentes de canibalismo, autolesiones y otras conductas indicativas de un fuerte estrés al confinar juntos a estos animales—.
Otro factor de inquietud señalado por INTERCIDS es la posibilidad de que los individuos de la granja desarrollaran resistencia antibiótica y antimicrobiana. Es de sobra conocido que la ganadería y la acuicultura intensiva emplean antibióticos para tratar infecciones, ya que las altas densidades de población en espacios reducidos —como en las macrogranjas— son el caldo de cultivo perfecto para la proliferación de enfermedades.
En este sentido, y en lo que al pulpo se refiere, desde INTERCIDS apuntan que esta especie carece de inmunología adaptativa y memoria inmunológica, por lo que los pulpos no pueden ser vacunados ni crean defensas contra reinfecciones. Esto podría implicar una mayor necesidad de recurrir a antibióticos y, por consiguiente, la resistencia a estos medicamentos, “lo que representa una grave amenaza para la salud pública”, alerta la organización.
“La propia biología del pulpo entra en conflicto con la idea de una granja”. Así de contundente se expresó Mario Alonso Santamaría, más conocido como Mario de Wonder. El divulgador, biólogo y zoólogo, y creador de contenido participó en el acto explicando características y curiosidades de estos animales salvajes (como que solo se reproducen una vez en la vida, único momento en el que buscan el contacto con otros miembros de su especie).
El biólogo también enumeró algunos de los problemas que la producción industrial supondría para “animales de una gran complejidad, mayoritariamente solitarios y totalmente dependientes de su entorno para desarrollar sus capacidades cognitivas”.
Una preocupación internacional
Las amenazas anteriores, sumadas a muchas otras incertidumbres —la organización menciona, por ejemplo, el subdesarrollo o degradación de las aptitudes adaptativas de los individuos hacinados y el peligro de contaminación biológica de las poblaciones silvestres—, han elevado la preocupación sobre la acuicultura de pulpos dentro y fuera de nuestras fronteras.
En Estados Unidos, varios estados han prohibido ya la acuicultura de pulpos, mientras que en Francia, Chile, México y Colombia han desarrollado sus propias propuestas legislativas para prohibir esta actividad, al tiempo que existen campañas en marcha en Perú y en Ecuador (uno de los países de América Latina, junto a Nicaragua y Guatemala, en los que Nueva Pescanova mantiene actividad acuícola con el cultivo de camarón blanco). Desde hace décadas, está ampliamente estudiado y documentado cómo la acuicultura de langostinos está destrozando y degradando los manglares ecuatorianos, a pesar de la legislación que los protege.
Por todo ello, la entidad de operadores jurídicos apela al principio de precaución y a la responsabilidad pública para tomar en consideración su propuesta legislativa, y hace un doble llamamiento: por un lado, a los diversos grupos de la Cámara Baja; por otro, a la ciudadanía, a través de la recogida de firmas para dotar de fuerza a la iniciativa. Y subrayan: “Es más fácil prevenir eficazmente que revertir actividades ya en marcha”.
Sobre este blog
El caballo de Nietzsche es el espacio en elDiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos, sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.
Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).
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