HAMID SHAFAGHI ESCALADA EN IRÁN

Sueños desde Persia

Hamid Shafaghi

La escalada y el alpinismo no son solo cosas de grandes nombres y figuras. Más allá de los populares Alex Honnold, Nico Favresse, o los hermanos Pou existen otros alpinistas y escaladores que realizan actividades de máximo nivel, o que al menos, merecen el máximo respeto, y que no son habituales de portadas de revistas o ni tan siquiera aparecen, en muchos casos, y ni de refilón, en las distintas webs que existen sobre escalada. Hablamos de muchos “anónimos”, o casi anónimos, que más allá de hacer actividad de cara a la galería o en picos y paredes más que trillados, sin desmerecer a los que eligen este camino claro está, buscan actividades que les hagan sentirse libres y realizados, para ellos, para cumplir sus sueños de infancia, y que si firmaran con otro nombre, o se difundieran más por la comunidad escaladora, a buen seguro recibirían el reconocimiento que se merecen. Uno de estos “anónimos” es Hamid Shafagi, quien ya salió en las páginas de CampoBase, junto a otros dos compatriotas, tras la apertura de una nueva vía en las espectaculares paredes de Tsaranoro, en Madagascar. Este iraní de Karaj es un total desconocido en nuestro país, no tanto en el suyo, pero suma ya grandes actividades y busca ampliar ese currículo con otras tantas más que interesantes.

Hamid sueña con enseñar al mundo la verdadera naturaleza del pueblo iraní, sus costumbres y pasiones, así como la riqueza natural de Irán. Busca hacerlo a través de un proyecto personal, una web, Iran Climbing Guide, que ofrece información práctica y servicios de guía a turistas y visitantes, apasionados de la escalada, el alpinismo, el senderismo o el esquí.

No obstante, las cosas en su país no son como en Europa, y cada nuevo proyecto o ilusión, debe superar muchos obstáculos antes de convertirse, al menos, en un intento. En esta entrevista Hamid nos abre su corazón y nos relata sin complejos como es la vida de un escalador en Irán, una realidad que da más valor a cada actividad que realiza…

¿Cuándo empezaste a escalar?

Mi primera toma de contacto real con la escalada fue en la Universidad, aunque si lo pienso detenidamente, posiblemente fue mucho antes, cuando era tan solo un pequeño, inquieto y ruidoso crío. Por aquel entonces no paraba un instante, cuando tenía cuatro años me encaramé a la columna que teníamos en medio de la cocina… mi madre tenía problemas para encontrarme muchas veces. Durante aquellos años no solo escalaba en el interior de la cocina, también lo hacía a los árboles, a los tejados de los vecinos e incluso, cuando era algo más mayor, escalé hasta un segundo piso, donde vivía con mis padres porque se me habían olvidado las llaves… Así que podría decirse que he tenido el gusanillo de la escalada desde bien pequeño, aunque no fue hasta la Universidad, cuando tenía 18 años, que entré en contacto con la verdadera escalada a través del Club de Alpinismo gracias a unos amigos. Fue entonces cuando nació mi auténtica pasión por la escalada. Por aquella época escalé en Bisotun, el mayor barranco de Irán, unos 1.200 metros de alto y 5 kilómetros de ancho, y en Alamkouh, el mayor Big Wall del país (una pared de 600 metros aproximadamente) entre otros. Por entonces era solo un inexperto joven, y echando ahora la vista atrás sé que sigo aquí porque era muy valiente, y no veía el peligro al que me exponía… Por suerte, Dios me salvó la vida en más de una ocasión, y por eso puedo seguir escalando ahora… Luego llegó mi primer profesor de escalada, Nasir Khoshkhabarq, quien me enseñó la actitud correcta para escalar de forma segura y adecuada.

¿Por que elegiste la escalada y no otro deporte? ¿Qué te atrajo de ella?

La verdad es que he practicado muchos deportes a lo largo de mi vida, como el fútbol (muy popular en Irán), el volleyball, el ping pong, el baloncesto, incluso he hecho gimnasia. Pero al final, el único deporte que me inspiraba, tanto física como mentalmente, era la escalada. Practicando todos estos deportes comprendí que el alpinismo y la escalada me ofrecían la oportunidad de alimentar mi cuerpo. Descubrí que tras abrir o escalar una nueva vía me sentía mejor conmigo mismo los siguientes días. Así que, para mi escalar es como recargar mi batería interior, es decir, como si mi cuerpo fuese ¡una batería recargable! Cada vez que siento que está próxima a agotarse, me recargo con la fuerza y la energía de las montañas y la roca…

¿Existe mucha tradición de escalada en Irán?

La escalada, y las montañas en general, son muy importantes en Irán. En el pasado, políticos, manifestantes y detractores del Gobierno iraní han encontrado en las montañas un refugio y una zona donde expresar sus ideas y creencias libremente. Estos últimos años ha crecido mucho la afición por el senderismo en Irán, y cientos de miles de personas pasan sus vacaciones realizando diversas rutas de trekking y senderismo que recorren el país de punta a punta. Por eso hay mucha tradición montañera, y si entramos en escalada más técnica fue hace unos 50 años cuando algunos pioneros iraníes empezaron a abrir vías técnicas bajo la supervisión de guías suizos y franceses. Aquellos primeros escaladores, sumados a algunos otros que empezaban a aparecer por todo el país, aunque de forma aislada, abrirían muchas vías nuevas por todo Irán. Alamkouh (4.851 metros), y su gran pared de 600 metros, fue testigo de excepción de numerosos intentos de apertura de vías nuevas, muchos de los cuales con éxito, durante aquellos primeros años. Tras estas primeras victorias, la mirada de los escaladores iraníes se dirigió hacia los picos más elevados del Himalaya y el Karakorum, donde buscaban ascender ochomiles, por lo que se resintió notablemente el progreso y desarrollo de la escalada a nivel técnico dentro del país. Sin embargo, estos últimos años ha renacido un nuevo movimiento, con jóvenes escaladores, que han vuelto a repetir todas aquellas vías técnicas de roca en territorio iraní, y también fuera, pero que destacan principalmente porque huyen de las vías normales a los ochomiles. Tenían hambre de nuevas sensaciones y experiencias por lo que han empezado a entrenar fuerte tanto fuera, como dentro del país, en regiones con grandes paredes como las que hay en Alamkouh, Bisotun, Yafteh, Azadkouh, Tezerjan… incluso en algunos glaciares y cascadas de hielo. Empezaron a abrir nuevos itinerarios, y poco después escalaban la Torre Sin Nombre… Yo fui uno de los cuatro afortunados que lograba ascenderla.

Después de esta actividad posé la mirada en Alpes, donde buscaba adquirir experiencia. Finalmente logré viajar hasta allí y escalar en las Grandes Jorasses y el Dru durante el verano de 2014. Pero aquel fue el peor verano en los últimos 13 años con constantes tormentas de nieve y avalanchas por lo que nuestro plan inicial se fue al traste. Sin embargo, lejos de rendirnos optamos por escalar el Mont Blanc para aclimatar, y después la Aiguille du Midi por la ‘Rebuffat- Baquet’ (200m/MD, 6a oblig.), y finalmente fuimos los primeros en escalar el Grand Capucin por la ‘Bonatti’ (330m/ED 7b max, 6a/A1 obl.) esa temporada. Fue horrible, hacía muchísimo frío y las fisuras en los últimos largos estaban completamente congeladas, pero lo logramos. Y ahce unos años conseguimos otra importante actividad después de viajar a Madagascar donde escalamos en Tsaranoro y abrimos ‘The Change Experience’ (442m /A2 8b /7c) (Artículo publicado en el número 139 de Campobase).

Y hablando de viajes, ¿cómo obtienes la información para hacer ese tipo de actividades?

Siempre estoy dándole vueltas a la idea de viajar a picos remotos y lejanos alrededor del Mundo. Y de hecho tengo un sueño: escalar en la Antártida. Sé que es un sueño muy caro, y difícil de alcanzar, pero pese a ello, intento prepararme mentalmente por si tuviera ocasión de ir. Sé que, en el fondo, el poder de la mente y el deseo por algo puede mover montañas, pero hasta que llegue ese momento, lo que intento es practicar, ganar experiencia y aprender de otros escaladores y de lo que hacen en diversas montañas. También me gustaría poder escalar en India, en el Meru, e incluso en Siberia… Y claro, hablando de viajes largos, y que cuestan muchísimo, me encantaría poder vivir la emoción de escalar en Patagonia y sus famosos picos.

No obstante, independientemente del destino elegido, cuando hablamos de viajar a otros países, obtener la información necesaria en Irán es muy complicado. Las únicas referencias que suelo encontrar son en algunas revistas o lo que me cuentan otros escaladores, y como es difícil tener acceso a la mayoría de revistas, al final suelo acabar en Internet. Si, Internet es posiblemente la principal fuente de información para programar nuestros viajes. Suelo pasar muchas horas rebuscando información en diversas webs.

Otro problema que encontramos es que como somos uno de los primeros grupos de escaladores que empieza a viajar fuera en busca de grandes montañas, no hay nadie más que pueda darnos su opinión o compartir experiencias con nosotros. Así que me toca, como he dicho, navegar por Internet o esperar a que algún escalador extranjero visite nuestro país y le pueda preguntar.

El dinero también es un hándicap muy grande. Tenemos que intentar reducir los gastos de los viajes al mínimo, así que buscamos vuelos, lugares donde alojarnos y otros servicios por el mínimo precio posible. Claro está, eso requiere mucha, mucha ¡búsqueda e emails!

Entonces, ¿tenéis acceso abierto a información de webs de escalada, etc. de otros países para estar al día sobre actividades y sacar ideas?

Si, de hecho visito varias páginas webs de forma regular para mantenerme informado. Me gusta saber que se cuece en el mundo de la escalada y ser parte de lo que se habla en Internet porque me ayuda a entender cómo piensan otros y así comprender por qué pasan cosas o hacen unas actividades u otras.

Además, esta información me sirve para diseñar y poner en marcha mis propios proyectos. Cuando veo nuevas actividades que se hacen en rincones lejanos, me sirve de combustible para avivar las llamas dentro de mí, me ayudan a seguir soñando y a creer que algún día mis sueños se harán realidad…

Y, como cuentas, siendo el tema monetario uno de los mayores obstáculos, ¿de dónde obtienes principalmente el apoyo para escalar y organizar los viajar?

Conseguir patrocinadores es la parte más dura de organizar un viaje de esta envergadura en Irán. Hay algunas empresas que si suelen apoyarnos, pero principalmente con equipo y material. Eso está muy bien, entiéndeme, pero no es solo equipo… y al final el factor económico es muy importante. En los últimos años nuestra moneda se ha devaluado drásticamente en el mercado internacional, por lo que es incluso más difícil poder costearnos los viajes. Muchas veces está parte es incluso ¡más dura que escalar! Por regla general, al final tenemos que pagar nosotros aproximadamente algo más del 50% del coste total del viaje. Por eso para un viaje a un lugar como la Antártida, nadie está dispuesto a aceptar los costes. Sería… ¡lo mismo que gano yo en mi trabajo en 4 o 5 años!

Para rebajar un poco los costes y encontrar patrocinadores hacemos documentales y vídeos sobre nuestras escaladas, y así publicitamos además este tipo de actividades, ya que el Ministerio de Deportes no nos ayuda tampoco en este aspecto. Así que si ves alguna actividad de carácter internacional llevada a cabo por algún grupo de iraníes, piensa que el simple hecho de haber llegado hasta allí les habrá costado muchísimo esfuerzo y sacrificio.

Cuando eliges destino, ¿qué debe tener una montaña o una pared para que te llame la atención? ¿Qué te inspira?

Como te comentaba antes, mis objetivos son principalmente en montañas lejanas y remotas. Mis bases para elegir destino son: que esté lejos, sea un lugar salvaje y poco frecuentado y que me aporte algo nuevo. También me llama mucho la atención la posibilidad de conocer otras culturas y poder compartir ideas con los lugareños y otros escaladores. Hacer nuevos amigos y poder compartir tiempo con ellos es fantástico. Además es bueno escuchar a los locales, siempre tienen algo que aportar sobre la escalada del lugar, detalles y curiosidades que seguro hacen la escalada más sencilla y disfrutona.

¿En qué trabajas actualmente? ¿Lo puedes compaginar con la escalada?

Soy ingeniero electrónico para una compañía de automoción, Parskhodro, y director de Iran Climbing Guide Adventure Tours (http://www.iranclimbingguide.com/).

Tanto cuando escalo, como cuando trabajo como ingeniero intento ser tan eficaz y productivo como me es posible, y de hecho he ganado varios premios por innovaciones y nuevas ideas que han permitido reducir los gastos de la compañía y ahorrar energía.

En cuanto a compaginar ambas cosas, lo cierto es que es bastante complicado ya que tengo un puesto importante en la compañía de automoción y me necesitan constantemente por lo que es difícil disfrutar de mucho tiempo. En el futuro me encantaría poder trabajar más en las montañas, y escalar, claro está, y así poder disfrutar de más tiempo libre para hacer viajes largos…

Actualmente, ¿hay mucho movimiento de escaladores en Irán? ¿Y de alpinistas de alto nivel?

Últimamente parece que la escalada y el alpinismo se están haciendo bastante populares en Irán. Ya hemos celebrado tres festivales de escalada en Bisotun, así como algún que otro viaje con el fin de escalar en algún rincón del país. Hay mucho niños y niñas que empiezan a interesarse por la escalada en distintas ciudades. En deportiva, y sobre todo en escalada de Velocidad contamos con todo un campeón del mundo Reza Alipour. En Bloque y en Dificultad también tenemos buenos representantes a nivel internacional.

En escalada en roca, y en alpinismo, también hay mucha gente que empieza a aficionarse y practicarlo. Yo mismo tengo habitualmente clientes que contratan mis servicios.

Al contrario de lo que mucha gente piensa sobre Irán, ¡más del 50 % del país es montañoso! Tenemos muchas montañas altas, como el Damavand (5.609 metros), Alamkoh (4.851 metros) o el Sabalan (4.811 metros), las más populares, pero además tenemos cientos de picos de más de 4.000 metros. En Irán también hay importantes Big Walls y muchas zonas de deportiva. Además, hay muchas montañas, y zonas, aún vírgenes por descubrir a lo largo de todo el país. Hermosos cañones, inmensos desiertos, junglas… la verdad es que, aunque la gente lo desconozca, en Irán tenemos de todo por lo que es un fantástico destino para los amantes de los deportes outdoor. Por eso yo, además de ser ingeniero en una fábrica de vehículos a tiempo completo, soy guía de montaña.

¿Cuál es el mayor hándicap para un escalador en Irán?

Creo que lo más duro es el elevado precio del material de escalada. Veo a diario muchos jóvenes a los que les encanta la escalada y tienen muchos sueños, pero para escalar, con cierto nivel, o para hacer clásica, se necesita mucho tipo de material, que además es muy caro. Pasa lo mismo con los profesores… Conozco muchos profesores muy buenos y experimentados que podrían enseñar a otros a escalar, darles clases y hacerles de guía, pero no lo pueden hacer de forma adecuada muchas veces por falta de equipo y dinero, y es difícil transmitir lo que significa la escalada si no hay medios. La Federación Alpina Iraní y el Club Alpino están intentando por todos lo medios cambiar esto, a través de charlas, conferencias, talleres de escalada, viajes para escalar, cursos, etc…, pero no es fácil.

Y hablando sobre el equipo… ¿Es factible conseguir buen material de escalada en Irán? ¿Se utiliza mucho material nuevo o principalmente se recicla el material?

Como te comentaba antes, conseguir equipo de escalada es un gran problema aquí. Hay muchas tiendas de escalada en Irán, pero a veces es muy difícil encontrar lo que buscas, y si lo encuentras, comprarlo. El principal obstáculo es que no tenemos acceso a muchas marcas de material, sobre todo marcas americanas. El segundo problema es que mucho del material que llega aquí se pasa años en los almacenes por lo que a veces su periodo de vida útil se malgaste en estos almacenes. Tercero, una vez más los precios son a veces prohibitivos teniendo en cuenta nuestros salarios. Mírame a mi, ¡ahora mismo no tengo ni tan siquiera material adecuado para escalar en Big Walls!

En cuanto a material de segunda mano, es una práctica habitual entre escaladores, pero claro está, no todo tipo de material… Se compran camalots, fisureros, etc., pero rara vez ¡una cuerda o un arnés!

¿Dónde os formáis como escaladores y alpinistas?

Por regla general, para la gente que vive en Teherán, la capital, o cerca de allí, el mejor lugar para escalar es Pol-e-Khab. Esta pared de granito de 100 metros es muy popular, y lo suficientemente vertical y variada para entrenar ya que cuenta con más de 100 vías. Allí se puede escalar vías de deportiva de varios largos, clásicas o en artificial… La zona es muy bonita y la variedad de grados es también muy amplia lo que favorece que vaya gente de todos los niveles.

Cerca de la capital también hay otra zona perfecta para practicar bloque o escalar en vías cortas de deportiva. Band-E-Yakhchal se encuentra al norte de Teherán, en las montañas conocidas como Tochal. Y también podemos hablar de Baraghan o Hamellon, todas ellas cerca de la capital y zonas muy interesantes para hacer deportiva.

En cuanto a escalada clásica, Teherán también es un buen punto de partida, aunque hay zonas por todo el país.

Si queremos hacer alpinismo, las montaña Tochal es un buen comienzo, aunque a una hora en coche desde la capital encontraremos muchas otras opciones muy interesantes. Así que, la verdad es que no es muy difícil encontrar lugares donde entrenar o hacer actividad en Irán.

Hassan Gerami y Farshad Mijoji te han acompañado en tus último viajes… ¿Desde cuándo escalas con ellos? ¿Cómo os conocisteis?

Conocí a Hassan cuando nos preparábamos para las Torre Sin Nombre. Escalamos algunos largos juntos y enseguida comprendimos que nos compenetrábamos muy bien y que escalando juntos éramos más rápidos que el resto de cordadas. Desde entonces hemos escalado juntos mucho en Irán. Hassan es un gran escalador, con mucha resistencia y fuerza par afrontar vías duras. Además, siempre existe cierta rivalidad entre ambos lo que nos empuja a mejorar con cada escalada. Justo antes de empezar una nueva vía, nos jugamos a “piedra, papel o tijera” quien escalará de primero el primer largo…(risas). En Irán hemos compartido cordada en muchas vías como Festival route (7b+, 650m) en Bisotun, así como otras muchas de hasta 200 metros en la pared de Sangesarsol.

A Farshad también le conocí durante la preparación a las Torres del Trango, y he escalado también mucho con él. Es uno de los jóvenes talentos del país.

Y hablando de buenos escaladores, ¿a cuáles admiras más? ¿Qué escaladores internacionales son tu referencia?

Por lo general admiró a todo aquel escalador del que pueda aprender algo. Lesli Fuscko me enseñó mucho. También admiro a aquellos que se enfrentan a situaciones difíciles, por eso seguía a gente como David Lama, a quien por cierto llegué a conocer en la Torre del Trango, o a Ueli Steck (ambos tristemente desaparecidos ya). Cuando era más joven también seguía las peripecias de gente como Jerzy Kukuczka (y sus libros como My Vertical World), y me parecía increíble lo que hacía Wolfgang Gullich y cómo llevaba al límite la escalada en roca.

A nivel nacional, siempre he admirado a Mohammad Nouri, un gran escalador sin duda. Nouri logró la primera escalada en solitario e invernal a la cara Norte de Alamkouh, una historia que leí muchas veces de joven. Pero no solo su forma de escalar, también su humildad y educación.

La primera vez que lo vi fue durante una ceremonia (ya sabía de antemano que estaría allí porque ya era muy famoso). Durante dicha ceremonia me encontré con un tipo viejo y flacucho que ofrecía té a los invitados, incluso a mi, y poco después cuando el maestro de ceremonia le invitó a hablar y lo vi allí arriba no podía creérmelo. Yo me esperaba un hombre enorme, muy musculado… Fue una sorpresa, pero entonces me di cuenta que era una gran persona, muy respetuoso y modesto…

¿Cuál es tu gran sueño?

Mi gran sueño es disponer de tiempo, y fortaleza suficiente, para viajar y escalar en todos los continentes. Me encantaría poder degustar la roca de las principales zonas de escalada de todo el mundo. Bueno, no solo disfrutar de la roca, también conocer gente diferente, convivir, pasear y charlar con ellos… Hay tantos sitios que visitar y conocer… Me encantaría poder conocerlos y sentirlos… También me gustaría, en alguno de estos viajes, poder abrir una vía moderada, aunque larga, en una región remota y poco frecuentada.

¿Crees que podrás llegar a hacerlo algún día?

Si, claro. Lo que he hecho estos años, y lo que tengo ahora, fueron mis sueños en el pasado. Sé que una férrea voluntad me ayudará. Con una gran motivación, deseo y energía, estoy seguro que llegará el momento en el que cada cual recibirá lo que desea y se merece.

Además de escalada en roca… ¿practicas hielo o haces alpinismo?

Si… Me encanta la escalada en hielo. Es una de mis actividades favoritas. Durante el invierno, que en Irán es precioso, pasamos mucho tiempo haciendo esquí de montaña y escalando en hielo. Hay varias cascadas de hielo muy interesantes en Irán, la más grande de todas cuenta con 120 metros de altura. Últimamente he estado buscando y probando algunas nuevas, hay, como he dicho antes, muchas en Irán.

Cerca de la capital nos encontramos con varios valles que ofrecen posibilidades muy interesantes, aunque la más importante está en Hamellon, además de fácil acceso.

En cuanto al esquí de travesía, Irán también ofrece muchas posibilidades, con asequibles laderas y zonas montañosas... Es sin duda otra actividad que me encanta practicar.

Y, ¿qué otras actividades te gusta hacer?

Bueno, además de la escalada, y éstas que te menciono en invierno, me gusta hacer otras muchas cosas como natación, viajes de aventura y traducir textos e información al persa. También me gusta escribir, de hecho he escrito la primera guía bilingüe de escalada en roca en Irán junto a mi amigo Hassan.

Y aparte de todo esto, también trabajo de voluntario para la Federación de Alpinismo de Irán, y he escrito un libro práctico sobre escalada en Big Walls (antes ya había escrito otro más sobre navegación con brújula y GPS en montaña).

También soy miembro de la Comisión de Hielo y Competición de la UIAA, y miembro del Grupo de Alta montaña francés (G.H.M.).

¿Con todas estás actividades te queda tiempo para entrenar? ¿Llevas una rutina de entrenamientos?

Si, sobre todo entreno en el gimnasio del trabajo, en la compañía de automoción. Intento escalar unas dos horas al día. Los días festivos, en Irán son el jueves y el viernes, me suelo acercar hasta Polekhab o alguna otra zona de roca para escalar. Intento abrir algo nuevo por lo menos una vez cada dos meses porque me ayuda a mantenerme en forma y en contacto con lo que sería escalar en montañas más altas.

También hago bici, en un parque cerca de mi trabajo, Chitgar Park, y cuando el tiempo lo permite, no es demasiado caluroso, voy y vengo del trabajo en bici.

¿Has estado alguna vez en España, o entra en tus planes viajar a España a escalar?

Lamentablemente nunca he estado en España, aunque espero poder ir algún día. Es muy difícil obtener un visado Schengen que te de acceso a los distintos países europeos. Sé que España es un país precioso, con gente maravillosa, así que claro que sería un destino fantástico para visitar en el futuro.

Para finalizar, ¿qué zonas recomendarías a alguien que viaje a tu país por primera vez?

Hay infinidad de oportunidades para hacer buena montaña en Irán. Da igual si vienes una semana o un mes, estoy seguro que este país tiene muchísimas cosas que te sorprenderán. Hay gente fantástica y muy hospitalaria, a lo que si sumamos todas las montañas y valles que conforman el país, convierten a Irán en un destino ideal para pasar unas vacaciones activas.

En cuanto a destinos en concreto, yo recomendaría ascender el Damavand (5.609 metros), la montaña, con forma de cono, más elevada del país, o Alamkouh (4.851 metros), que ofrece una mezcla entre grandes paredes, hielo y glaciares. También destacaría Sabalan (4.811 metros) con un espectacular lago en su cima.

Y para hacer roca pura y dura recomendaría Alamkouh y Bisotun, aunque hay muchas zonas de clásica a lo largo y ancho del país. Se puede incluso escalar en roca en invierno en el sur del país.

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