Triángulo de fuerzas semibloqueado y triángulo de fuerzas Equalette

Reuniones

Por EVARISTO VAZ 'VARIS' / ILUSTRACIONES: ÁLEX ROMERO

¿Qué le pedimos a una reunión?

Principalmente que sea lo más resistente posible para aguantar una caída de escalada sin que se arranque o salte, y que en caso de caída de algún objeto, piedra o hielo sobre reunión, sea lo más solida posible. Además podemos añadir que sea sencilla y rápida de montar, aunque esto va a depender mucho de la práctica de cada uno y de si tenemos o no algunos conceptos claros para no cometer errores.

¿Dónde montamos la reunión?

Si estamos escalando una vía de la cual conocemos sus croquis y lugar dónde se montan las reuniones, debemos intentar montarlas en los mismos sitios, que seguramente sean los más apropiados y seguros, garantizándonos que las cuerdas y las distancias entre los largos sean las correctas. También es verdad que si conoces la vía, en ocasiones, puedes saltarte alguna reunión por su proximidad, ya que hay grandes clásicas que se abrieron con otros materiales y a su vez con una perspectiva y valentía diferente a la actual. Si donde estamos escalando es un terreno que no conocemos bien, debemos buscar emplazamientos con sentido común, buscando la seguridad y el confort: zonas protegidas de piedras, en repisas cómodas y con buena visibilidad para asegurar al compañero y por supuesto que el sitio nos garantice montar lo que le pedimos a una reunión.

¿Qué material emplearemos para la reunión?

El material que suelo utilizar es un cordino de poliamida de 7mm de diámetro y 5m de longitud, y aunque éste es algo menos resistente que uno de dyneema o kevlar, lo prefiero. Las razones son la comodidad a la hora de anudar o manejar el mismo y aún más importante, su funcionalidad dinámica a la hora de absorber una caída, garantizándonos un mejor reparto de la energía producida sobre los anclajes, para intentar que éstos trabajen por igual respecto al punto central de la reunión.

A pesar de que la mayoría de escaladores prefiere un aro cosido, por su comodidad y costumbre, hoy día tenemos la suficiente información (datos de pruebas realizadas sobre reuniones) como para saber que una reunión dinámica es mucho más efectiva que una reunión estática. Con esto no quiero decir que montar una reunión estática con un aro de cinta esté mal, pero sí que en diversas ocasiones (seguros a distintas alturas) trabaja peor, haciendo un mal reparto de la energía producida en una caída.

No obstante, todo escalador o alpinista debería saber montar diversos tipos de reunión para según qué circunstancias y según el material del que disponga (aro de cinta, aro de cuerda, la propia cuerda, etc.). Además debemos añadir cinco mosquetones anodizados de seguridad con la superficie lo más redondeada posible para que el sistema trabaje aún mejor.

¿Qué tipo de reunión suelo utilizar?

La reunión que más suelo utilizar en periodo estival es el triángulo de fuerzas Equalette, ya que reparte muy bien las cargas entre los seguros y permite algo de movilidad respecto al punto central. La novedad está en introducir una argolla inoxidable de descuelgue para utilizarla como punto central de reunión, permitiendo que la Equalette reparta la carga por igual y que en caso de salirse alguno de los seguros, no haya peligro de que se pueda cargar todo el peso sobre la parte más débil del mosquetón central, el cierre o gatillo. Además este tipo de reunión se realiza con un cordino de 7mm de poliamida que hará que todo el impacto o caída se reparta y dinamice mucho mejor. El ocho, que hoy día está casi en desuso para el alpinismo, se puede emplear para rapelar e incluso dinamizar un péndulo, etc. También debo añadir que es un elemento que sirve para organizar y limpiar la reunión.

Sin embargo, para la época invernal me decanto más por una reunión sin ningún tipo de nudos como ocurre con el triángulo de fuerzas semibloqueado, formado por dos aros de cinta cosida. Uno con el doble de longitud que el otro para así poder montar un triángulo de fuerzas ecualizado, garantizándome el punto central de la reunión con un ángulo que nunca exceda de los 45º. El otro aro, de inferior tamaño, reducirá la distancia a recorrer del punto central cuando un seguro se sale y además evitará que el mosquetón que hay en el seguro que ha saltado golpee fuertemente contra el mosquetón central, algo que hay que evitar cuando las temperaturas son bajas y debilitan la resistencia de los metales.

¿Por qué utilizar estas reuniones?

Las reuniones son sistemas que nos garantizan poder practicar la escalada vertical con seguridad, en un medio hostil, irregular y cambiante, por lo que cuanto más efectivos seamos nosotros y el sistema que vayamos a emplear mejor. Hoy día sabemos que cuanto más dinámicos sean los elementos de la reunión mejor, que si además reparten la carga por igual, más segura es la reunión y añadimos que es mejor tres seguros que dos. Por otro lado, en invierno los nudos no se deshacen bien, es malo que los metales se golpeen (se conocen casos de rotura) unos con otros.

Un tipo de reunión que trabaja muy mal y se emplea mucho es el triángulo de fuerza bloqueado, que reparte muy mal la carga, sobre todo en seguros a distinta altura o si el segundo escalador viene en travesía. Es verdad que cuando eres principiante es más fácil de emplear, pero no por eso, debemos perder seguridad y empezar a mejorar nuestras técnicas en reuniones y escalada.

No hay que olvidar también que al emplear cinco metros de cordino para las reuniones éste nos puede servir para hacer un estribo improvisado para algún paso en caso de necesidad o poder abandonar para rapelar si se da la situación (Puentes de roca o hielo, lazar un bloque, triangular en unos clavos, etc.).

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Publicado el
7 de septiembre de 2016 - 11:00 h

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