Marina Sainz, presidenta de La Velorta: “Los Valles Pasiegos resultan muy atractivos para la especulación, la urbanización y la turistificación”
Marina Sainz de la Maza tiene 26 años y es técnica en desarrollo rural. Trabaja de lo suyo, con contratos parciales, y también de camarera. Entre Vega de Pas y Selaya, en los Valles Pasiegos. “Soy de ahí y vivo ahí, entre los dos pueblos, desde siempre”. Es la presidenta de la asociación juvenil La Velorta, creada en 2020 para la protección del territorio. La agrupación arrancó contra los parques eólicos en Cantabria y después como un actor más que participa del debate político, como contra el proyecto de teleférico del Gobierno de Cantabria en su comarca, que califica como “proyecto extractivista” porque “exprime los recursos locales sin dejar una repercusión positiva, beneficiando únicamente a terceros privilegiados”.
Habla rápido, responde concreta y cuando no tiene el dato, admite tranquila que lo desconoce. Sainz de La Maza acaba de participar en la Semana de la Ecología del Barrio Covadonga de Torrelavega, que lleva más de 30 años planteando temas críticos de actualidad cántabra desde la capital del Besaya. Lo ha hecho con una charla que cuestiona el proyecto del teleférico 'Mirador del Pas', contra el que también ha presentado alegaciones con La Velorta. Esta joven no se esconde: “Mis padres son ganaderos y tienen dos casas rurales”, dice, pero responsabiliza a las administraciones de un cambio en su comarca que quiere evitar: “Yo no juzgo a las personas en individual que tienen casas rurales, pero políticamente no se pueden beneficiar a unos pocos, porque mis vecinos no se van a poder comprar una casa en los próximos años”.
¿Qué significa 'velorta' y qué sentido le da a su asociación?
La velorta es una herramienta y técnica agraria de los Valles Pasiegos con una gran carga cultural, porque es una práctica que implicaba a toda la comunidad. Esta labor involucraba a varias familias bajo una dinámica de trabajo comunal: si hoy se trabajaba en una casa, se daba por sentado que al día siguiente se haría en la otra. Debido a su extrema dureza física, esta actividad funcionaba como un baremo social para evaluar a los jóvenes, determinando si valían o no para 'vilurtiar', que es el verbo correcto en pasiego para referirse a esta técnica. La asociación La Velorta funciona de manera informal, sin personal contratado y organizándonos según la disponibilidad de tiempo de un grupo de unos nueve amigos, principalmente del Valle de Carriedo. Nos basamos en la voluntariedad, por lo que la implicación de los miembros puede variar de un año a otro. Trabajamos por proyectos con el objetivo de viabilizar las inquietudes de otros jóvenes, abriendo las puertas a cualquier iniciativa que quieran desarrollar. A través de cursos, charlas y campamentos, buscamos sumar personas para que, en nuestros procesos de incidencia política, seamos una representación sólida de la voz de nuestros ciento y pico socios.
¿Los socios de La Velorta son gente joven?
Hay voces muy diversas porque la realidad de los pueblos es que no hay tanta gente joven y que la gente joven no es la que más se suele implicar, no es todo tan idílico.
La Velorta arrancó con el auge de los parques eólicos, ¿cómo fue?
En un principio, nosotras no estábamos involucradas en estos temas, aunque no estuviéramos totalmente despolitizadas. Todo cambió en 2020 con los proyectos eólicos, al ver los planes de expropiación que amenazaban nuestras casas y el patrimonio por el que nuestras familias siempre han luchado. Desde entonces, nuestra implicación y alerta han sido máximas, algo que se refuerza con la reciente aprobación del Plan Regional de Ordenación del Territorio (PROT) en Cantabria. Siempre sostuvimos que los eólicos eran solo la punta del iceberg de un sistema extractivista en la región. Somos una zona poco explotada, especialmente en los Valles Pasiegos, cuyos suelos resultan muy atractivos para la especulación, la urbanización, la turistificación y la industria sin sentido. Nuestro objetivo principal es custodiar esas montañas y garantizar que sigan siendo suelo agropecuario para uso ganadero. El teleférico es uno de esos tantos proyectos que cambiaría el modelo económico y el uso del suelo, afectando directamente a la protección del territorio. Nosotros no estamos en contra del turismo por sí mismo, sino en contra de modelos absurdos, como el modelo turístico que se está proponiendo en este proyecto del teleférico.
¿Qué es un modelo extractivista y de qué manera se traduce en el caso del proyecto de teleferico 'Mirador del Pas'?
Es un modelo que explota los recursos de un lugar sin dejar beneficios reales en la comunidad local, favoreciendo a agentes externos privilegiados. En este proyecto, se traduce en un fuerte impacto ambiental en zonas de especial conservación y en el consumo de recursos básicos sin generar empleo digno, limitándose a un turismo de paso que consume el paisaje y la cultura de forma superficial. Este tipo de turismo se caracteriza por ser superficial, donde los visitantes a menudo solo buscan la fotografía para redes sociales sin tener una voluntad real de protección del territorio. Al final, este modelo acaba “exprimiendo” y rompiendo la cultura local y el tejido social, convirtiendo tradiciones y oficios en un mero espectáculo de consumo rápido que no aporta estabilidad a quienes viven en el valle todo el año.
En la charla que ha dado en la Semana de la Ecología del Barrio Covadonga ha dicho que construir un teleférico es repetir un modelo fallido del siglo XX. ¿Por qué lo considera un modelo fallido?
La incorporación de teleféricos como planes de desarrollo para los pueblos de montaña es muy típico del siglo XX. Aquí tenemos la experiencia de la Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria (ARCA), que ha trabajado mucho en la defensa del territorio; ellos ya lucharon en el pasado contra propuestas de muchísimos teleféricos por toda la región. Por eso hablamos de un modelo fallido y repetido: esos proyectos han demostrado que no tienen capacidad para fijar población ni para generar un tejido económico y social estable. No han conseguido ese supuesto objetivo, como se ve en el caso de Fuente Dé, que fue instalado en los años 60 y los datos de decrecimiento poblacional de Camaleño —municipio al que pertenece Fuente Dé— muestran que ha seguido la tónica estrepitosa del resto de pueblos aislados de España. Por supuesto, el declive no ha sido causado por el teleférico, pero este demuestra que no ha tenido capacidad para fijar a la población. El problema es que este tipo de inversiones sustituyen a otras que quizás sí podrían ayudar a que la gente se quede en el territorio. Son modelos que que ponen como por delante una infraestructura gigante, pero, en este momento de la historia, no es infraestructura lo que nos falta principalmente en los pueblos, sino inversiones y planes que dinamicen estas zonas. En la Vega de Pas no hace falta una infraestructura para que vengan más turistas, el pueblo ya se llena en verano. Cuando digo infraestructuras que no tienen sentido, me refiero también a marcos para hacer fotos, columpios gigantes, el parque del Cuaternario de Dobra, o teleféricos, que no son necesarios porque Cantabria no necesita reclamos. Los flujos de turismo nacionales e internacionales ya están demostrando que Cantabria es un destino elegido, es innegable.
En España hay una decena de teleféricos, en su mayoría con varias décadas, ¿por qué cree que el Gobierno de Cantabria quiere dos teleféricos?
Este es el tema y la pregunta principal que criticamos. Todo lo que hacemos para el desarrollo tiene un impacto, como ocurre con el transporte público. Y aquí hablo por mí, incluso más que por La Velorta: si el impacto de este teleférico repercutiera en oportunidades reales para la Vega de Pas, yo —como vecina de los Valles Pasiegos que ha vivido tres años en La Vega y cuyos abuelos han trabajado esas tierras toda su vida— estaría dispuesta a sacrificar el impacto de la instalación por el desarrollo del pueblo. Lo haría si hubiera datos que nos hicieran pensar que esto va a salvar a la Vega de Pas del despoblamiento, pero está claramente demostrado que no. El proyecto que han presentado para instalar un teleférico en Vega de Pas es absolutamente fraudulento e ilegal, independientemente de que nos guste más o menos. Esto figura en las 60 alegaciones que hemos presentado.
El proyecto que han presentado para instalar un teleférico en Vega de Pas es absolutamente fraudulento e ilegal, independientemente de que nos guste más o menos
Nada menos que 60 alegaciones... ¿A qué se oponen del teleférico 'Mirador del Pas?
Llamamos a todo esto un proyecto sospechoso porque parece haber una intención de hacerlo a toda costa sin valorar primero si es viable. Los tres argumentos principales de gran peso son, primero, que no han presentado un informe económico. Te mandan presentar un informe financiero hasta para montar una panadería, una quesería o una ganadería; si pides una subvención, te exigen un modelo económico. Para una inversión teóricamente privada de 23 millones de euros en suelo público, lo mínimo sería presentar un informe para asegurar la rentabilidad del teleférico y que los impactos estén compensados. Además, la ley ambiental lo exige: por ley tendría que haber un informe económico y no lo hay en todo el proyecto. No podemos responder por qué no existe, y eso es lo que nos hace pensar que es sospechoso. Por otra parte, esa viabilidad abstracta de la que hablan se basa en la afluencia de turistas. El proyecto pronostica unos 290.000 visitantes anuales, con una estimación de 2.000 personas diarias en verano. Serían más de los que recibe ahora mismo toda la comarca de Valles Pasiegos —17.942 visitantes recibió la comarca en total, entre julio y agosto de 2025, según el ICANE—. El Gobierno de Cantabria está diciendo que un teleférico en la Vega de Pas va a traer el mismo turismo que toda la comarca. Esos datos no se pueden presentar como reales sin ningún fundamento, porque están sacados de ninguna parte; es una estimación inventada que no se justifica en el proyecto, a pesar de ser la base de su viabilidad económica. El tercer argumento que cuestionamos es el modelo de concesión, que tampoco nos hace entender por qué hay tanto interés en este teleférico. El teleférico de Fuente Dé está gestionado por Cantur, una sociedad mercantil pública. Si ese modelo funciona correctamente, no entendemos por qué el de la Vega de Pas se plantea con una inversión privada bajo una forma legal muy extraña. Al ser un proyecto del Gobierno de Cantabria gestionado por Cantur, el modelo concesional tendría que parar ahí. ¿Qué ha pasado con el modelo de Cabárceno? Ha tenido pérdidas. Si un teleférico en Cabárceno no es rentable, ¿qué pérdidas no tendrá uno en Vega de Pas? Otra parte ilegal que han hecho ha sido que no han contado con un informe intercomunidad, porque este proyecto compete también a Castilla y León, que también ha mandado sus alegaciones, porque no se les ha consultado y tienen que aprobarlo conjuntamente.
¿Es comparable el proyecto en Valles Pasiegos con el de Fuente Dé?
Fuente Dé está en Picos de Europa; es un lugar en el que tienes todo tipo de rutas y actividades deportivas. Al 'Mirador del Pas' llegas a una explanada donde no hay más montaña a la que ascender, en una zona en la que no hay actividades deportivas. Tienes el Castro Valnera al lado, pero no es una forma coherente de conectar desde donde llega el teleférico. Es una zona que, por una climatología muy concreta que tienen los Valles Pasiegos, está muy condicionada por el macizo de Castro Valnera, se encuentra casi en una niebla perpetua incluso en los días de verano, pero el clima no se contempla en la parte económica. Además, el teleférico asciende hasta el mirador de Estacas de Trueba, que es un lugar al que se puede llegar en coche de forma gratuita, frente a los 33 euros de entrada que se propone para 'Mirador del Pas'.
Ya estamos viendo inversiones de gente que se compra 10 casas rurales y que no vive en La Vega de Pas. Cabañas que hace 25 años valían 8.000 euros hoy se venden por 90.000
Está en contra del proyecto, pero tras analizarlo, ¿cuál es el beneficio económico que reconocería en el teleférico para los Valles Pasiegos y quiénes se beneficiarían?
Es un punto controvertido porque este teleférico no atraería gente en otros momentos del año, fuera del verano, Semana Santa o el puente del Pilar. A qué bares van a acudir los turistas y a qué restaurantes, si los restaurantes ya están saturados. No sabemos si hay alguien que abrirá nuevos restaurantes y ¿de qué van a vivir esos emprendedores el resto del año? Entendemos que el rendimiento económico vendría si se hacen casas rurales. ¿a quién se va a beneficiar? Ya estamos viendo inversiones de gente que se compra 10 casas rurales y que no vive en el pueblo. El modelo extractivista exprime los recursos locales sin dejar una repercusión positiva, beneficiando únicamente a terceros privilegiados. Este proyecto presiona recursos básicos como el agua potable, que es inexistente en más del 80% del municipio de la Vega de Pas, donde el Ayuntamiento incluso prohíbe su consumo mediante bandos oficiales por no ser apta. Resulta indignante que la primera instalación de agua en 20 años se proyecte para dar servicio a un albergue privado vinculado al teleférico, mientras los barrios siguen desatendidos. A diferencia de la ganadería extensiva, el turismo masivo no genera puestos de trabajo dignos ni ayuda a fijar población de forma estable. La ganadería es la verdadera alternativa porque custodia las montañas y previene incendios. El proyecto del teleférico es sospechoso al carecer de un informe económico legal y esta infraestructura fomenta un modelo de consumo superficial. Es inaceptable que se invierta dinero público en accesos y parkings para una empresa privada mientras la especulación inmobiliaria expulsa a los jóvenes. Cabañas que hace 25 años valían 8.000 euros hoy se venden por 90.000 o 100.000 euros en estado ruinoso, e incluso se ofrecen lotes de 20 cabañas por un millón de euros. Con alquileres de 500 euros y entradas de compra de 40.000 euros, los locales no pueden competir contra los fondos de inversión. Debemos apostar por la diversificación de oficios locales y no permitir que se sacrifique el patrimonio del valle por el lucro de unos pocos.
En Carbarceno ha habido pérdidas y se han compensado con dinero público
¿Qué beneficios detecta La Velorta en la concesión a un privado de la gestión del futuro teleférico?
En primer lugar, el canon de 100.000 euros no está muy bien definido; no se sabe qué pasará si no tienen rentabilidad o si tendrán que seguir pagándolo. Parece bastante claro qué empresa será porque el Gobierno la sigue mencionando en las entrevistas, destacando la buena experiencia en Cabárceno. Allí ya tenemos un ejemplo de lo que sucede: ha habido pérdidas y se han compensado con dinero público; ellos no van a perder dinero bajo ningún concepto, eso está claro. Lo que nos preocupa no se puede decir tan claramente porque no hay pruebas por escrito. El problema de que su informe económico sea ilegal y no incluya previsiones ante pérdidas es que no podemos demostrar lo que decimos, porque ellos no han declarado qué van a hacer. Como no han dicho qué pasará si hay pérdidas y han fingido que no las habrá...
Dice que en el proyecto han fingido que no habrá pérdidas...
Es objetivamente muy desmontable: no pueden asegurar que no va a haber pérdidas. ¿Qué va a pasar en este caso? En el anteproyecto tienen que presentar las alternativas de ubicación; han presentado tres y en las tres no se justifica por qué las eligen. Y luego, la alternativa cero, que implica la opción de no construir el proyecto y que es obligatoria también por la ley ambiental, no está desarrollada, no se ha evaluado cómo serían las implicaciones de no hacerlo.
¿Cuál diría que es el sentir de la población en los Valles Pasiegos respecto al teleférico? ¿Comparten este rechazo de La Velorta?
Nosotros no tenemos el objetivo de representar solo a la Vega de Pas, porque señalamos con mucho hincapié que este es un proyecto en el que ya se han invertido 3,7 millones de euros de dinero público en fraude de ley. En el momento en el que se compromete suelo y dinero público y se perfila un modelo económico para Cantabria, el tema ya no compete solo a la Vega de Pas. Los turistas no aparecen por arte de magia; para llegar, tienen que pasar por Santander, Torrelavega, Corvera de Toranzo, Renedo, Selaya o Villacarriedo.
Pero el proyecto, según el Gobierno de Cantabria, buscaría fijar población...
Sí. Evidentemente la gente de la Vega además es la que más tiene que decir. La realidad de lo que pasa en la Vega es la siguiente: este teleférico se lleva hablando de él más de 15 años. La gente no es algo que tenga muy en su pensamiento. Hay una parte de la gente que lo ve positivo porque lo ven como un horror, pero sienten que es la única cosa que les va a salvar. Esto son palabras textuales de una vecina: “Yo sé que el turismo nos va a destruir, pero si es lo último a lo que nos podemos agarrar para sobrevivir, yo lo quiero”. Luego hay otro tipo de gente que al principio estaba de acuerdo, pero cuando ha escuchado de qué consiste, se les han encendido las alarmas. Luego, esta es la parte más triste para mí, que es que tristemente la gente de la Vega de Pas y de otros sitios nos da las gracias por teléfono, pero no vinieron a la manifestación que hicimos contra el teleférico. ¿Por qué nadie organiza firmas a favor del teleférico? ¿Por qué el alcalde no recoge firmas de sus vecinos que están a favor? Porque no es cierto que haya ese apoyo respecto a ese proyecto. Existe una mezcla de desinformación, escepticismo tras años de promesas, y miedo. Además, hay un temor real a represalias sociales o administrativas por parte de la Alcaldía porque hace una gestión arbitraria en asuntos vitales como los accesos al agua.
¿Qué propone La Velorta para fijar población?
Hablamos de un contexto de aislacionismo grande, hablamos de un terreno muy complicado que no da mucha cabida a otras actividades como la cultura... Este es nuestro principal nuestro principal punto, pero también creemos que en torno a eso se desarrollan otras actividades económicas como es transformación de productos, también tendrá que haber una parte de oficios: no hay mecánicos, no hay electricistas, no hay carpinteros... Es que no es como proponer un cambio concreto para Valles Pasiegos porque probablemente va a ser muy parecido a un pueblo de Ávila o de Extremadura. Habría que cambiar, diversificar los modelos, por supuesto. Y claro, esto implica, contratar al carpintero de tu pueblo y comprar lechugas a tu vecino. Te puedo decir que no hay ganadero de Selaya que compre queso o yogures que producen sus vecinos. Que haya turismo, pero no como único modelo.
¿Hay gente que opina que es naif pensar que el teleférico no promovería el impulso turístico de la zona?
Nosotros enfocamos el turismo de forma sostenible; no podemos depender tanto de un sector que representa una cantidad alarmante del PIB en Cantabria. Este modelo genera beneficios para unos pocos, pero crea condiciones de vida inviables para otros, algo ya demostrado en sitios como Canarias o Baleares. En Vega de Pas, la especulación hace que los jóvenes no compren casa aunque tengan trabajo. No juzgo individualmente a quien busca rentabilidad, como antiguos ganaderos o mis propios padres, que tienen sus dos casas rurales, pero políticamente no se puede beneficiar a una minoría sobre el bien común. Con alquileres de 500 euros y entradas de 40.000, quienes no hereden una vivienda acaban siendo expulsados del territorio.
Teóricamente, el teleferico generaría entre 15 y 20 empleados directos y en su mayoría serían indirectos. ¿Qué viabilidad ve dejarlo todo en manos de los negocios que se puedan crear alrededor del proyecto?
No entiendo cómo tenemos que rebatir nosotros un dato inventado, que me digan en qué se ha fundamentado para para decir eso. No te puedo responder porque es que es una cosa totalmente aleatoria.
Se está construyendo un acceso al túnel de la Engaña. Hace unos años iba a ser una vía verde. El consejero de Fomento, Roberto Media, defiende que no tiene nada que ver ese acceso con el teleférico. ¿Cómo lo interpreta usted?
Lo interpreto como un insulto. Es inexplicable que el proyecto ahora cueste 23 millones de euros cuando en el anterior proyecto, con una dificultad técnica mucho mayor al plantearse subir al Castro Valnera, se presupuestó en 14 millones. Nos preguntamos en qué se basa ese aumento de 9 millones cuando el coste técnico debería haber disminuido. Además, denunciamos la fragmentación del proyecto, un motivo similar al que usó el MITECO para paralizar el polígono eólico de El Escudo. El acceso se licitó inicialmente por unos 970.000 euros, pero se paralizó para incluir asfaltado y aparcamientos, elevando el coste a 3,7 millones de dinero público. Resulta ridículo tener que justificar que esa vía es el acceso al teleférico cuando la carretera y el parking terminan exactamente en su base. No tiene sentido asfaltar un camino hacia unas ruinas donde no hay nada, y ellos mismos se contradicen en entrevistas informales al admitir su verdadera función. Son ellos quienes deberían justificar por qué gastan dinero público en una infraestructura que claramente sirve a un interés privado
0