Bicefalia de transición
El día en que dio el relevo a su sucesora, Miguel Ángel Revilla recordó aquella vez que sacó a mano alzada los 900 votos de un congreso. A la búlgara, como se ironizaba entonces cuando había tanto exceso de unidad. O aquel otro en el que salió elegido secretario general con un voto en contra y dos abstenciones. “Es la primera vez que metemos papeletas en las urnas”, espetó.
Para ser novato, al PRC la transición a la democracia interna no le ha salido, de momento, nada mal. Revilla ha presumido con orgullo hasta de los cuatro candidatos que hubo: Paula Fernández, Pablo Diestro, Guillermo Blanco y Javier López Estrada.
Las primarias se han superado en un ambiente de cordialidad, al menos de cara a la galería, y aunque queden corrientes internas no parece haber heridas lacerantes como las que mantiene abiertas el PSOE o las que sufrió el PP de María José Sáenz de Buruaga con aquel sospechoso congreso que acabó en los tribunales.
Quizá, también, influye el hecho de que estamos ante una bicefalia de transición y que, en breve, al final de 2026 –antes de las elecciones autonómicas– se renueva el plato fuerte del proceso de transición: la Secretaría General del partido que aún ocupa el propio Revilla.
Hasta ahora se ha ido improvisando. En un principio, tras la debacle electoral cuyo impacto ha ido relativizando el paso del tiempo, se anunció un proceso de análisis interno con la contratación de una prestigiosa consultora de comunicación política para “reconectar con su identidad”.
Nada hemos sabido de los resultados que, quizá, se hayan empezado a ensayar este domingo, con esa mirada épica hacia el pasado, con la reivindicación del PRC como padre de la autonomía y con la apelación a la costumbre y la identidad. La fuerza sale de la tierra, de la raíz, del pasado, de la épica cantabrista.
Este ha sido un cónclave íntimo, que ha mirado para dentro, que ha exaltado el orgullo de pertenencia al PRC, tejido a través de símbolos: el emboque de madera como antorcha olímpica que recorre Cantabria en una carrera de relevos hasta llegar al olimpo de la convención. Un evento que a la vez ha tratado de exportar una imagen de unidad y fortaleza frente a quienes predican el fin del PRC.
Los ataques al Ejecutivo del PP no fueron acompañados de ningún gesto ni palabra que invite a pensar en un cambio de ciclo. Más allá de que, llegado el ecuador de la legislatura, todos los partidos comienzan a fortalecer sus posiciones de cara a mejorar resultados electorales
En cualquier caso, se ha resuelto el asunto más mediático. Ya hay un nombre, ahora solo falta un proyecto porque la transición tiene que ser más ambiciosa. El PRC tiene que decidir si sigue apoyando al Partido Popular o se consolida como partido de oposición. Tiene que solucionar la contradicción en la que habita que resta credibilidad a su discurso. Pero nada de esto se avanzó en el congreso, en el que se proclamaron las típicas críticas al Gobierno de Buruaga sin hacer examen de conciencia.
Los ataques al Ejecutivo del PP no fueron acompañados de ningún gesto ni palabra que invite a pensar en un cambio de ciclo. Más allá de que, llegado el ecuador de la legislatura, todos los partidos comienzan a fortalecer sus posiciones de cara a mejorar resultados electorales.
Los que piensan que con Paula Fernández ha ganado el ala progresista del partido podrían sufrir una severa desilusión. Lo dicen y lo repiten: el PRC es un partido de consensos y de gobierno. Así que es previsible que a la menor oportunidad, si es que la tiene, ocupe una consejería del color que sea. Y, de momento, los augurios la pintan de azul.
A última hora, el congreso, inicialmente con carácter extraordinario, se cambió por una convención y se estrenó la actualización del logotipo que pierde la bandera de Cantabria. Tal vez porque ni siquiera se iba a sustanciar el cambio de estatutos que avalen la nueva bicefalia y porque tampoco les pareció oportuno abrir un debate sobre la orientación política del partido en ponencias que podrían resultar incómodas.
Al término del acto solo faltó el abrazo entre Fernández y Revilla. Fue un final aséptico, poco efusivo. Como si el viento del norte del rabel de Miguel Cadavieco lo hubiese enfriado todo.
Sobre este blog
Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
0