Matilde de la Torre regresa a casa: el grupo folklórico que fundó la intelectual y política cántabra trae sus cenizas desde su exilio en México
La intelectual y política Matilde de la Torre (Cabezón de la Sal, 14 de marzo de 1884 - Ciudad de México, 19 de marzo de 1946), una de las primeras diputadas en las Cortes de la República, se marchó al exilio en barco desde Francia. El dictador Rafael Trujillo les prohibió atracar en República Dominicana y fue México el país que le abrió los brazos. Hace unos días, sus cenizas, 80 años después de su muerte, regresaron a España en avión dentro de una maleta que custodió la presidenta de la Fundación cántabra que lleva su nombre.
La idea surgió hace un año, cuando la coral y el grupo de danzas que fundó en su pueblo, Cabezón de la Sal, para recuperar y reivindicar el folclore cántabro, celebraron su centenario. Coincidiendo con ello, el grupo de danzas Virgen del Campo decidió viajar a México y a modo de reconocimiento y homenaje bailar junto a la tumba donde hasta ahora han descansado los restos de Matilde de la Torre en el Pabellón Español del Cementerio Nacional de México. Allí, al otro lado del Atlántico, alguien les planteó “¿Por qué no os la lleváis de vuelta a casa?”.
Es lo que ella siempre había querido. Un deseo que manifestó en varias ocasiones y que dejó escrito. Por fin, hace unos días, las cenizas de Matilde de la Torre han regresado a España escoltada por diez miembros de la coral y el grupo de danzas que fundó hace un siglo, una representante del Ayuntamiento de Cabezón y una delegación de la Fundación Matilde de la Torre, vinculada al PSOE, partido en el que militó, con el secretario general de los socialistas cántabros, Pedro Casares, a la cabeza.
Después de tanto tiempo esperando la repatriación, a los tres días de aterrizar en la capital azteca se produjo el trágico suceso de El Bocal de Santander donde murieron seis jóvenes tras hundirse una pasarela de madera sobre un acantilado. Sorprendió a miles de kilómetros a Casares, también delegado del Gobierno, y Paz de la Cuesta, presidenta de la Fundación y concejala de Santander, generando una gran polémica política dado que decidieron no suspender el viaje y mantuvieron su agenda en México, lo que ha generado muchas críticas por la ausencia y las explicaciones posteriores.
Reencuentro con la historia
Han sido unos días de reencuentro con la historia del exilio y de manera especial con la huella cántabra. La delegación ha aprovechado para visitar el Ateneo Español de México —que fundaron los exiliados españoles— cuya biblioteca custodia manuscritos y libros de Matilde de la Torre, antes de la exhumación. Una ceremonia solemne en el Pabellón Español acompañada del folclore que tanto contribuyó a reivindicar.
Los trámites han durado un año. Coralistas y danzantes han estado tratando de obtener el dinero para el viaje de los doce miembros que han ido a México participado en el mercadillo navideño y en algunas otras iniciativas. La concejala se ha pagado el viaje de su bolsillo.
Todo remite al pasado, a su propia historia, cuando al Coro Campesino Voces Cántabras que fundó Matilde de la Torre en 1924 para recuperar cantos y danzas populares de Cantabria le invitaron a actuar en el Royal Albert Hall de Londres, en la fiesta anual de la Sociedad Inglesa de Danzas Folklóricas. A la emoción por esta oportunidad se unió un problema: cómo conseguir el dinero para hacer el viaje.
Las instituciones les negaron el dinero aunque acabaron por conceder una modesta cantidad insuficiente que se completó con las mil pesetas que donó el entonces propietario del Hotel Royalty. En 1932, el coro cántabro se subió al escenario del Royal Albert Hall de Londres ante 12.000 espectadores e interpretó 'La Baila de Ibio', que Matilde había rescatado y adaptado al son del bígaro y el tambor. Fue una actuación histórica. Los ingleses estaban fascinados con la calidad del espectáculo y no se creyeron que eran trabajadores del campo hasta que no les mostraron sus manos callosas.
Homenaje en Cabezón
Ahora, décadas después, también ha sido difícil disponer de fondos y el viaje del grupo ha sido muy modesto, pero el objetivo está conseguido. El sábado 21 de marzo los restos de Matilde de la Torre volverán a la tierra. A la suya, a Cabezón de la Sal. Allí, en el cementerio del pueblo enterrarán sus restos bajo un monolito de marmol negro de más de metro y medio de altura con su nombre y el de su hermano Carlos, cuyos restos descansaban juntos en México y también han regresado juntos a su tierra natal. “Aquí se la tiene un cariño muy especial”, dice María Jesús García Hoyos, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Cabezón de la Sal.
La ceremonia no será religiosa. A las doce y media de la mañana los restos serán recibidos por el sonido del bígaro, el instrumento de viento –una caracola martina de grandes dimensiones– que ella recuperó para representar la tradicional danza de Ibio.
En paralelo, la Casa de Cultura acogerá una muestra fotográfica. José Ramón Gómez García ha recuperado el material gráfico de familiares, publicaciones y el Archivo General de Cataluña donde ha podido recuperar algunos originales “que permiten apreciar con mayor nitidez y detalle los rostros y el vestuario de los miembros del coro”, apunta.
La mayor parte de las fotografías de gran formato son de actuaciones de la Coral en Londres, Valladolid y algunos otros escenarios. “Hay muy pocas imágenes de su intensa vida política”, lamenta, pero, en cambio, ha conseguido recuperar imágenes de la casa de Matilde en Cabezón que pasó a ser propiedad de La Falange, posteriormente se utilizó como colegio y se acabó derribando. En su lugar ahora hay un instituto público y un campo de fútbol.
La exposición se podrá ver entre el 16 y el 23 de abril y las imágenes se cederán al grupo de danzas. La Fundación Matilde de la Torre de Cantabria también se sumará a los actos con un ciclo de seis conferencias programadas entre marzo y junio que recorren todas las facetas de la escritora: la música y el folclore, la política y la defensa de los derechos de las mujeres, la experiencia del exilio o su trayectoria literaria e intelectual.
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