Villaescusa propone al Gobierno de Cantabria recuperar la gestión del parque Rosequillo y del edificio cerrado desde 2020
El alcalde de Villaescusa, Constantino Fernández (PRC), ha propuesto al Gobierno de Cantabria (PP) la revisión del convenio de gestión del parque de Rosequillo, con el objetivo de recuperar para el Ayuntamiento la competencia sobre el edificio que albergó un restaurante, cerrado desde 2020, y asumir a cambio de una compensación económica las tareas de mantenimiento y conservación del recinto que el Ejecutivo “no está llevando a cabo”.
Después de varias peticiones para mantener una reunión, a las que no ha “recibido respuesta”, el regidor ha remitido su propuesta por escrito a la consejera de Presidencia, Isabel Urrutia, a la que advierte del “abandono y deterioro” que sufre este espacio, como consecuencia de la “falta de mantenimiento”, según indica el regionalista en un comunicado.
Aunque el parque es de propiedad municipal, un convenio suscrito en 1987 para la instalación en el recinto de la sede del Centro de Estudios de la Administración Regional de Cantabria (CEARC) dejó la gestión en manos de la administración autonómica. Según el alcalde, el cumplimiento de este acuerdo ha sido “desigual, sobre todo en los últimos años”, lo cual ha obligado al Ayuntamiento a realizar tareas de mantenimiento y conservación del arbolado.
Fernández advierte en su escrito a Urrutia que el recinto, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en diciembre de 1984, se encuentra en un estado “lamentable”, a pesar de que Villaescusa ha invertido más de 218.000 euros desde 2022 en actuaciones de mejora y conservación.
Además, el edificio que ubicó en su día un bar restaurante “carece de cualquier uso desde hace más de seis años”, por lo que propone su reversión al Consistorio, con el fin de destinarlo a fines sociales y culturales.
Entre las actuaciones realizadas por el Ayuntamiento, destaca la renovación del paseo central y su iluminación, la remodelación del parque infantil, estudios técnicos sobre el estado del arbolado y la tala de ejemplares con riesgo de caída, además de distintos tratamientos contra la plaga del picudo rojo en las palmeras del recinto.
Mal estado
“Hablamos de uno de los cinco parques públicos más bonitos de la comunidad autónoma, que alberga en cuatro hectáreas cinco especies catalogadas como árboles singulares de Cantabria, por lo que necesita cuidados y un impulso para mantenerlo en el lugar que le corresponde”, ha destacado el alcalde, antes de alertar del “mal estado” de parte de ese arbolado, que provocó --ha dicho-- la reciente caída de una rama conífera de gran tamaño, que arrastró otras de árboles centenarios.
Ante esta situación, y el riesgo que entraña para la seguridad en el recinto, urge una revisión de toda la vegetación, “especialmente los ejemplares de gran porte en riesgo de colapso” y la del convenio vigente para estudiar fórmulas que permitan al Ayuntamiento asumir la conservación del parque y la gestión del edificio en desuso, incluyendo mecanismos de compensación económica.
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