Sobre este blog

Este blog es un espacio de colaboración entre elDiario.es de Castilla-La Mancha (elDiarioclm.es) y el Colegio de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla-La Mancha para abordar diversas cuestiones sociales desde la reflexión, el entendimiento y el análisis.

Dinámicas nocivas en nuestra sociedad

Atención psicológica. Psicólogo.

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A nadie nos pilla de sorpresa escuchar de parte de un amigo, vecino, familiar o conocido “no tengo tiempo”, “no me llega la vida” o “tengo mucho estrés”. Tampoco pensamos que está fuera de lo normal ver a las personas que nos rodean con un cierto desasosiego e inquietud, ni nos preocupa conocer a personas que toman medicación para mitigar la ansiedad, la depresión o el estrés. Estamos inmersos en una sociedad dañada emocionalmente y esta inmersión es tan lenta y constante que no nos está removiendo ni haciendo reaccionar.

Son de dominio público los datos sobre la salud mental-emociona. Sin perderme en datos tan solo quiero resaltar que el 9% de la población tiene algún tipo de problema de salud mental y el 25% lo tendrá en algún momento a lo largo de su vida, además es importante saber que España es, junto a Portugal, el país de la Unión Europea que más ansiolíticos, sedantes e hipnóticos consume.

Quiero poner de manifiesto también la importancia del suicidio, pues es otra de las realidades calladas que están directamente relacionadas con la salud mental, ya que el hecho que lleva a una persona al suicidio o a que lo intente, está completamente relacionado con el sufrimiento y la desesperación que esa persona está viviendo.

Se estima que alrededor de 10 personas se suicidan al día y otras 200 lo intentan. Es, desde hace años, la primera causa de muerte no natural en España.

Esta realidad que nos está azotando se está empezando a llamar “la otra pandemia”, y sin embargo no está habiendo una contrapartida de contestación social a esta epidemia que nos maltrata. Nos está ocurriendo como el famoso cuento de la rana hervida: una rana cae en un recipiente con agua que comienza a calentarse, la rana se quedará tranquila, sin darse cuenta de que el agua se está calentando. El aumento de la temperatura será tan sutil y gradual que su cuerpo se irá adaptando al cambio, hasta que finalmente muere hervida, casi sin darse cuenta de lo que la ha ocurrido.

El estrés social y la falta de salud emocional y mental nos está conduciendo a la desdicha existencial. Y parece como si no nos diéramos cuenta de ello. Parece como si no pasara nada.

Qué hay detrás de tanta desdicha existencial

Haciendo una breve y somera inmersión en los comportamientos y en la psicología social actual, es fácil darse cuenta de las grandes exigencias que el sistema nos impone; exigencias que en la gran mayoría de los casos no son atendidas por caprichos o por sencillamente seguir el ritmo que nos imponen, pues son exigencias que provienen de necesidades. Ejemplos de a lo que me refiero: necesito una vivienda y me exigen un pago por tenerla que supone prácticamente la mitad de mis ingresos, necesito trabajar y mi puesto de trabajo está tan alejado de mi casa que me es imprescindible un coche, vehículo que consume mis recursos económicos, por supuesto; necesito tiempo libre para poder rehacerme y sin embargo ese tiempo libre no lo tengo a mi libre disposición, si no que tengo que consumirlo en los días que me son asignados y por supuesto lo llevo a cabo lejos de mi entorno, pidiendo otro crédito para ello si es necesario. No quiero extenderme con más ejemplos ya que con los expuestos son suficientes para darnos cuenta de que, como bien dijo el prestigioso sociólogo Zygmunt Bauman somos una “raza de deudores”.

Y yo me pregunto ¿a quién debemos? Es decir ¿quién rige nuestras vidas?, pues es incuestionable que cada uno de nosotros podemos incidir en nuestra propia existencia en un porcentaje mucho menor del deseable para poder tener una buena salud existencial. Uno de los factores más relevantes del estrés, la ansiedad y la depresión es esa sensación, por no decir certeza, de que yo no soy el dueño de mi existencia con la incertidumbre que ello conlleva y su consecuencia en forma de daño emocional.

Conformidad social

Otra pregunta que me ha asaltado al exponeros alguno de los porqués de la desdicha existencial social es ¿porqué dejamos que esto ocurra? Y de ahí me dirijo a los experimentos que hizo el psicólogo social Asch Sul en los años 50 sobre la conformidad social, en los que nos muestra cómo un individuo se ajusta a las reglas y/o conductas del grupo dejando de lado incluso su propio criterio personal.

Una cosa lleva a la otra y no puedo dejar de seguir preguntándome ¿qué grupo rige las reglas y/o conductas sociales? ¿Acaso el grupo que hace imperar unas formas de estar que nos llevan a la desdicha y a la falta de salud mental-emocional es un grupo que luce una estupenda salud emocional? O por el contrario, ¿acaso las maneras de comportamiento a las que nos adherimos la gran masa social son dictadas por grupos sociales carentes de empatía, a los que tan solo les importa su bienestar grupal ya sea a través de la economía, el poder, el prestigio, el ego,… ofreciéndonos el vellocino de oro valiéndose de mascaras y simulaciones de bienestar general a través de sus manipulaciones y falsas sonrisas? Os invito a pensar en ello unos instantes.

La importancia de la Sociología en la salud emocional social

Quiero terminar resaltando la importancia de “El darnos cuenta”, la importancia de que haya un “cuerpo de guardianes” que observen y puedan vocear la realidad más allá de la mascara; así como la importancia de la intervención de la sociología en el bienestar emocional de las personas que formamos parte del cuerpo social, velando y previniendo por una buena salud emocional social.

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