El éxodo en busca de asilo, no solo desde Afganistán: “No hay un patrón común entre los que huyen de sus países”

Varios refugiados afganos llegan a la base aérea de Torrejón de Ardoz a 24 de agosto.

Castilla-La Mancha ha acogido hasta la fecha a un total de 61 personas procedentes de Afganistán, según fuentes de la Delegación del Gobierno de España en la región. De ellas, 30 están en Ciudad Real, 18 en Toledo y 13 en Guadalajara.

Afganistán, “una ratonera sin salida” en la que las mujeres son “las principales víctimas de los talibanes”

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Quizá no sean las últimas en llegar, ya que se espera todavía conocer la distribución de los refugiados que llegaron a Torrejón de Ardoz, en Madrid, el pasado viernes. En torno al proceso hay un mutismo casi total debido a la “protección” que necesitan estas personas, sugieren las fuentes consultadas por elDiarioclm.es, tanto en las entidades sociales que gestionan la acogida como entre las administraciones públicas.

Una trabajadora social de la región consultada por este medio, explica el intenso proceso vivido en los últimos días, con desplazamientos hasta el centro de llegada de las personas refugiadas en la base militar de Torrejón de Ardoz.

“Fue impactante porque solemos trabajar con la gente de a pie y allí nos encontramos con autoridades, policías, efectivos militares… El dispositivo y las instalaciones abrumaban. Ese día nos dijeron que había unas 800 personas esperando a ser repartidas, aunque suene mal, entre las plazas libres”, relata la trabajadora social.

Es un trabajo laborioso, complejo y “caótico”, reconoce, porque “somos muchas las entidades sociales y el proceso hasta que les ponemos cara no tiene nada que ver con lo que se ve en la televisión”.

Estas personas, dice esta profesional, miembro del Colegio de Trabajo Social de Castilla-La Mancha, “llegan apenas con una mochilita, con muy pocas pertenencias”. No es la primera vez que vive una situación similar. Participó en el año 2016 en el proceso de acogida de personas refugiadas procedentes de Siria. “Ha sido revivirlo junto a un compañero mediador. Aquella vez lo vivimos juntos y en esta ocasión sabíamos a lo que íbamos”.

Es un proceso que se vive con “discreción” porque, reconoce, “hay que proteger a estas personas. No sabemos si aquí hay células relacionadas con los talibanes. Así que, cuanta más privacidad, mejor”. De hecho, las entidades acogedoras están facilitando información mínima sobre la identidad y distribución de los refugiados a petición del Gobierno de España.

El largo camino hacia el asilo para iniciar una nueva vida

En esta crisis de Afganistán hemos visto a las familias de aquel país agolparse a las puertas del aeropuerto de Kabul, incluso bajo amenaza terrorista. Solo unos pocos han logrado salir para llegar a España, al centro temporal de acogida de la base aérea de Torrejón de Ardoz en Madrid.

La trabajadora social con la que hablamos explica que muchas de estas personas “vienen con las pilas cargadas y el primer día ya preguntan por los empleos disponibles y cuándo podrán empezar a trabajar”. Pero antes de eso les queda un largo camino.

Y es que, tras pasar un periodo previo de cuarentena debido a la COVID-19 de al menos 72 horas, aquellas personas que presenten su solicitud de asilo (hay un plazo de 45 días para hacerlo) podrán acceder en el Sistema de Acogida de España o de otros países de la Unión Europea.

Los profesionales de la Secretaría de Estado de Migraciones en coordinación con las distintas entidades gestoras del Programa de Acogida se encargan de gestionar las distintas plazas del sistema. Es el personal de las entidades el que realiza el traslado de aquellas personas que entren en el sistema a los dispositivos asignados y que están distribuidos por todo el territorio nacional.

En Castilla-La Mancha estas entidades son ACCEM, Movimiento para la Paz, la Fundación CEPAIM y Cruz Roja. Los programas de acogida disponen de un equipo interdisciplinar con profesionales de la Psicología, mediadores, educadores sociales, técnicos de acogida, abogados y trabajadores sociales. Serán los encargados de acompañar, durante un periodo de 18 meses, el itinerario de integración de estas personas.

En estos momentos lo prioritario pasa por su empadronamiento, por la emisión de la tarjeta sanitaria, la escolarización de los menores, la formación laboral o recibir clases de español para aquellos que desconocen el idioma. “Muchas de estas personas ya estaban en contacto con militares españoles o de otros países, hablan el idioma y conocen las costumbres. Pero son todos hombres, las mujeres y los niños no”.

Mientras tanto, será necesaria ayuda para tramitar las ayudas para la manutención o el vestuario. “Necesitan sobre todo ayudas básicas al principio”.

El acceso al mercado laboral se producirá, bien a los seis meses de la presentación de su solicitud de Protección Internacional, o una vez que se les haya reconocido el derecho de asilo. “Será entonces cuando realmente puedan establecerse en nuestro país a todos los niveles tanto laborales, económicos, sociales y familiares”, explican las mismas fuentes.

Afganistán no es el único punto de conflicto, “hay más de 63 guerras en activo en el mundo”

La situación en Afganistán no es nueva ni es única en el mundo. En esta cuestión ha puesto el acento estos días el Colegio de Trabajo Social cuando se le pregunta por los refugiados afganos y el trabajo de los profesionales que participan en las tareas de acogida.

La entidad huye de cifras, datos y estadística y prefiere hablar de “personas” además de ofrecer una visión más global sobre el Derecho de Asilo y la gestión del Programa de Acogida para solicitantes y beneficiarios de la protección internacional. “En 2014 fue Siria, hoy es Afganistán, pero en la actualidad existen más de 63 guerras en activo en todo el mundo, con víctimas mortales que disparan cifras de miles de personas”.

Son familias enteras con menores a cargo, mujeres embarazadas, hombres de mediana edad…es decir, no hay un patrón común que hace a las personas huir de sus países

“Aquellas personas que por suerte consiguen salir de su país huyendo del terrorismo, de la persecución, de los fanatismos, la violación de los derechos fundamentales… tienen el derecho de solicitar asilo en otro país, encontrar estabilidad y paz, así como gozar de una vida plena y libre fuera de temores y miedos”, recalcan desde el Colegio de Trabajo Social de Castilla-La Mancha.

Precisamente, y coincidiendo con el Día Mundial de las Personas Refugiadas que se celebra cada 20 de junio, la Fundación Cepaim en Ciudad Real publicaba un vídeo para sensibilizar sobre el Programa de Acogida y el derecho de asilo. Los acontecimientos en Afganistán, con la llegada de los talibanes a la capital, Kabul, todavía no se habían producido.

Entidades como esta gestionan actualmente plazas en Castilla-La Mancha para personas que llegan desde Nicaragua, Honduras o Venezuela; Ucrania, Georgia, Siria…hasta la reciente crisis en Afganistán.

“Son familias enteras con menores a cargo, mujeres embarazadas, hombres de mediana edad…es decir, no hay un patrón común que hace a las personas huir de sus países”, explican desde el Colegio de Trabajo Social.  El riesgo de perder la vida es, dice, “lo que realmente hace que la solicitud de asilo sea uno de los derechos básicos reconocidos a nivel internacional y al que se refiere la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 14”.

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Publicado el
31 de agosto de 2021 - 19:19 h

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