ANÁLISIS

Afganistán, “una ratonera sin salida” en la que las mujeres son “las principales víctimas de los talibanes”

Imagen de archivo de 2019 de unas estudiantes de la Universidad de Herat (Afganistán)

“Las mujeres son ahora mismo la población más vulnerable en Afganistán y serán las principales víctimas de los talibanes”, afirma en declaraciones a este medio José Miguel Calvillo, doctor en Relaciones Internacionales y Migraciones, y actual profesor en la Universidad Complutense de Madrid. 

De la mano de Calvillo analizamos qué será de la igualdad de género en un país en el que los derechos de las mujeres no estaban apenas reconocidos. “Soy crítico con estas dos décadas de conflicto ya que la comunidad internacional ha invertido mucho dinero para fomentar la igualdad pero no han conseguido que fuera una realidad”, explica el experto. “Los derechos de las mujeres mejoraron algo pero su situación seguía siendo dramática”. 

A pesar del punto de partida, “la llegada al poder de los talibanes es la gota que colma el vaso respecto a la igualdad de género”. “Van a tener a las mujeres en su punto de mira ya que ellas son las más perjudicadas de la aplicación de su Ley de la Sharia y de los códigos talibanes”, añade. 

Calvillo es “pesimista a pesar de los mensajes de moderación que han lanzado algunos talibanes diplomáticos”. Y es que, la persecución ya ha comenzado, tanto de manera violenta como con acciones sutiles. “Ocultar la cara de las mujeres en los carteles de publicidad fue solo el primer paso”. 

¿Se podría dar un asilo especial solo a las mujeres?

“Cuando hablamos de asilo político, entramos en el Derecho Internacional de Migraciones y Refugiados y en la Convención de Ginebra. En ambos textos queda muy claro el marco de referencia al que hay que acogerse, pues recoge las circunstancias que se tienen que dar para conceder el refugio y luego el asilo político”, explica el experto. 

Según estos documentos “hay alguna laguna en cuanto a la protección de las mujeres”. Sin embargo, Calvillo lo tiene claro: “bajo mi punto de vista las mujeres afganas reúnen todas las condiciones para que se les pueda dar el estatuto de refugiadas por razones de género”. Y es que, tanto las afganas como cualquier mujer que entre en el país, “corren un riesgo alto de ser perseguidas por el simple hecho de ser mujer, condición suficiente para ofrecer el asilo político”. 

Aún así, Calvillo es pesimista sobre su hipotético rescate y acogida por parte de España u otros países europeos. “Es muy difícil que consigan salir de Afganistán”, tal y como se está viendo estos días con el intento de rescate de todas aquellas personas que han trabajado o colaborado con los gobiernos occidentales durante la ocupación. 

“Antes de la toma de Kabul, los talibanes se aseguraron de controlar las rutas de escape a los países vecinos”, indica el profesor universitario quien es partidario de que la estrategia de Occidente persiga una vía de escape segura “para la población civil que quiera salir del país”. “El diálogo con los talibanes debería ir en esta línea, pero va a ser muy difícil porque uno de los elementos que les diferencia es que controlan muy bien todas las salidas y entradas a Afganistán”. 

Tal y como apunta Calvillo, el país es “una ratonera sin salida ahora mismo”. ¿Pero de quién es la culpa de haber llegado a este punto? Según el experto en Relaciones Internacionales, la responsabilidad de nuestro país está “dentro del marco de las organizaciones internacionales a las que pertenece e implicadas con la estabilización de Afganistán, como por ejemplo la OTAN”. 

En este contexto, “España ha cumplido las obligaciones que le vienen implícitas por las organizaciones a las que pertenece”. Obligaciones entre las que nunca ha estado la defensa de los derechos de las mujeres. “En ningún momento fueron una prioridad”, recuerda Calvillo. “Lo pudimos ver esta semana en el discurso de Joe Baiden, quien reconocía que la presencia de Estados Unidos no era para llevar los derechos humanos y la democracia”.

Si nos tocan a una nos tocan a todas

“A pesar de lo que dijeron Bush, Obama, Trump o Biden, en la estrategia sociopolítica nunca han estado los derechos de las mujeres”, añade la activista feminista Cristina Cancho, miembro del colectivo Feministas de Pueblo, uno de los muchos que esta semana ha salido a las calles de la región para protestar en defensa de los derechos de las mujeres en Afganistán. 

Y es que, cualquier vulneración de la igualdad de género suscita la lucha del movimiento feminista castellanomanchego. “Justamente porque si nos tocan a una nos tocan a todas, independientemente de dónde se produzca ese acto contra las mujeres, ya que el feminismo siempre ha sido internacionalista”. 

“Nos vemos en la obligación ética, moral y biológica de reivindicar que estamos aquí para apoyar a las afganas de la manera que podamos”, añade Cancho quien recuerda, tal y como destacaba el especialista Calvillo, que “los talibanes nunca se habían ido de Afganistán, siempre habían estado ahí mientras las grandes potencias europeas, China, Pakistán o Estados Unidos conseguían sus intereses”. 

Sin embargo, la toma del poder por los talibanes supone “un aumento de la violencia contra mujeres y niñas porque son barridas del espacio público, porque la violación dentro del matrimonio es legal, porque los pocos derechos y libertades adquiridas, incluida la educación, se van a erradicar de un plumazo”. 

“Somos conscientes de que no partíamos de un mundo idílico y de que el actual Gobierno de España tiene como socios a Qatar y Arabia Saudí, donde también se vulneran los derechos de las mujeres”, recuerda la activista. “No somos ilusas pero salimos a la calle para reivindicar una solución con medidas que no tienen que ver con la guerra, como el boicot a todos los productos económicos”.

“Vamos a tener que esperar”

Más allá del rescate puntual de cierta población afgana, “lo más lógico es que haya un acuerdo entre Europa y Estados Unidos para coordinar una acción conjunta en el ámbito de la Unión o la OTAN”, apunta el doctor en Relaciones Internacionales y Migraciones. “Vamos a tener que esperar a los movimientos del propio Gobierno Talibán y sus políticas… veremos si contribuye Occidente a ese desarrollo pero si reproducen el régimen de los 90, debería dar un paso atrás y no estar implicado en la construcción”. 

Las sociedades occidentales esperan así mientras miran desde sus pantallas cómo la población afgana intenta escapar y cómo el nuevo gobierno talibán reduce a las mujeres a meros objetos reproductivos. “No se si lo que hacemos tiene importancia para las afganas, somos un granito de arena, pero esos granitos han hecho que consigamos los derechos y libertades que hoy tenemos”, añade la activista castellanomanchega. “Estamos aquí y de alguna manera, con ellas”.

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