El lince ibérico vuelve a conquistar territorio castellano-manchego

Ejemplar de lince ibérico

Mirabel y Medellín, son los nombres de los dos ejemplares de lince ibérico que este miércoles han sido puestos en libertad en dos puntos de las provincias de Toledo y Ciudad Real. Se trata de la primera suelta correspondiente a este año 2016 dentro del proyecto europeo Life-Iberlince cuyo objetivo es que esta especie deje de estar en peligro de extinción.

Los dos ejemplares, macho y hembra respectivamente, tienen un año y proceden del centro de cría en Zarza de Granadilla (Cáceres), uno de los cuatro establecimientos tanto de España como de Portugal desde los que llegarán los 19 felinos que este año se liberarán en Castilla-La Mancha entre los meses de enero y abril.

Una cifra de suelta que se produce, según explica Marino López, técnico del proyecto de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural “en función de las posibilidades de chequeo posterior” de estos animales.

El periodo de suelta coincide con el momento en que el lince, siguiendo las pautas de su propia biología natural, abandonaría a su familia de origen buscando un nuevo territorio para asentarse.

El mayor peligro para el lince: los atropellos

El mayor peligro para el lince: los atropellosHasta la fecha se han liberado 22 linces ibéricos en Castilla-La Mancha, 11 en la provincia de Toledo y 12 en Ciudad Real. Desde la Consejería de Agricultura se muestran satisfechos con los resultados y la capacidad de supervivencia de los animales. “Las bajas que se han producido están dentro de lo esperado”, asegura Marino López teniendo en cuenta que, hoy por hoy, el mayor enemigo del lince es el hombre y, en concreto, los atropellos de los que son objeto.

En este sentido apela a la responsabilidad de los conductores aunque reconoce que es algo que “a veces no se puede controlar”. “Los linces tienen mayor posibilidad de sobrevivir cuando se quedan en el entorno de la zona de suelta. Eso ha ocurrido más en Toledo que en Ciudad Real, donde se han dispersado mucho más”, comenta. Las cifras son elocuentes: un ejemplar fallecido en la provincia de Toledo y seis en Ciudad Real.

“Somos optimistas”, dice López, porque con el paso del tiempo -la de esta semana es la tercera suelta que se produce en la región- se ha demostrado que los territorios de reintroducción son los “optimos” porque hay alimento, existe un bajo riesgo de mortalidad y también interés y sensibilidad social por el programa.

El lince ibérico se alimenta fundamentalmente de conejos y las provincias de Toledo y Ciudad Real son el hábitat idóneo para ello. Además, el técnico reconoce que ha sido fundamental que tras 20 años de inexistencia de linces en estos territorios “haya una gran aceptación social y se haya cambiado la percepción hacia esta especie. Ha sido muy importante la colaboración de propietarios cinegéticos, agrarios y ganaderos”.

2,5 millones de presupuesto hasta 2017

2,5 millones de presupuesto hasta 2017El programa de reintroducción del lince ibérico (Lynx pardinus), que se desarrolla en áreas de la Península Ibérica, tanto España como Portugal, donde la especie desapareció a lo largo del siglo XX, liberará este año 45 nuevos ejemplares en las zonas de reintroducción seleccionadas tanto en el país vecino como en Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura.

Se trata de un programa financiado en un 70% por la Unión Europea y que en Castilla-La Mancha está coordinado por la Junta de Castilla-La Mancha en colaboración con tres socios: la Asociación de Propietarios Rurales para la Gestión Cinegética y Conservación del Medio Ambiente (Aproca), Fomecam (empresa de consultoría ambiental de Ciudad Real) y WWF Adena. El proyecto comenzaba en el año 2010 y tiene vigencia hasta 2017, con un presupuesto global de 35 millones de euros que en Castilla-La Mancha alcanza los 2,5 millones.

Más allá de 2017, la tarea de la Consejería de Agricultura y sus socios será la de asegurarse de la “consolidación” del proyecto y de la supervivencia de una especie aún en peligro y con la que, de momento, se aspira a que pase de la catalogación de extinción (la actual) a la de especie vulnerable y de ahí a su futura normalización en el hábitat regional.

La próxima suelta de ejemplares está prevista para el 3 de febrero y, de momento, se desconoce la programación completa de reintroducción para el presente año.

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