Cómo el tren de borrascas llevó a una gaviota tridáctila atlántica hasta Quintanar de la Orden
A principios del mes de enero de 2026, los agentes medioambientales de Castilla-La Mancha daban a conocer el hallazgo de una gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) en la provincia de Toledo. Un aviso del Servicio 112 les puso sobre la pista de la presencia de este tipo de ave marina. Estaba muy lejos de su hábitat, ya que había recalado en Quintanar de la Orden, en la provincia de Toledo.
No es algo habitual. Este tipo de gaviota suele vivir en el Atlántico norte: desde la costa este y sureste de Canadá, Islandia o Groenlandia e incluso en las islas británicas. A veces se han producido avistamientos de algunos individuos en la costa gallega, según explica Miguel Garcés Herrero, biólogo del Grefa y profesor asociado del Área de Parasitología en el departamento de Biomedicina y Biotecnología de la Universidad de Alcalá (UAH). Es un ave migratoria y en invierno también viaja más hacia el sur. “Hacia la costa de Portugal, Tarifa e incluso hasta la zona mediterránea”.
Garcés explica que en el interior de la península ibérica estamos “más acostumbrados” a ver gaviotas más grandes, asociadas a los vertederos en los que buscan alimento. El biólogo dice que es “raro” que aparezcan en el interior peninsular. “Esta una de las especies de menor tamaño, aunque las hay todavía más pequeñas. Es un ave pelágica, es decir, que pasa la mayor parte de su vida en alta mar, bien posada en el agua o volando”.
También es “una especie vulnerable y eso quiere decir que no es muy abundante”, comenta. De hecho, está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.
En España solo se reproduce en el enclave costero gallego de las islas Sisargas, según SEO-BirdLife. Suele anidar en cortados rococos marítimos muy elevados sobre el nivel del mar, así que, que haya terminado en un pueblo de Toledo resulta curioso. O quizá no tanto.
La presencia de temporales en el Atlántico, y el tren de tormentas como el que estamos viviendo en las últimas semanas en el interior del país lo explica. “Es posible que se deba a eso. Estas aves aprovechan las corrientes de aire para mantenerse en vuelo y quizá se hayan visto desplazadas”. Tanto como la propia borrasca entrando al interior estos días.
Las gaviotas tridáctilas pueden pasarse “meses” entre agua y aire sin tocar tierra. Son aves pescadoras que realizan el sueño unihemisférico, una especie de “microsueño” de algunos segundos. “Descansan el cerebro por partes. Es como descansar a saltos, primero un hemisferio y luego el otro. Les permite estar despiertas, mantenerse en el aire. Es como un piloto automático con la mínima energía”. Así que si están en un temporal pueden volar cientos de kilómetros, sin parar, a través de las corrientes de aire.
“No ha sido la única, hace unas semanas también se avistó una gaviota tridáctila en Alcalá de Henares y no es habitual, no”, insiste el biólogo, quien piensa que es algo “puntual” relacionado con el cambio climático.
Sobre este blog
Espacio de divulgación científica y tecnológica patrocinado por la Universidad de Alcalá (UAH), con el objetivo de acercar el conocimiento y la investigación a la ciudadanía y generar cultura de ciencia
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