Por qué Talavera de la Reina parece una 'pequeña' Venecia tras el tren de borrascas
Talavera de la Reina inundada en parte de su casco urbano. Una lámina de agua lleva varios días cubriendo muchas calles, especialmente en la zona conocida como Entretorres, mientras se trabaja a destajo para achicar agua. A un ritmo de un millón de litros cada hora, según el alcalde José Julián Gregorio.
Por momentos, salvando las diferencias, las imágenes nos retrotraen a Venecia. Al menos 15 viviendas están afectadas. También muchos garajes. El ayuntamiento talaverano gobernado por PP y Vox no ha facilitado una cifra exacta y sus responsables miran hacia la vecina Sierra de San Vicente, en la vertiente sur del Sistema Central.
La lluvia ha sido abundante y también la nieve acumulada en el entorno (a la espera de deshielo), los arroyos están desbordados y hay varias presas desembalsando. Este es el panorama que asusta al alcalde y que provoca el malestar vecinal tras unos cuantos días sin que la situación termine de revertirse.
En la primavera de 2025 otro episodio de lluvias intensas desbordó el Tajo y en Talavera de la Reina la fuerza de la corriente se llevó por delante una parte del puente viejo. Aunque en esta ocasión, el alcalde cree que el Tajo no es el mayor problema.
Pero que el casco urbano de Talavera de la Reina se inunde, ¿es un fenómeno fuera de lo normal? Lo cierto es que sí. Francisco Javier Tapiador, catedrático de Física de la Tierra y geógrafo lo confirma. “Inusual, es. Se trata de un fenómeno raro, que ha ocurrido cada muchos años en épocas históricas e incluso antes de que los primeros humanos llegaran a la zona”.
Este profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, estudioso del cambio climático y de los fenómenos meteorológicos comenta que, aunque “ahora hay embalses que intentan regular el flujo, y eso hace que, en cierta medida, sea más controlable”, este lugar, como la vega de cualquier río, “es susceptible de inundarse cuando llueve mucho, o muchísimo, como es el caso”. Además, el hecho de que cada vez se urbanice más provoca que “el problema se agrave”.
“Desembalsar con criterio para evitar males mayores”
En opinión del catedrático, cuanto esto ocurre, una de las claves está en lo “imprescindible” que es “desembalsar con criterio para evitar males mayores” y explica que con las previsiones de más lluvias para los próximos días, eso es “lo único que pueden hacer los técnicos”.
Con el nivel freático ya saturado y las lluvias persistentes que se anuncian el final de semana es posible que el suelo no sea capaz de absorber más. De hecho es lo que está pasando. “El proceso se parece al de empapar una esponja. Llega un momento en que ya no admite más agua. Eso es lo que pasa: que el suelo ya no admite más agua, y todo lo que llega, rebosa y sale por las zonas más bajas, como un pozo artesiano”.
El alcalde ha repetido estos días que los arroyos subterráneos que cruzan la ciudad complican la situación. Como el arroyo de la Portiña, cuyo embalse aguas arriba no ha sido capaz de retener el agua, según José Julián Gregorio.
Tampoco es algo extraño. Es algo que se repite en muchas zonas habitadas en nuestro país. “Los arroyos urbanizados siempre dan problemas, porque es por donde discurre el agua de manera natural. Una calle que se llame arroyo, o riera en Levante, tiene muchas papeletas para inundarse cuando llueva mucho”. Y no solo eso: Francisco Javier Tapiador explica que el hecho de estar urbanizado generará “destrozos mucho mayores, porque el agua coge más velocidad. Estuve en Letur hace unos meses estudiando lo que pasó allí, y es un clásico”.
No se pueden hacer embalses para la mayor avenida de agua posible porque eso no es un uso racional de los recursos
También alude al papel de las presas, como el citado embalse de la Portiña. “Está lloviendo mucho. Es normal que un embalse dimensionado para lluvias razonables en un clima como el nuestro se llene”, pero advierte: “No se pueden hacer embalses para la mayor avenida de agua posible porque eso no es un uso racional de los recursos”. Coincide con las prácticas de los últimos días por parte de las confederaciones hidrográficas. “Lo único que se puede hacer es ir soltando agua, pero hay veces que entra más de la que puede salir”.
La 'Ciudad de la Cerámica' pedirá la declaración de zona catastrófica. El alcalde ya se ha dirigido tanto al Gobierno de España como a la Junta de Castilla-La Mancha. Fuentes del Ejecutivo regional han explicado a elDiario.es que este martes se ha dado respuesta al alcalde para comunicar que dicha petición ha de ser elevada al organismo competente: la Delegación del Gobierno de España en la comunidad. Aunque de hecho, el Gobierno central ya ha declarado este mismo martes a Castilla-La Mancha como zona afectada por la emergencia.
El edil quiere acometer obras de “urgencia” para que Talavera no vuelva a inundarse. ¿Qué obras hay que hacer? ¿Hay solución?, preguntamos al investigador. “La declaración de zona catastrófica ayuda para obtener recursos, pero la solución real es no edificar en zonas inundables. El resto son parches u obras muy caras que no se acaban de amortizar”, asegura. “Si los técnicos dicen que las obras son razonables, estupendo, pero en este caso ya vamos tarde, claro. Hay que hacer estudios, luego proyectos, y se tiene que seguir todo un proceso de participación pública con los técnicos. Es complejo”, reconoce.
El Tajo, “un problema menor”
Estos días, el alcalde también ha comentado que, a diferencia de lo ocurrido en la primavera de 2025, en esta ocasión es “un problema menor”. Su caudal está en nivel rojo, pero José Julián Gregorio asegura que está “controlado”.
Cuando preguntamos al catedrático por esta afirmación responde que “seguro que el alcalde tiene mejor información. Entiendo que eso se lo habrán dicho los técnicos de la confederación”, aunque coincide en que lo ocurrido hace casi un año fue “algo muy distinto”.
Pone el acento en que esta vez “ha llovido mucho y en más sitios. En el Sistema Central está cayendo una barbaridad, y luego falta el deshielo, que será importante. En una zona inundable como esta, el agua puede llegar de muchos sitios, no necesariamente del río principal”.
El tren de borrascas sigue. Con el anticiclón de las Azores fuera de su posición habitual se han convertido en frecuentes en la península ibérica. “Es un sistema de alta presión que sirve para bloquear los efectos de la llegada de las borrascas. Que esté más o menos debilitado, depende de las estaciones. Suele ser más fuerte en verano”.
Explica que “pocas veces llega a España un río atmosférico a España combinado con un tren de borrascas. La corriente del chorro llega normalmente al norte de Europa, ahora está mucho más abajo y eso también tiene que ver con el cambio climático”. Aunque eso sí, no es la primera vez que ocurre.
Francisco Javier Tapiador insiste en que este tipo de fenómenos serán cada vez más frecuentes y extremos, ya sean las sequías o las lluvias capaces de inundar. No son incompatibles. “Es lo que nos debería preocupar”.
Lo de Talavera de la Reina es solo un ejemplo de este tipo de episodios. El investigador cree que Castilla-La Mancha requiere una visión más global a la hora de abordar posibles soluciones o, al menos, iniciativas que permitan minimizar el impacto y adaptarnos a la nueva situación. “Toda Castilla-La Mancha requiere ese tipo de estudios”, dice, y ofrece la experiencia y la investigación de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).
“Indudablemente los ayuntamientos y el Gobierno regional estarían mucho mejor preparados si tuviéramos con ellos una conversación. Tenemos conocimientos y medios de sobra, incluyendo los satélites, y solo hace falta liderazgo y apoyo político”, zanja.
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