La Casa del Temple de Toledo, “pieza clave” del arte español con valiosos restos islámicos y que reivindica la ultraderecha
Toledo ha sido siempre conocida como 'Ciudad de las Tres Culturas', apelando a la capacidad de convivencia de cristianos, musulmanes y judíos en tiempos convulsos. No es extraño encontrar en el Casco Histórico edificios que comparten vestigios arquitectónicos o artísticos vinculados a variadas expresiones artísticas (o religiosas) a lo largo de la historia.
Es, por cierto, uno de los elementos que esgrime la ciudad de Toledo como valor en su aspiración a convertirse en la Capital Europea de la Cultura en 2031, esbozando un proyecto que busca el “renacer del nuevo humanismo”, el ser humano en el centro, frente a la religión.
La conocida como 'Casa del Temple' es uno de los ejemplos más claros. Este edificio situado en la confluencia de las calles de San Miguel y la calle Soledad del Casco Histórico de Toledo data en su origen de los siglos XI y XII y su estructura es típicamente andalusí. Fue propiedad de la Orden de Los Templarios y hasta llegó a funcionar como casa-hospedería en el siglo XIV. Pero su historia va mucho más allá.
La estructura original de la casa data del siglo XI-XII, de los tiempos de al-Ándalus, y se organiza en torno a un patio central con diversos salones y alcobas. Uno de los elementos más espectaculares es el que se considera “probablemente” el salón más antiguo de la casa. Está en el subsuelo y es un espacio de época califal (siglo X), con paredes estucadas y ornamentación bícroma, de reminiscencias mozárabes.
Junto a los elementos mudéjares o mozárabes, hoy hay medallones con emblemas castellanos y vestigios artísticos de finales del siglo XII o principios del XIII, hasta llegar al siglo XIV. Conviven con otros elementos como los que se aprecian en el porche elevado del edificio, donde hay talladas las suras (capítulos) numeros III y XLVIII del Corán.
Es todo un ejemplo del 'crisol' de culturas que dirían algunos, pero lo cierto es que más allá de la 'leyenda' de los caballeros templarios que lleva de forma habitual a los grupos turísticos ante el edificio, el lugar ha pasado décadas sin pena ni gloria en pleno centro de Toledo, a unos pasos del Alcázar o de la plaza de Zocodover.
Una restauración por parte del Consorcio de Toledo allá por 2016 para recuperar los alfarjes del edificio - la techumbre de madera de origen mudéjar- lo sacó del ostracismo. Ese año se pensó en incluir al edificio en las rutas de Patrimonio Desconocido de la ciudad.
El inmueble es propiedad del Ministerio de Cultura. Ahora, este organismo acaba de ceder de forma temporal la gestión de este edificio público que, por cierto, tiene un régimen especial de protección y de uso que no puede obviarse.
La cesión se ha realizado a la Fundación de Cultura Islámica, una entidad cuyo objetivo es visibilizar el patrimonio andalusí en lugares de referencia cultural como Toledo. En los últimos tiempos ha puesto en marcha varios itinerarios botánicos en Toledo para recordar cómo eran los jardines de al-Ándalus. Su secretaria general Encarna Gutiérrez explica que se trata de que la ciudad “sienta orgullo” también de su pasado árabe.
La cesión se hizo oficial el pasado 16 de octubre de 2025, mediante la Orden del ministro de Cultura Ernest Urtasun por la que se otorga la concesión demanial. El acta de entrega a la FUNCI se firmó el 14 de noviembre en el Museo Sefardí (judío), de titularidad estatal, con el que la Fundación de Cultura Islámica también colabora desde hace varios años.
El Ministerio de Cultura asegura que la Casa del Temple es una “pieza clave” en la historiografía del arte español de los siglos X-XIV, y que lo es “en buena medida” por la conservación de significativos elementos propios de la arquitectura islámica.
De hecho, subraya, “los elementos más primitivos de todo el conjunto son de época califal (S. X), y hacen de la Casa del Temple uno de los edificios civiles de esta época mejor conservados de España”. En la cesión a la Fundación de Cultura Islámica se incluyen actividades culturales a través de su Centro de Estudios sobre el Toledo Islámico.
“Esta cesión permitirá su apertura continuada al público”, explican fuentes del ministerio. Se trata de visibilizar el valor del inmueble como monumento andalusí dentro del conjunto histórico de Toledo: se instalará un espacio expositivo sobre el Toledo islámico, se mantendrá un espacio expositivo temporal para muestras temáticas, la realización de visitas guiadas al edificio, la organización de congresos especializados y ciclos de conferencias, la organización de cursos de formación sobre Al Ándalus y el patrimonio cultural y se instalará un fondo bibliográfico de referencia sobre Al-Ándalus y el Toledo islámico, para la consulta de estudiantes e historiadores.
Sin embargo, esta idea no ha gustado a la Asociación Orden Soberana del Pueblo Templario que en 2024 llegó a pedir al papa Francisco la rehabilitación de la 'orden' (religiosos guerreros), suspendida por el Vaticano allá por 1312.
El pasado 8 de febrero, sus miembros se manifestaron contra la decisión, según publicaba La Tribuna de Toledo. Recorrieron varias calles del centro histórico de Toledo ataviados con sus típicos mantos y en formación de dos se desplazaron hasta el edificio para arrodillarse y rezar.
Abogados Cristianos amaga con los tribunales
Tampoco gusta a la Fundación Abogados Cristianos que dice representar a esta orden templaria y que amaga con acciones judiciales si el Ministerio de Cultura no revoca la cesión del inmueble. Pide “la revisión de oficio” y la “nulidad” de la orden ministerial por la que se otorgó una concesión demanial sobre el inmueble conocido como Casa del Temple, situado en la calle Soledad n.º 2 de Toledo, a la Fundación de Cultura Islámica (FUNCI).
El edificio tiene la condición de Bien de Interés Cultural (BIC) y aunque Abogados Cristianos reconoce que “posee elementos históricos de época andalusí”, lo vincula históricamente a la Orden de los Caballeros Templarios obviando cualquier otro aspecto de su pasado o presente, “tras la conquista cristiana de Toledo en 1085”. Fue, dicen, “su sede y emblema” y se niegan a que sea cedido a la Fundación de Cultura Islámica para actividades culturales.
En su opinión, la cesión “se realizó de forma directa, sin mediar procedimiento de concurrencia competitiva ni convocatoria pública, pese a tratarse de un bien de dominio público estatal afecto al servicio cultural” y que por esta razón “incurre en nulidad de pleno derecho, al haberse prescindido total y absolutamente del procedimiento legalmente establecido”. Abunda esta fundación que se “vulneran” los principios de publicidad, transparencia y objetividad exigidos por la Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas.
También sugiere que hay “riesgo de alteraciones irreversibles” en un inmueble de más de mil años de antigüedad y “del perjuicio económico que podría suponer para el Estado en caso de indemnizaciones futuras”.
El Ministerio de Cultura explica que el procedimiento que se ha seguido para la cesión del inmueble se llama ‘cesión demanial’. Es una figura prevista en la Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas “que puede ser otorgada directamente cuando el inmueble sea utilizado para un fin de interés general”, tal y como recoge la citada ley en el artículo 137.4.
Se formalizó mediante orden ministerial que “no necesita publicación en el Boletín Oficial del Estado”, según fuentes del organismo.
“Las funciones y actividades que la Fundación de Cultura Islámica (FUNCI) va a desarrollar en este inmueble son de especial interés para el Ministerio de Cultura, puesto que están directamente relacionadas con el origen del inmueble y porque van dirigidas a la protección del patrimonio, su difusión y recuperación, así como la cooperación cultural”, zanja este departamento del Gobierno de España.
La Fundación de Cultura Islámica se ha remitido a los datos que aporta el Ministerio de Cultura a preguntas de este medio.
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