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Lourdes Lledó: "Los políticos deberían haber aprendido de la colaboración entre científicos y clínicos y están creando confusión"

Lourdes Lledó, decana de la Facultad de Medicina y Ciencia de la Salud de la UAH

Lourdes Lledó García es la nueva decana de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Alcalá (UAH) de la que es profesora titular. Esta especialista en Microbiología y Parasitología Clínica, muy vinculada por formación al Hospital de Guadalajara, sustituye al doctor Manuel Rodríguez Zapata que acaba de jubilarse.

Dirige una facultad en la que se combinan varios tipos de estudios relacionados con la Salud: Medicina, Enfermería, Fisioterapia o Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. En una entrevista nos comenta que, debido a las circunstancias de la emergencia sanitaria, la responsabilidad se multiplica aunque el reto no le asusta porque pesa la experiencia.

Reconoce que la formación virtual todavía no es la ideal en las universidades y sostiene que en España si faltan médicos no es porque no haya estudiantes en las universidades, sino porque sus condiciones laborales llevan provocando fuga de talento en los últimos 15 años. También habla de la gestión política de la pandemia y tiene una opinión muy clara sobre la vacuna.

A usted no le es ajeno el cargo porque había ejercido como decana adjunta de la Facultad. ¿Cómo afronta la nueva responsabilidad?

Pues como usted dice con una responsabilidad enorme, pero sobre todo como un reto por las circunstancias. Esta pandemia está siendo un reto para la sociedad, para la Sanidad y para la Educación.

¿Cómo va a condicionar la pandemia la formación de nuevos profesionales en la Facultad?

En nuestro caso, en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud es un reto añadido porque supone que nuestros estudiantes tienen que realizar prácticas en los centros sanitarios.

Va a ser una oportunidad para ellos porque verán cómo se gestiona una pandemia, cómo se reorganiza un hospital, cómo los profesionales están tomando decisiones muy rápidas…

Y para nosotros el reto está en preservar la seguridad de los estudiantes, de los profesionales y de los pacientes. Evitar que el estudiante sea una fuente de infección. Todos los decanos de Ciencias de la Salud sabemos que no podemos retirar a los estudiantes de las prácticas asistenciales. Son fundamentales para su formación, pero no pueden ser las habituales. Las tenemos que reestructurar.

Y supongo que no solo las prácticas sino la manera de organizar toda la formación. ¿Cómo lo han hecho en este nuevo curso?

Hemos seguido las pautas del Plan de Adaptación de la Docencia de la Universidad de Alcalá. Cada facultad, bajo ese paraguas, ha realizado su propia adaptación. Todos los contenidos teóricos se imparten en formato virtual pero, claro, son carreras experimentales, con muchas prácticas en laboratorio y asistenciales, que han de ser presenciales. Se han adaptado con distancia, mascarillas, barreras físicas, menos alumnos, más profesorado y horarios…

En cuanto a las prácticas, hemos contactado con todas las gerencias médicas y de enfermería y se han creado planes de contingencia.

En la Comunidad de Madrid, el 31 de agosto la Dirección General de Innovación, Formación y Documentación retrasó el inicio de las prácticas. Nos pidieron un plan de contingencia.

En Castilla-La Mancha la Consejería de Sanidad tuvo muy claro que la formación práctica de los estudiantes de Ciencias de la Salud era fundamental. Nos han dado todo tipo de facilidades. Nunca consideraron retrasarlas o suspenderlas. También se han elaborado distintos planes de contingencia, valorando distintos escenarios según evolucione la pandemia.

¿Es una complicación añadida el hecho de estar a caballo de dos comunidades autónomas y además con diferencias políticas?

Sí, es siempre una complicación tener centros en dos comunidades autónomas que pueden tener criterios distintos.

En lo que sí coinciden las consejerías de Sanidad o de Educación y Universidades es que los estudiantes de Ciencias de la Salud no pueden ser retirados de los centros sanitarios. Es voluntad política de ambas, aunque lo han gestionado de manera distinta. No podemos permitirnos que una promoción salga sin la formación adecuada.

Los recursos tecnológicos para la formación virtual “no son los ideales”

Se apuesta por la formación presencial, pero eso puede cambiar. En marzo las universidades no estaban preparadas para un online 100% como usted misma ha reconocido. ¿Lo están ahora?

Sí, muchísimo mejor. En marzo la interrupción de la docencia fue brusca. Nuestro formato es presencial y aunque en los últimos años todas las universidades han acometido procesos de digitalización, de docencia virtual, solo era un apoyo que se usaba de forma ocasional y dispersa.

La base de la educación y de las metodologías docentes era la presencialidad. En estos meses, sabiendo que la pandemia va a durar un tiempo, las universidades se han formado preparando al profesorado. Los estudiantes saben ahora manejar mejor las herramientas.

En cuanto a los recursos tecnológicos… ¿Que no son ideales? No lo son. Se tienen que mejorar pero ahora la situación respecto a marzo es del negro al blanco.

¿Cómo se está abordando el SARS-CoV-2 en los contenidos que se imparten a los estudiantes?

No es tan fácil. Cualquier modificación requiere la aprobación de las agencias de acreditación universitaria pero, aunque no esté sobre el papel, yo soy microbióloga y cuando toque hablar de virus respiratorios todo lo que sepamos en ese momento lo transmitiré.

El epígrafe ‘coronavirus’ ya existía, pero en todo caso, tenemos una asignatura transversal sobre enfermedades emergentes y nos da mucha libertad. Cada año varía y ahora no lo hará solo en torno al coronavirus, sino que los profesores que hablen de Prevención y Salud Pública o de Gestión Hospitalaria…La pandemia lo ha cambiado.

De toda crisis se dice que surge una oportunidad. ¿Lo contempla así en cuanto a introducir cambios formativos y, sobre todo, en cuanto a investigación?

La pandemia nos ha roto a todos los esquemas, más que en los contenidos en la forma de impartirlos. Después, toda la comunidad científica y universitaria del país llevamos años pidiendo más presupuesto y más oportunidades.

Probablemente por la limitación de presupuestos casi todos los proyectos que se aprobaban se destinaban a grupos de excelencia y eran muy pocos. No es que no hubiera investigadores excelentes es que el dinero era muy poco. Era muy difícil.

Creo que debe haber más transversalidad en la dotación para potenciar la carrera investigadora. Se nos está yendo gente joven que será puntera si se le da la oportunidad. Una sociedad no puede vivir sin investigadores.

¿Falta de médicos?: “Se han ido. El problema son los salarios bajos y la falta de estabilidad”  

Los alumnos de posgrado fueron llamados a los centros sanitarios durante el estado de alarma. Todas las manos eran pocas… Se ha debatido mucho sobre la falta de médicos en España. ¿Eso es así?

Yo creo que no es tanto que falten médicos o sanitarios. Tenemos un buen sistema formativo, tanto en Grado como en Posgrado. El problema es que cuando se termina la formación de cualquiera de los estudios de Ciencias de la Salud la oferta de trabajo en España es muy pobre: contratos con salarios muy bajos, y todavía más importante, la poca estabilidad.

No es entendible como sociedad que estemos invirtiendo tanto dinero en formar sanitarios para que después se tengan que ir a otros países de la Unión Europea. No es tanto un problema con el número de estudiantes que admitimos en las universidades, sino que al acabar no encontrasen trabajo digno. Ha provocado una fuga en los últimos 15 años. Se han ido a Portugal, Alemania o Inglaterra.

Otro de los debates es el de la progresiva implantación de la telemedicina, sobre todo en Atención Primaria. Tiene defensores y detractores. ¿Usted qué opina?

Creo que como todas las cosas tiene ventajas y desventajas. En esta situación ha sido muy útil porque si no se hubiera implantado no se hubiera podido atender a muchos pacientes con los centros de Atención Primaria cerrados y los hospitales copados por las salas COVID.

Evidentemente la telemedicina tiene inconvenientes: no estás viendo al paciente, puede haber errores en la comunicación…Cuando la pandemia cese no tiene mucho sentido, solo en determinadas circunstancias, en sitios muy alejados, pero no debería ser la norma.

Es usted especialista en microbiología y parasitología clínica. ¿Cómo vivió la declaración del estado de alarma por la irrupción de este nuevo tipo de coronavirus? ¿Le sorprendió?

Todos los microbiólogos y especialistas en enfermedades infecciosas sabíamos que, con la globalización, podríamos tener una pandemia por coronavirus o por microorganismos zoonóticos. El ser humano está entrando en zonas con las que no tenía contacto, el comercio, los transportes, los alimentos…Se han globalizado. Probablemente no sea la última. Tenemos que aprender a gestionarlo y no nos pillará desprevenidos.

En nuestro país las enfermedades infecciosas no son una especialidad reconocida. Hemos luchado mucho desde la Sociedad Española de Microbiología (SEM) y desde la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

No conocemos todavía todo sobre este coronavirus. ¿Cree que se está trasladando información e instrucciones claras a los ciudadanos?

Creo que los médicos y los científicos están actuando exquisitamente. Están dando información según se va conociendo. Ha habido colaboración como nunca se había conocido.

El problema han sido los políticos. A veces están dando informaciones poco claras y contradictorias. Creo que deberían haber aprendido de la colaboración entre científicos y clínicos y haber tenido ese mismo espíritu, no el enfrentamiento. Están dando mensajes contradictorios. Eso a la población, y me incluyo como ciudadana, le crea mucha confusión.

¿Hasta el punto de que pueda perderse el respeto al virus?

No, no lo veo tanto así, sino que es que no saben cuál es la manera correcta de actuar. Puede que parte de la población tenga conductas poco correctas, pero no interpreto que sea porque se pierda el miedo al virus, sino por la confusión creada.

Cuando uno no tiene información clara, la interpretación de cada uno de nosotros es diferente.

Con una guerra de datos incluida…

Debería estar en manos de los técnicos y de expertos. Los políticos tienen que estar asesorados pero la transmisión debería ser por parte de los técnicos.

Se ha puesto en el foco mediático en los últimos días a los universitarios en distintas ciudades de España por comportamientos irresponsables que han llevado a clausurar clases presenciales. ¿Qué mensaje se les debe trasladar y a quién le corresponde hacerlo?

Desde las instituciones académicas estamos intentando trasmitirles el mensaje de que deben ser responsables para protegernos a todos. Debemos dar consejos e información repetitiva para transmitir la importancia del comportamiento individual.

"La vacuna eficaz al 100% no la tendremos al final de este año"

Por cierto, ¿es optimista sobre la disponibilidad de una vacuna eficaz para finales de año?

Creo que una vacuna eficaz al 100% o por encima del 90% no va a ser este año. Probablemente en el primer trimestre de 2021 tengamos diferentes tipos de vacunas que serán seguras, pero tendrá eficacia limitada. A lo largo del año irán saliendo, hay muchos proyectos en marcha, y serán cada vez más eficaces.

Se irán complementando y se dirigirán a grupos concretos de población con circunstancias diferentes. La vacuna ideal al 100% no la tendremos al final de este año, pero soy optimista porque la comunidad científica se ha volcado como en otras pandemias, como la del virus VIH, pero todo requiere un tiempo. 

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Publicado el
19 de octubre de 2020 - 19:34 h

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