Pueblos sin pediatra: el problema crónico de la Atención Primaria en Castilla y León

Un pediatra atiende a un menor.

Alrededor de 1.200 niños de Burgos se han quedado sin pediatra por culpa de un concurso de traslados mal planificado. La pediatra de las Zonas Básicas de Salud de Roa de Duero, Aranda Rural y Huerta del Rey, en la provincia de Burgos, dejó su plaza el pasado 15 de enero y se marchó a Valladolid, una decisión que había comunicado a sus superiores meses atrás. A pesar de que la Gerencia Sanitaria de Burgos y la Gerencia Regional del Sacyl estaban al tanto, una semana después de su marcha los niños siguen sin pediatra y los padres cada vez más indignados. Desde la Gerencia burgalesa y desde la Consejería de Sanidad no dan una respuesta clara.

Lourdes Núñez, concejala de Sotillo de la Ribera, uno de los 84 pueblos que se han quedado sin pediatra asistió en octubre a una reunión telemática con los gerentes del Sacyl, Manuel Mitadiel y el de Burgos, Santiago Rodríguez. En aquel encuentro, al que asistieron representantes de otros municipios, los gerentes les informaron de que la pediatra de las tres Zonas Básicas de Salud en cuestión iba a dejar su plaza, pero que se quedaran tranquilos. "Nos aseguraron que había un sustituto previsto. Ahora nos dicen que no hay nadie para cubrirla", cuenta Núñez.

La mala suerte de Sotillo trae de cabeza a sus cerca de 500 habitantes. A la pandemia de COVID-19 y a la borrasca Filomena, que la semana pasada sepultó la carretera de acceso al pueblo, tienen que sumar que se les marchan los médicos. Ahora ha sido el pediatra, pero el pasado septiembre, se quedaron sin facultativo de Atención Primaria un día antes de que la Junta de Castilla y León les confinara perimetralmente para controlar los contagios. "Más que mala suerte es mala planificación", sentencia la edil.

Desde la gerencia de Burgos defienden que han hecho "muchas gestiones" para tratar de evitar que los 1.200 niños se quedaran sin pediatra y que siguen trabajando en buscar una solución. Sin embargo, no explican qué ha sucedido para que el sustituto que tenían previsto no se haya podido incorporar tampoco se dan una fecha para solucionar el problema. Señalan que, hasta que se encuentre un médico pediatra que cubra la asistencia en esa zona, la atención urgente a los menores de 14 años se realizará por los médicos de familia de la demarcación correspondiente, y las revisiones y las consultas programadas se repartirán entre los pediatras de Aranda Norte (los niños de Huerta y Roa) y Aranda Sur (los niños de Aranda Rural).

Este parche sabe a poco a muchas madres y padres de la comarca como Patricia Ontañón, de Villanueva de Gumiel, en la Zona Básica de Aranda Rural. Ella tiene dos niñas, de tres años y tres meses, "las dos sanísimas" remarca con un ápice de tranquilidad en su voz. El problema es que con una niña tan pequeña se hace necesario tener a su pediatra cerca, revisiones, vacunas, consultas. "Ahora le tocan revisiones importantes como la de los cinco meses y no sé si se la hará el médico de cabecera el de familia o algún otro pediatra de Aranda, pero allí van a estar todavía más saturados", explica con resignación.

Un problema crónico

La presidenta de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria de Castilla y León, Mercedes Garrido, subraya que, aunque la situación que vivien estos 84 municipios es puntual y acabará solucionándose, el problema es crónico, como llevan reivindicando desde hace más de una década. "Faltan pediatras en Atención Primaria porque la inversión ha sido mucho menor que en otros ámbitos", resume. Esto se suma a una situación laboral que hace que los profesionales no tengan incentivos para quedarse. "Acaban quemándose", resume.

La situación laboral en Primaria es mala, por eso los pediatras suelen acabar prefiriendo la clínica. "Llevamos años alertando de que hay plazas que cuesta mucho cubrir", explica Garrido. "Y en las zonas rurales es todavía peor. El pediatra está solo, con dificultades para conciliar su vida, con una carga de trabajo importante, necesidad de desplazarse, sin sustituciones". Además la situación no mejora. "Cada año las condiciones son peores. Lo normal es que busques otra cosa".

Desde la asociación llevan años proponiendo a la Junta cambios que van en la línea de lo que han reclamado muchos sindicatos para mejorar la atención primaria: mejores condiciones laborales y la posibilidad de ir formando a los MIR en esta especialidad. "La formación pediátrica está centrada en hospitales, se pasa poco por AP, por eso muchos estudiantes no quieren enfrentarse a algo que no conocen. Necesitamos apostar por una formación diferente al respecto", indica.

Ejemplos por toda la comunidad

La situación de estos municipios de Burgos no es la única. Esta semana, el Ayuntamiento de Benavente, el segundo municipio de la provincia de Zamora, denunció que se han quedado sin los tres pediatras de sus centros de salud. El alcalde, Luciano Huerga, ha reclamado a la Junta de Castilla y León por escrito y ha pedido a los vecinos que presenten reclamaciones en los centros de salud. En León, la situación es similar. Un total de siete ayuntamientos del Bierzo han comenzado a recoger firmas por el cierre temporal de los consultorios médicos, un cierre "temporal" que ha forzado a 4.000 pacientes a desplazarse a Villafranca para que les atienda un médico, a más de 70 kilómetros (ida y vuelta) de alguno de sus actuales consultorios.

Desde la Asociación en Defensa de la Sanidad Rural recuerdan que adolecen de falta de profesionales en Pinares Norte (Soria), Nava de Asunción (Segovia), Venta de Baños (Palencia) e incluso Soria capital. "Como siempre, estos hechos no son aislados, sino que responden a un problema estructural que impacta en todas las provincias de Castilla y León", indican. Para esta asociación, la pediatría rural es el nuevo blanco de un modelo de gestión sanitaria de la Junta de Castilla y León. Un modelo que "deshumaniza y fomenta la despoblación".

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