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CATALUNYA

El cómico antisemita Dieudonné persigue a Manuel Valls hasta Barcelona para fastidiarle su campaña

El humorista, muy discutido en Francia por su odio a los judíos y su relación con la familia Le Pen, ha anunciado que actuará en Barcelona el 16 de febrero

Dieudonné lleva varios años enfrentado a Manuel Valls, quien le ha criticado en numerosas ocasiones y hasta pidió a los ayuntamientos que prohibieran sus actuaciones

"Al principio tenía un dueto con un compañero que era judío, pero su evolución ha sido tan surrealista que ha llegado a hacer bromas con atentados", dice la periodista francesa Sandrine Morell

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El cómico antisemita Dieudonné y el candidato a la alcaldía de Barcelona Manuel Valls / EFE

El cómico antisemita Dieudonné y el candidato a la alcaldía de Barcelona Manuel Valls / EFE

A Manuel Valls le quedan más de seis meses para intentar convencer a los ciudadanos de Barcelona de que es el mejor candidato a alcalde. Un tiempo que se le puede hacer largo, ya que a la cierta desconfianza interna en Ciudadanos y a las  críticas que ha recibido se puede sumar la aparición en la ciudad de uno de sus enemigos públicos en Francia: el humorista Dieudonné. Un cómico antisemita que ha anunciado que actuará en Barcelona en febrero del próximo año. Y todo apunta que solo lo hace por fastidiar a Valls y perjudicarle políticamente. En el entorno del candidato a la alcaldía se niegan a comentar nada sobre él. 

El enfrentamiento del candidato de Ciudadanos al Ayuntamiento de Barcelona con este cómico de ascendencia camerunesa dura ya varios años. El motivo es el rechazo que ha mostrado Valls siempre a sus espectáculos, que han sido calificados de antisemitas de manera reiterada. Cuando era ministro del Interior, Valls pidió a los ayuntamientos franceses que impidieran las actuaciones del cómico. Algo que justificó en que éste cometía "infracciones penales reiteradas" y "provocaciones que afectan a la dignidad de la persona humana".

Ahora Dieudonné quiere salir por primera vez en su carrera a un territorio no francófono para presentar su show En Verité. Casualmente, a la ciudad en la que uno de sus objetivos aspira a ocupar el cargo de alcalde. Tampoco se ha molestado en disimular que su objetivo es molestar a Valls, ya que las entradas más baratas que ofrece para la actuación son las de la "tarifa Valls". Unos pases que no existen y que forman parte de una broma pero que, según su web oficial, ya están agotados.

El cómico no dudó en enfrentarse en muchas ocasiones con el gobierno socialista que presidía François Hollande, con Valls como su principal diana. Uno de estos choques motivó la intervención del Consejo de Estado francés, que avaló la prohibición de uno de sus espectáculos en Nantes. Esta fue una de las grandes victorias del entonces ministro del Interior. Desde entonces, el humorista no ha parado de meterse con él. Entre los insultos que le ha dirigido están "Mussolini mitad síndrome de Down" o "pequeño, débil y dócil soldado israelí".

Pero no solo ha llamado la atención por sus provocaciones en un escenario. Su discurso cuando no está actuando también hace que se hable de él. Por ejemplo, cuando dijo tras el atentado contra Charlie Hebdo que se sentía más "Charlie Coulibaly", en referencia al apellido del terrorista que mató a una policía y a cuatro judíos tras asaltar un supermercado kosher de París. Tras esto, fue detenido por apología del terrorismo. Lo que le volvería a pasar varias veces más, como cuando le arrestaron en el aeropuerto de Hong Kong, donde tenía previsto actuar, tras las quejas de los consulados de Francia e Israel.

El resultado de todas estas polémicas son varias causas con la Justicia, ya sea en Francia o en Bélgica. Su paso por el banquillo le ha causado más de una condena. La más severa hasta ahora es la de dos meses de cárcel y 9.000 euros de multa por  una actuación de 2012 en Bélgica por comentarios "racistas y de incitación al odio", además de antisemitas y "negacionistas". La otra fue por apología del terrorismo, precisamente por lo que dijo tras el ataque a Charlie Hebdo. Varios varapalos judiciales que en una ocasión fueron refrendados por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que rechazó que uno de sus espectáculos fuera libertad de expresión.

Fans y libertad de expresión

A pesar de todas estas polémicas, Dieudonné sí mantiene una base de fans considerable. El cómico se las ha apañado para evitar las prohibiciones de los ayuntamientos franceses, utilizando para sus actuaciones localizaciones secretas de las que avisa por mensaje de texto a los que han comprado entradas para verle. Esto mismo ocurrirá en Barcelona, ya que solo se sabe que la fecha es el 16 de febrero. Si se confirma que finalmente acude a la ciudad, el show será a "menos de 20 kilómetros de Barcelona", como informa La Vanguardia.

"Su evolución ha sido muy surrealista. Al principio, formaba un duo con otro cómico, que era judío, con el que exploraba los límites y se reía de todas las religiones. Cuando empezó en solitario, comenzaron las bromas antisemitas. Hasta el punto de que su excompañero condenó lo que hacía", explica Sandrine Morell, corresponsal de Le Monde en España, que recuerda que ha llegado a hacer bromas "con atentados".

Esta periodista tampoco se extraña de que Dieudonné tenga relación con la familia Le Pen, con el ejemplo de que Jean-Marie Le Pen es el padrino de la hija del cómico. "El Frente Nacional comparte su rechazo a los judíos. El partido va contra las élites, que serían los judíos, y contra aquellos a los que acusan de vivir del sistema. Por eso encaja en su discurso, aunque sea negro", añade Morell, que cree que su anunciado paso por Barcelona añade más "surrealismo" a lo que le rodea a él y a Valls.

Dieudonné también ha servido de ejemplo en varios debates sobre la libertad de expresión. Más allá de sus problemas judiciales, que esté constamente en los límites hace que tenga tantos detractores como aficionados. El también humorista y fundador de  Revista Mongolia, Darío Adanti, cree que el enemigo de Valls es antisemita y que usa el "humor como excusa". Pero no apuesta por prohibir sus actuaciones. "Creo que lo que hace no es inocente. Pero prohibirle y convertirle en un tabú le hace más atractivo, y desencadena un efecto Streisand", señala Adanti, que incide en que el humor, aunque no haya que prohibirlo, sí debe estar expuesto a la crítica social.

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