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La prostitución, un “producto de consumo” para hombres cada vez más jóvenes

Dos de cada diez hombres pagaron servicios de prostitución el pasado año

Alicia Avilés Pozo

Si durante buena parte del siglo XX, el demandante de servicios de prostitución o “prostituidor” se caracterizaba por una edad adulta y una educación sexual reprimida, hoy en día el fenómeno ha cambiado considerablemente y la edad media de estos hombres ha descendido hasta los 30 años. Una de las causas es que la prostitución se ha “mercantilizado” dentro del sistema capitalista y con ello ha pasado ser “un producto de consumo más” asociado al “fin de fiesta”. Esta es una de las reflexiones abordadas en la mesa redonda organizada por la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE) sobre ‘Prostitución y Juventud’ dentro del programa ‘Entre lunas’ del Ayuntamiento de Toledo, y que ha contado también con la asistencia de los concejales Diego Mejías y Eva Jiménez.

Durante la introducción, uno de los miembros del colectivo organizador, Francisco Margenta, ha dibujado con datos orientativos el mapa de la prostitución en España, como un fenómeno socio-cultural “muy complejo” que parte del hecho de que el sexo de pago es un “producto del capitalismo y del patriarcado” dentro un mundo “hipersexualizado”. Por ello, ha abundado en la problemática moral que genera, sobre todo desde el punto de vista de la “cosificación” del cuerpo femenino y del debate entre su regulación o su abolición.

Dicho esto, y desde un enfoque sociológico, ha añadido que a la mercantilización de la prostitución se unen las relaciones de poder que reproducen, a su vez, situaciones de dominación del hombre sobre la mujer, es decir, un “acto simbólico de la violencia de género”. Considera que la prostitución es un problema de educación sexual y del “discurso neo-machista” que establece que la sexualidad es una necesidad biológica, “cuando realmente es un constructo cultural”.

AHIGE también ha puesto el acento sobre el “estigma” y las numerosas situaciones de vulnerabilidad que sufren las prostitutas y cómo este fenómeno se ha convertido en un “rito de paso y de socialización” entre los jóvenes. “Es una forma de ‘fin de fiesta’; no se plantean ningún dilema moral y lo consideran una opción válida de ocio”, recalca.

Ante este contexto, ha ofrecido una serie de vías para la resolución del problema que pasan por la descriminalización de la prostitución, lo que a su vez eliminaría la trata de mujeres. No obstante, este colectivo pone reparos a una regulación de la misma, ya que, entre otras consecuencias, podría provocar que los proxenetas se convirtieran en “empresarios del sexo” y que, al igual que sucede con el modelo holandés, se produzca un “efecto llamada” y se generen nuevas formas de explotación sexual.

“La mujer tampoco sufriría una dignificación, ya que la estigmatización no desaparece y al obligarlas a registrarse perderían su privacidad”, argumenta; y subraya que el Estado tampoco podría garantizar su protección contra las enfermedades ya que no obliga al demandante a pasar las pruebas ni certificaciones sanitarias que se les exigen a ellas.

“En su gran mayoría, estas mujeres no han podido elegir”

Por su parte, ha detallado algunos de estos aspectos Yeilin Alvarado, de Médicos del Mundo, concretando el perfil de las mujeres que ejercen la prostitución o que son víctimas de trata en Castilla-La Mancha, principalmente por desigualdad de género, por redes de poder y por la “normalización” de este fenómeno en la sociedad pese a que la mayoría “vende su cuerpo para su subsistencia. Al igual que otros ponentes, ha arremetido contra estereotipos sociales: ”en su gran mayoría, estas mujeres no han podido elegir, son vulnerables, pobres, sin educación sexual, proceden de familias desestructuradas o han sufrido violencia familiar“.

Esta ONG desgrana el contexto en el que trabajan la mayoría de las prostitutas de esta comunidad autónoma como el aislamiento en clubes de carretera, lo que permite que sufran desprotección, violencia, amenazas y abuso económico. Y en el terreno físico y psicológico la situación desemboca en mecanismos de defensa como la negación, la disociación, las autolesiones, el suicidio, la malnutrición, la anorexia, los trastornos menstruales, el dolor pélvico, la enfermedades de transmisión sexual y los abortos.

Finalmente, el sexólogo y educador sexual Julián Fernández de Quero, ha incidido en ese rejuvenecimiento de la media de edad de los “prostituyentes”, de los que también ha destacado que conciben la prostitución como “parte del ocio consumista”, como “algo que se mercantiliza”. Pero al mismo tiempo, con la curiosa paradoja de que durante la adolescencia (entre los 13 y los 18 años), la prostitución no aparece como experiencia, “solo como conocimiento a través de su contemplación en la televisión, en internet y en la calle”.

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