La vergüenza de un Consell
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Un grupo de WhatsApp gravita sobre la mayoría de consellers
El gobierno de Mazón no pasó de “desprender sensación de estar alerta” el día de la dana
Es difícil encontrar el término. ¿Inoperante? ¿Irresponsable? ¿Negligente? Lo que está clara es la sensación de vergüenza que desprende la secuencia de mensajes en el chat de WhatsApp del Consell de la Generalitat Valenciana del 29 de octubre de 2024, cuando las inundaciones causadas por la dana generaron una catástrofe que se llevó por delante 230 vidas. Los consellers, encabezados por el entonces presidente, Carlos Mazón, en lugar de un gobierno organizado y, como mínimo, preocupado, aparecen como un grupo de colegas dispuestos a exhibirse ante la opinión pública.
La lectura de los mensajes del grupo del Consell, aportados por la vicepresidenta Susana Camarero a la jueza de Catarroja que instruye el caso, hunde el ánimo de cualquiera. “Vamos a inundar de datos a los medios hoy, ¿vale? Desprende sensación de estar alerta que te cagas”, dice Mazón aquel día para orientar el tono de la respuesta a un panorama meteorológico preocupante. Y la secuencia se despeña a lo largo de la jornada desde esa frivolidad inicial hacia la estulticia, con incursiones tan alucinantes como la del entonces conseller de Educación (hoy de Hacienda), José Antonio Rovira, que a las 21.11, cuando la tragedia estaba en su fase aguda, no se mostraba preocupado por las víctimas sino porque “la izquierda ha empezado su campañita”.
En la relación de mensajes, que no revela que alguien adoptara decisión alguna, encaja como una plantilla la ya conocida desconexión de Mazón durante la larga sobremesa en la que se perdió aquella tarde. Una ausencia en plena situación de emergencia que le acabó obligando a dimitir, aunque se mantiene como parlamentario, protegido gracias a su aforamiento por el Tribunal Superior de Justicia de la imputación que afecta a la exconsellera Salomé Pradas y al exsecretario autonómico Emilio Argüeso. Sin embargo, su eventual implicación, que parecía ya descartada del todo, ha vuelto a surgir como una posibilidad tras la intervención de la Audiencia de Valencia, que al aceptar su intento de personarse en la causa contra el criterio de la jueza ha apuntado que el caso todavía podría propiciar “una inculpación futura” de Mazón.
La verdad es que, tenga implicaciones sancionables o no, la negligencia del Consell fue brutal aquella jornada. No es que faltara eficiencia. Es que no hubo ni el menor asomo de buscarla. Contra las desacreditadas y falaces conclusiones sobre la dana aprobadas por el PP y Vox en las Corts Valencianes, el mecanismo de protección civil ante la emergencia estaba en pausa y durante largas horas nadie sintió la responsabilidad de ponerlo en marcha, con el agravante de que la consellera Pradas, ya por la tarde en el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), no supo ni cómo hacerlo funcionar. Resultado: un desastre.
Ante tal dejadez colectiva, es normal que la jueza de Catarroja, además de pedir a Susana Camarero los archivos adjuntos del chat de WhatsApp de los consellers con Mazón, haya decidido abrir la puerta a citar a más consellers que, como José Antonio Rovira, Miguel Barrachina, Marciano Gómez o Vicente Martínez Mus, interactuaron con el entonces presidente en el comprometedor grupo de mensajes. Es fundamental señalar que todos ellos siguen formando parte del gobierno autonómico que ahora preside Juan Francisco Pérez Llorca, heredero casi al completo de aquel Consell de la vergüenza.
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