Mis cacas flotan: ¿debo preocuparme?

Heces flotantes

Jordi Sabaté


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Puede que notemos en alguna ocasión que nuestras deposiciones no se van por el sumidero del sanitario una vez pulsamos el botón de la cisterna y el agua se desliza en toda su intensidad por las paredes de la taza. Puede, incluso, que eso sea lo que nos ocurra normalmente y debamos pulsar el botón varias veces.

Si es así, en principio debemos estar tranquilos, ya que la mayoría de las veces las causas son eventuales y revisten apenas gravedad. En un pequeño porcentaje de las ocasiones, si el fenómeno se acompaña de otros síntomas, conviene consultar a un médico digestólogo.

¿Por qué ocurre?

Las heces normalmente tienen una composición densa de materia orgánica, hongos, bacterias, virus y diversos parásitos intestinales que expulsamos. En la materia predominan deshechos altos en proteína y fibra insoluble, es decir polisacáridos pesados de cadena larga. Estos compuestos hacen que la hez pese más que el volumen de agua que desalojan, por lo que se hunden.

Ahora bien, hay dos componentes inesperados en las heces que si se presentan, pueden hacer que floten. El primero son los gases derivados de fermentaciones y el segundo, son las grasas. Ambos son compuestos menos densos que el agua y, por tanto, reducen la densidad de la hez.

Y ambos se producen por una situación de anomalía digestiva, no siempre grave. En el caso del aire, este se mezcla con el bolo alimenticio en el estómago, que después pasa al intestino donde pierde agua pero no el gas, que queda atrapado en su interior. Este hecho nos habla de una de las primeras posibles causas.

También puede suceder que el bolo adquiera el gas en el intestino, cuando se va transformando en el paquete fecal, mediante las fermentaciones parciales que efectúan en él las bacterias y hongos de la flora intestinal. En este caso, podemos considerar otra causa.

En un tercer caso el problema puede ser que el intestino no absorba bien los nutrientes y no permita así la salida de los gases que se dan por las fermentaciones, con lo que las heces salen hinchadas y poco compactas.

Y, en un último supuesto, las heces pueden flotar porque tienen un alto componente de grasas en su estructura, que son menos densas que el agua; este es el caso que más debe preocuparnos.

Lo que esconden las cacas flotantes

En los primeros supuestos, los de que las heces hayan adquirido gas en el estómago o el intestino, las causas detrás pueden ser:

  • Una dieta demasiado alta en fibra, o un reciente cambio de dieta a una más fibrosa.
  • Estrés que cause disfunciones gastrointestinales en la flora por exceso reacciones inflamatorias.
  • Una infección gastrointestinal que altere la flora o los procesos digestivos del estómago.
  • Una intolerancia alimentaria que despierte al sistema autoinmune y altere los procesos digestivos.
  • Un caso más grave puede ser el síndrome del colon irritable, un problema autoinmine permanente.
  • También pueden provocar heces flotantes procesos inflamatorios típicos del intestino como la Enfermedad de Crohn.

La mayoría de estos casos, salvo los dos últimos, revisten poca gravedad. No obstante, si el problema persiste, conviene acudir a un facultativo o facultativa para descubrir las posible causas y acabar con ellas, ya que puede estar detrás un mal estilo de vida, demasiadas preocupaciones, intolerancia leve al gluten, a la proteína de la leche, etc. Incluso una infección por Helicobacter pylori.

En el caso de que el motivo sea un exceso de grasas en el paquete fecal, las causas pueden revestir mayor gravedad si su baja densidad es constante, es decir que lo normal es que floten, y sobre todo si se acompañan de otros síntomas como heces muy mal olientes, color arcilla rojizo, frecuentes náuseas o dolores abdominales.

En caso de que las heces dejen rastros aceitosos y presententes en la porcelana, así como gotas, y además las heces floten, deberemos considerar problemas de mala absorción y digestión de grasas a nivel de la vesícula biliar y el páncreas.

Esto puede deberse a problemas pasajeros o bien a:

En todos estos casos conviene contactar sin demora con un o una especialista del aparato digestivo.

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