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Una decisión cargada de sentido

Pablo Iglesias acompaña durante la pasada campaña por la Generalitat

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¿Por qué ha decidido Pablo Iglesias abandonar la Vicepresidencia del Gobierno y concurrir como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid en las elecciones del 4 de mayo?

Él mismo ha dado una respuesta a este interrogante en el video a través del cual ha hecho pública su decisión. No hay tarea más urgente y más importante que evitar que el Gobierno de la Comunidad de Madrid caiga en manos de la extrema derecha. No solamente para la Comunidad de Madrid, sino para toda España. Como dicho objetivo no puede alcanzarse desde el Gobierno de la Nación, sino que tiene que ser conseguido ganando las elecciones del próximo mes de mayo, no quedaba otro camino que el que el Vicepresidente ha decidido recorrer.

La explicación es convincente. Pienso que ha sido entendida por todo el mundo. La forma en que la están transmitiendo todos los medios de comunicación inmediatamente después de que se haya hecho pública así lo pone de manifiesto. El movimiento ha sorprendido, pero no porque resulte inexplicable, sino por todo lo contrario. Por la clarividencia que ha puesto de manifiesto.

Madrid no estuvo presente en el debate constituyente sobre la estructura del Estado. Nadie pensó que el reconocimiento del derecho a la autonomía era relevante para Madrid. Tampoco lo estuvo en la interpretación inicial del Título VIII de la Constitución, como sí lo estuvo Andalucía con el referéndum de ratificación de la iniciativa autonómica del 28 de febrero de 1980. Madrid-ciudad era más importante que Madrid-Comunidad Autónoma. La importancia de Madrid como Comunidad Autónoma se hizo visible por primera vez en las elecciones del 'tamayazo'. En dichas elecciones, para asegurar el triunfo en Madrid capital, José María Aznar desplazó a Ruiz Gallardón de candidato a la presidencia de la Comunidad a candidato a la Alcaldía. Esperanza Aguirre fue la candidata a la presidencia. Se prefería correr el riesgo de perder la presidencia de la Comunidad antes que la alcaldía de la capital.

Que José María Aznar no andaba descaminado quedó claro con el resultado electoral. Ruiz Gallardón ganó y Esperanza Aguirre perdió. Por eso, hubo que recurrir al 'tamayazo'. Desde entonces no existe la menor duda de que la Presidencia de la Comunidad de Madrid tiene más peso que la Alcaldía. Desde entonces tampoco existe la menor duda de lo que representa la Comunidad de Madrid en el Estado de las Autonomías.

Madrid no es una Comunidad Autónoma más. Madrid condiciona el ejercicio del derecho a la autonomía de todas las demás Comunidades Autónomas, con la excepción del País Vasco y Navarra. No se ve, sin embargo, condicionada en el ejercicio de tal derecho a la autonomía por las demás. De ahí que el Estado Autonómico esté permanentemente desequilibrado, como hemos tenido ocasión de comprobar este año al tener que hacer frente al impacto de la Covid-19. Desde Madrid se puede torpedear la dirección política del Estado por el Gobierno de la Nación, como no se puede hacer desde ninguna otra Comunidad Autónoma.

Por eso, las elecciones del próximo 4 de mayo tienen la importancia que tienen. Más todavía desde que se ha normalizado la presencia de Vox como si fuera un partido democrático más.

Dejar la Vicepresidencia del Gobierno no supone, por tanto, abandonar la política nacional para pasar al terreno de la política autonómica. Supone hacer política nacional de otra manera. Si la presencia de Pablo Iglesias como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid consigue cohesionar el voto de izquierda que, por el motivo que sea, el PSOE no es capaz de representar, su impacto en la gobernabilidad del Estado será superior al que podría tener desde la Vicepresidencia del Gobierno.

Esta tarea de cohesionar el voto de izquierda no socialista en Madrid resulta indispensable para que se pueda reproducir la operación en las demás nacionalidades y regiones. La ruptura entre Unidas Podemos y Más Madrid en las pasadas elecciones municipales y autonómicas tuvo un efecto deletéreo en el resto del Estado. Las izquierdas no socialistas se quedaron sin punto de referencia y se deshilacharon. El éxito en Madrid es indispensable para recomponer la relación con las 'confluencias', que tan fructíferas fueron en las elecciones municipales y autonómicas de 2015. La cohesión de la izquierda no socialista es indispensable para volver a hacer creíble el 'Sí. Se puede'.

Y esa cohesión tiene su primera prueba el 4 de mayo en Madrid. Se trata formalmente de unas elecciones para la Asamblea de Madrid. Materialmente son mucho más. La 'huida' de Pablo Iglesias está cargada de sentido.

La operación tiene sentido incluso si no tiene éxito. Dentro de dos años se celebrarán elecciones municipales y autonómicas, también en Madrid. En consecuencia, el trabajo que se haga para estas elecciones no tendría por qué ser estéril en ningún caso.

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15 de marzo de 2021 - 22:51 h

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