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El PP también pierde el control del Valencia CF

La tenacidad del presidente del club y las maniobras del responsable de la Fundación, el socialista Aurelio Martínez, impiden que el fondo de inversión del hijo de José María Aznar se haga con la entidad deportiva
Aurelio Martínez y Amadeo Salvo.

Aurelio Martínez y Amadeo Salvo.

Se ha cerrado Ràdio Televisió Valenciana, el sistema financiero valenciano ha sido absorbido por dos bancos catalanes (La Caixa y Banc Sabadell) y, ahora, la institución deportiva valenciana más importante, el Valencia Club de Fútbol, será de un magnate de Singapur, Peter Lim. Quedan lejos los tiempos (2004) en que un presidente de la Generalitat (Francisco Camps) decidía el nombre del presidente del club (Juan Soler). Si la negociación entre Bankia, principal acreedor del club, y Lim no se tuerce, el Valencia será controlado desde Asia.

El desenlace al folletín de la venta del Valencia ha dejado un sabor amargo en el PP valenciano. Por una parte, Alberto Fabra respira. El presidente de la Generalitat quería evitar por todos los medios que un club arruinado continuará amenazando las cuentas de la Generalitat, que en su día avaló una ampliación de capital en la entidad. Esto, en principio, se ha conseguido. Lim comprará el 70%  de las acciones del Valencia, liberará a la Generalitat del aval y le pagará los 4,2 millones ya abonados. Objetivo cumplido.

Ahora bien, el PP no ha conseguido colocar a su candidato, un fondo de inversión de Estados Unidos, Cerberus, para el que trabaja el hijo mayor de José María Aznar, y el abogado mejor conectado con el partido en la Comunitat Valenciana, Manuel Broseta, contratista habitual de la administración autonómica. Cerberus, que también contaba con el apoyo de Bankia para quedarse el Valencia, ha sido derrotado por, en principio, dos actores menores, Amadeo Salvo, presidente del club, y Aurelio Martínez, presidente de la Fundación del Valencia, aún tenedora del 70% de las acciones de la entidad y controlada por la Generalitat.

Salvo, populista y carismático, ha convencido a gran parte de la masa social del Valencia de que la oferta de Cerberus era buena para Bankia pero mala para la entidad. Con valentía, inteligencia y desparpajo, ha llevado el proceso de venta adonde le convenía: una votación final en el patronato de la Fundación donde, por unanimidad, se desestimó la oferta de Cerberus, los rusos de Zolotaya Zvezda y los chinos de Wanda en favor de la de Lim, que garantiza la continuidad del actual presidente del Valencia en el cargo.

¿Victoria del PSPV?

En su objetivo, Salvo ha contado con la ayuda inestimable de Aurelio Martínez. El presidente de la Fundación, catedrático de Economía, es zorro viejo. Conseller de Economía con el PSPV y alto cargo en varias empresas públicas del gobierno de España con el PSOE, Martínez ha toreado con inteligencia las presiones de Bankia y de una parte del Consell para que la oferta de Lim fuera la ganadora. Para algunos, es la primera victoria relevante del PSPV sobre el PP desde 1991, última victoria socialista en unas elecciones autonómicas, aunque muchos otros destacan que Martínez, camino de los 70 años, ni tiene ya aspiraciones políticas ni ha hecho política con el Valencia.

En círculos del PP, más que cabreo se palpa resignación e impotencia. “Lo más importante es que hemos salvado la cara, porque gastar más dinero en el fútbol hubiera sido inaceptable y políticamente mortal. A partir de ahí, lo triste es que ya no pintamos mucho. Salvo y Martínez nos han tumbado con facilidad”, dice un alto cargo del PP que defiende que la oferta de Cerberus era la mejor para todos, también para el club. El PP ya no controla ni el Valencia Club de Fútbol.  

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