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Mantenlo transversal

En la ciudad, no se debería actuar sin prevenir las consecuencias encadenadas de cada movimiento

La burbuja inmobiliaria afecta a la movilidad, lo mismo que las mejoras en movilidad pueden acelerar procesos de gentrificación

Acceder indebidamente a Madrid Central conlleva desde hoy multa de 90 euros

¿Podrán las señales desviar los procesos de gentrificación y turistificación que probablemente acelerará Madrid Central? No si no hay políticas transversales. EFE

Corren tiempos miopes. Nuestra vista cansada nos deja ver de cerca pero nos quita la claridad para enfocar lo que hay delante, detrás, arriba, abajo, lejos. Y como cada vez miramos menos hacia allá, vamos viendo peor. En las cosas de la ciudad también pasa, claro. Hablamos de las cuestiones como si fuesen únicas y se pudiesen explicar aisladamente. ¿Es aquí el debate de movilidad? ¿Alguien sabe llegar al grupo de vivienda? ¿Dónde se discute acerca de gentrificación y turistificación? ¿La mesa sobre soledades, por favor? ¿Cuándo toca la charla de medio ambiente? Y pasa mucho más por la forma en que están compartimentadas y gestionadas las competencias, por la incomunicación entre administraciones, la desconexión entre áreas y la descoordinación entre equipos. Desgraciadamente, nuestro problema no se soluciona con unas gafas, sino con una intervención que vuelva a conectarnos con un organismo en continuo movimiento llamado ciudad, una comunidad que no se puede entender y en la que no se debería actuar sin prevenir las consecuencias encadenadas de cada movimiento.

De hecho, a veces la mirada es tan corta que ni se ven las secuelas en un ámbito concreto. Cuando se habla de burbuja inmobiliaria, de gentrificación e incluso de turistificación, son muchos los que aún siguen asegurando que es un problema del centro de las ciudades que no afecta a las periferias. Como si el mercado libre que defienden tuviese unas barreras invisibles para frenar el aumento de precios, como si uno pudiese echar una piedra al agua y que no moviese más que una pequeña onda a su alrededor. No. Cada expulsión a una persona o familia por la subida de su renta provoca un desplazamiento en el barrio al que va porque las subidas allí son equivalentes. Así, como las ondas que hace la piedra al caer en el agua, hasta extender la escalada de precios y los desplazamientos por todo el área metropolitana. Por eso el asunto no se puede ver como exclusivamente inmobiliario, afecta a muchos otros ámbitos.

La movilidad, por ejemplo. Si por mucho que nos empeñemos en recuperar el modelo de ciudad densa no tenemos más remedio que volver a la dispersión, ¿qué va a pasar con el transporte de la gente a sus lugares de trabajo (que, por cierto, también se mueven por eso de la subida de precios)? Lo explica, con cifras y mapas, un estudio reciente del Urban Institute estadounidense: Demasiado lejos del trabajo. Desajuste espacial y empleo. Lo que viene a decir este informe, creado a partir de datos de un gran portal de empleo por horas, es que los trabajadores más precarios viven cada vez más lejos de sus ofertas de trabajo. El ejemplo evidente es San Francisco, ese lugar de éxito con un mercado inmobiliario absolutamente desbocado y fracasado en el que quienes sobreviven de servir cafés y donuts o de limpiar casas y oficinas residen tan remotamente lejos de esos empleos que, en muchos casos, tienen que renunciar a ellos.

Que el ejemplo sea norteamericano sólo quiere decir que allí hay gente que se dedica a sacar datos sobre estas cosas, no que no sea aplicable aquí. La burbuja inmobiliaria está alejando a los currantes de sus lugares de trabajo también en Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia. Pero no sólo eso. Últimamente se habla mucho de soledades urbanas y, efectivamente, es un temazo. Pero, ¿se puede afrontar sin entender cómo influye la desquiciada subida de precios de alquiler y venta? Obviamente, no. Cada vez estamos más lejos no sólo de nuestros trabajos, también de nuestros lazos familiares y de amistad, de nuestras oportunidades de entretenimiento, de la oferta cultural… De todo.

De Bach a Jarfaiter

La cosa también puede verse al revés. Los asuntos de movilidad influyen en los asuntos de vivienda. Como bien saben los lectores de Idealista, la cercanía de paradas de transporte público incrementa el valor de una vivienda. Un clásico, pero ¿qué pasa con las novedades? Esta semana se pone por fin en funcionamiento Madrid Central —vale, ya estaba en marcha pero sin multas no hay paraíso—. Sin duda, es la medida estrella de este gobierno de la ciudad y los datos de la fase de pruebas demuestran que mejora el tráfico, reduce los índices de contaminación, disminuye el ruido en la zona y no provoca ninguna catástrofe en los alrededores, salvo las declaraciones desnortadas de la oposición. ¿Se podrá decir lo mismo con los procesos de elitización y terciarización de un distrito que ya es una piscina de bolas para foodies, juerguistas, turistas y especuladores? Probablemente, no.

Posiblemente, Madrid Central acelere estos procesos ya en marcha que impedirán finalmente a muchos de los actuales habitantes del área disfrutar a largo plazo de las ventajas de la medida. Una medida que sería verdaderamente ejemplar si estuviese acompañada de políticas de control de precios en la vivienda y los locales y de protección de la diversidad comercial. La culpa no hay que echársela en cualquier caso al Ayuntamiento —aunque se agradecería que Manuela Carmena no tuviera la desvergüenza de decir cosas como ésta que dijo a Fátima Caballero e Ignacio Escolar aquí mismo: "Hemos ubicado la política de vivienda en la equidad"—. O no sólo. Las competencias del desaguisado en el que vivimos están bien repartidas y, por eso, las responsabilidades también. Ahora que estamos casi en el punto culminante de la campaña electoral permanente que nos acompaña, conviene acordarse de ellas en el momento de votar.

El urbanista Jonathan F. P. Rose se basa en El clave bien temperado de Johann Sebastian Bach para su propuesta y su libro de reciente edición en español La ciudad bien temperada (Antoni Bosch, 2018). Con temperamento, el compositor alemán se refería a la afinación de los instrumentos para conseguir una obra musical integral y armónica. Rose, por su parte, habla de cinco claves que conforman "un marco que unifique los numerosos y dispares programas, departamentos y aspiraciones" de lo urbano: coherencia, circularidad, resiliencia, comunidad y compasión. Yo, que soy un poco más bruto que ellos dos, sólo paso por aquí para insistir en este tema y hacerlo parafraseando el Mantenlo criminal de ese ejemplo de rap macarra (y torpe) que es Jarfaiter. En las cosas de ciudad, si quieres hacerlo bien, mantenlo transversal.

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